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Que el último apague la luz

¿Cuál puede ser el aporte de Sergio Massa al kirchnerismo? ¿Cuál puede ser la expectativa de Cristina Fernández respecto de su nuevo factótum? se pregunta Carlos Laborde.

¿Cuál puede ser el aporte de Sergio Massa al kirchnerismo? ¿Cuál puede ser la expectativa de Cristina Fernández respecto de su nuevo factótum? se pregunta Carlos Laborde.

Panqueque, conocido también como Ventajita o Juan Globo, sale a la cancha. Luce el número 5 en la camiseta y el 10 en el pantalón. No importa, pone el giro a la izquierda para doblar a la derecha. No sabe si es de manzana, de dulce de leche o de crema; es lo que guste que sea. Estuvo años esperando poder llegar al arco con pelota dominada, nunca lo logró. Hoy recibe el premio a la perseverancia: ministro de economía, producción, agricultura, ganadería y pesca. La inclusión de pesca luce; algo ha pescado, y el pez que mordió el anzuelo parece grande; pero colea. Siente el llamado definitivo del destino, sabe que es ahora o nunca; pero también sabe que puede ser el error final. No le preocupa, siempre se podrá reinventar de alguna manera. Él está seguro, se autopercibe el demiurgo que armoniza el universo. 

La Viuda, en cambio, está nauseosa. Ha debido tragarse un sapo de proporciones inimaginables. No lo saborea de dulce de leche, ni de crema ni de manzana; ingiere el batracio como la cadaverina más infecta que su aristocrático paladar haya degustado. Tener que callarse la boca, consentir, tolerar el encumbramiento de quien la denostó con pullas definitivas en actos públicos y canales de televisión le cierra el esófago y le desfigura el rostro. No sabe cuánto podrá contenerse hasta despeñarlo del Olimpo. Sabe que todo se viene en falsa escuadra y duda de esta solución; ella preferiría otros mecanismos, pero no puede. Y saber que no puede, le extrema el rictus que le embruja el rostro. Ella lo hizo; ella sabe, vieja arquitecta egipcia, que la construcción es suya y que la ruina de la obra será también suya; pero no lo asume. La culpa es de los cuatro años de Macri y del periodismo hegemónico. Ellos son los infames traidores a la patria; ella la blanca doncella de Orleans. Santa Juana del Calafate, quemada por una Inquisición que ella corporiza en jueces y fiscales. 

El gólem de Olivos reposa, perdura, sin ánimo siquiera de levantar su eréctil dedo índice. Yace en descanso creativo hasta llegado el mediodía mientras reposa de supuestas noches trajinadas. No más bravatas, no más consejos, sólo disfrutar lo que queda de la libélula vaga de aquella vaga ilusión. No más molestias del periodismo, no más retos de la abogada exitosa, no más madrugones para complacer a su jefe de gabinete. Logró lo que parecía inlograble, tener su propio gólem, el que recibirá primero algunos besos y luego todos los golpes, y lo preservará de perder las próximas elecciones porque la candidatura ahora caerá sobre la nueva marioneta hasta que le corten los hilos. Ya no sufrirá alucinaciones ni padecerá la terrible pesadilla recurrente de soñarse en un hotel vacío de El Calafate, solo, desnudo, atado, mientras una sacerdotisa encuerada lo flagela. Ahora dormirá ocho horas de corrido y no deberá gastar en los honorarios del terapeuta. Un añito más y podrá considerarse un hombre libre.

En pasillos inferiores, una joven griega, cubierta de flores, disimula su salida del Palacio de Hacienda por el ascensor de servicio y cruza la plaza de Mayo hacia las opulentas catacumbas del Banco de la Nación Argentina dispuesta a destronar a directores enseñorados.

En el aeropuerto, un pichichi pica su boleto de ida y vuelta Brasil-Ministerio de Producción-Brasil. Felpudo gastado, vuelve vencido a la casita de los viejos. 

