24 de agosto. Cañuelas, Argentina.

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Cañuelas, a mitad de camino

El exconcejal Leonardo Iturmendi aborda el estancamiento de las obras clave y las deudas históricas del municipio. ¿Por qué Cañuelas sigue postergando su potencial técnico, educativo y social?

Hospital Marzetti de Cañuelas.

Hospital Marzetti de Cañuelas.

El 23 de julio de 2003, Gustavo Arrieta y Polo Pérez Armari protagonizaron un debate tan picante y al límite como solían hacerlo por el presupuesto del Hospital Ángel Marzetti: la falta de recursos como resultado de una coparticipación desigual, propuestas de provincialización que no se concretaban y un sistema de salud sostenido solo por el enorme esfuerzo de los profesionales y no profesionales del Ente.
Veintitrés años después, la cuestión no está resuelta: podría darse tranquilamente el mismo debate.

Antes de que se enoje algún funcionario, el mismo oficialismo reconoce la dificultad porque hace un par de años acercó al Concejo Deliberante un boceto de un posible entendimiento con la Provincia de Buenos Aires para que se hiciera cargo de una parte de los recursos del Marzetti, el cual finalmente no llegó a buen puerto (sí, con el Hospital Cuenca funcionando, no se exasperen).

Así que, con el obvio reconocimiento de contar con salud de mediana y alta complejidad de calidad gracias al funcionamiento del Hospital de la Cuenca Alta Néstor Kirchner, podemos aseverar y concluir que la salud primaria de Cañuelas sigue teniendo dificultades: personal con bajos salarios, falta de recursos, falta de infraestructura (Cañuelas duplicó la población y no creó ni una sala nueva de primeros auxilios) y falta de profesionales.

Para continuar con lo básico, solo tres de cada diez cañuelenses tienen cloacas y agua potable. Van diecinueve años del mismo proyecto político al frente del Gobierno Municipal. En el último período de siete años se le dio por autodenominarse “el Gobierno con mayor obra pública de la historia”, un eslogan simpático que no deja de ser un eslogan. El problema mayormente de los eslóganes es contrastarlos contra la fría realidad de los números.

Nada refleja mejor la situación del EcoPunto que el título de esta nota de opinión, porque quedamos a mitad de camino con el tratamiento de residuos cuando otros municipios avanzaron con algo tan importante para el ambiente de la comunidad. La separación y el reciclado de residuos es también un tema central de salud.

Sectores de la oposición —de los cuales la UCR formó parte— propusieron un Polo Tecnológico y Científico. En el mundo en que vivimos es hipernecesario contar con avances en IA aplicada a la producción y con un lugar donde nuestras pymes puedan compartir prácticas relacionadas a la tecnología. El proyecto duerme el sueño de los justos.

¿No sería hora de que nuestra comunidad cuente ya con un polideportivo con las dimensiones necesarias para practicar deportes de alto rendimiento y también recreativos? Hace poco hubo inconvenientes con alumnas del CEF 53 por el uso del patio interno de la Escuela 27. No es la única actividad que se practica en lugares prestados: en más de una oportunidad se pidieron las instalaciones a un colegio privado para llevar a cabo jornadas de los Torneos Bonaerenses.

Monte, Las Heras, Roque Pérez, Lobos: todos cuentan con polideportivos desarrollados en estos últimos años. Lamentablemente, somos la excepción. Es vital para el desarrollo de nuestros jóvenes invertir en infraestructura deportiva.

Algo tan necesario como “anunciado” es la terminal de ómnibus de media y larga distancia. La última vez se recibió en el HCD hasta el borrador de los planos y el lugar donde funcionaría (la vieja hormigonera). Hay experiencias público-privadas para llevar a cabo esta fundamental obra que el Estado provincial y el nacional no parecen estar dispuestos a asumir.

Hay una gran iniciativa del oficialismo municipal como la creación de la Universidad de la Cuenca del Salado, frenada dos veces en el Senado de la Nación. Mientras tanto, con una enorme oferta universitaria privada y de calidad, nuestra ciudad carece de una oferta pública y accesible para quienes no pueden afrontar una cuota. Todavía cientos de jóvenes viajan a Lomas, Buenos Aires o La Plata en busca de oferta pública. Supimos tener convenios muy buenos, como por ejemplo con la UTN, pero ya no están.

La Ruta 205 quedó a mitad de camino. Nunca vi una obra que arranque por las dársenas de los micros y la colectora mientras el asfalto principal se deteriora a cada minuto y es causal de accidentes. No soy ingeniero, pero no arrancaría a hacer mi casa por la vereda; creo que los cimientos serían más importantes.

La intención de esta columna es visibilizar una discusión que debería estar, al humilde entender de este militante, en el centro de la escena política, al menos para los que soñamos con una ciudad desarrollada, con servicios, donde el esfuerzo de los contribuyentes vuelva en forma de calidad de vida (ya es necesario profesionalizar el área de recaudación con otra estructura).

La construcción de políticas públicas conjuntas para el desarrollo es urgente a través de las fuerzas políticas, pero no se da en Instagram: no es un reel, no requiere de "MG" en las publicaciones ni de placas de inteligencia artificial. El camino es poner como prioridad uno el bienestar de la población y comenzar este trayecto que traerá frutos para nuestra generación y para las que vengan, tal como hoy gozamos de lo construido por generaciones pasadas.

Escrito por: Leonardo Iturmendi