Pido disculpas por estas chanzas algo rupestres en desmedro de los elogiosos comentarios por el cambio de gabinete que medios severos y respetuosos han vertido. Los estragos de los años agrian el pensamiento. Pero va en mi disculpa el hartazgo y que alguna mínima sonrisa es necesaria para el hombre como un preciado rayito de sol. ¿Cuál puede ser el aporte de Ventajita al kirchnerismo? ¿Cuál puede ser la expectativa de la Viuda respecto de su nuevo factótum? ¿Soportará el ambicioso personaje mantener su disciplina cuando guste la mies del poder delegado? Se presume que lo han encumbrado al solo efecto de poder llegar sin llamas a las próximas elecciones, manejándose con respeto del dogma K y haciendo sólo lo mínimo necesario para mantener el coche en el centro del barro sin caer en la zanja. Se lo presume aportando su vínculo con el capitalismo de amigos, prebendario, que lo tiene, y su buena relación con segundos niveles del elenco internacional, que la tiene. Tal vez con estos dos apoyos podría alcanzar el 2023 sin vulnerar los principios dogmáticos irrenunciables de la Viuda; pero no más. Llegar a las elecciones y cargue con el muerto el que siga. 

Las consecuencias para el país del vínculo con el capitalismo amigo, a la cuenta de los giles, como tantas veces. 

Pero hay otra pregunta: ¿Un ambicioso insaciable ya varias veces fracasado se conformará con llegar a 2023 siguiendo el mandato de la Viuda, o, de pronto, el aparente poder, los halagos de los amigos prebendarios y el eventual éxito de alguna medida paliativa pulsará su delirio de grandeza y sentirá el llamado de la historia para cumplir su sueño político esquivo: la presidencia de la República? 

El conflicto queda expuesto. Para un éxito de fuste debería separarse del dogma K y ordenar la economía en función de conductas llamadas ortodoxas que provocarían la furia de quien contrató sus servicios dentro de prácticas limitadas al corsé del dogma. Y entonces todo estallaría por la violación de los sagrados mandatos del kirchnerismo. Ya tenemos el primer ejemplo: designó un viceministro y se publicitó. El elegido le sonó mal a alguien; consecuencia, el nombramiento se diluyó. ¿Será el botón de muestra?

El sainete del panqueque no debería distraernos de otras cosas trascendentes. Han aparecido en medios periodísticos y en redes sociales comentarios sobre la necesidad de cuidar al fiscal Diego Luciani, en pleno alegato de prueba contra la Viuda y los demás presuntos delincuentes agrupados en la causa Vialidad. El saber popular vincula, en forma inconsciente pero inquietante, la situación actual del fiscal acusador con la del asesinado fiscal Nisman, muerto un día antes de formular la denuncia contra la Viuda ante el Congreso. Otro fiscal, Stornelli, manifestó públicamente que a más de tener custodia, duerme en una habitación cuya puerta está blindada. 

Esta presunción del inconsciente colectivo, esta asociación libre entre ambas acusaciones, es muy grave, gravísima, pues nos remite a la existencia de mafias sin ley ni control. Nos remite a la idea subyacente pero no probada de que gente muy poderosa estuvo detrás de aquel magnicidio y de que hoy podría ocurrir algo similar. Una organización no gubernamental ha reunido sesenta mil firmas para que se preserve la vida y la salud de los fiscales del juicio de Vialidad. La presunción de que puedan silenciar a los fiscales es un pensamiento siniestro que no debería existir, que jamás tendría que darse en un país civilizado.

Tampoco puede obviarse que los presuntos mapuches del sur otra vez atacaron y quemaron viviendas de pobladores en forma alevosa sin que ni el gobierno provincial ni el nacional hayan obrado con la debida diligencia ante tales delitos, dejando a los ciudadanos patagónicos librados a su suerte, sin la prevención y custodia que es obligación del Estado, único tenedor de la fuerza. ¿Se pretende que los habitantes pacíficos se armen y se defiendan a los tiros, como hace dos siglos lo hacían de los malones? El Estado sobra en muchos lados, pero en donde hace falta su presencia no está. 

Mientras tanto, en premio a la barbarie, la autoridad de Parques Nacionales, dependiente del ministro Cabandié, emite una resolución que declara al volcán Lanín “sitio sagrado mapuche”. La Confederación Mapuche consideró que la resolución marca un hito histórico; el gobernador neuquino sostuvo que se trata de un atropello de la administración nacional que pisotea los derechos constitucionales de las provincias. De cualquier forma, la invasión territorial por derrame continúa, y quienes tienen la obligación de velar por la integridad de la República Argentina miran para otro lado. 

En la ciudad de Rosario se produjo el asesinato número 173 en lo que va del año, a más de balaceras y extorsiones mafiosas. Es una ciudad territorialmente tomada por bandas del narcotráfico que se conducen desde cárceles federales. ¿Qué ha hecho el gobierno para encauzar este caos? NADA.

De continuarse este rumbo, que el último apague la luz. 

Carlos Laborde
Abogado, escritor.