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| Columnistas

La educación sexual integral y su vínculo con la educación formal

La ESI atraviesa toda la escolarización obligatoria de una persona desde los 3 hasta los 18 años. Profundiza los derechos humanos, trabaja los valores, las emociones. Escribe: Mirta Etcheverry.

La ESI atraviesa toda la escolarización obligatoria de una persona desde los 3 hasta los 18 años. Profundiza los derechos humanos, trabaja los valores, las emociones. Escribe: Mirta Etcheverry.

La educación sexual integral y su vínculo con la educación formal

¿Cuántas personas que son habituales lectoras de este espacio se han preguntado acerca de la ESI? ¿Están interesadas solamente aquellas que tienen hijos/as, nietos/as en edad escolar? ¿Sabrán que existe una Ley nacional y otra provincial que plantean la necesidad de realizar un recorrido de acuerdo a las edades e instituciones responsables, que engloba la instalación transversal de la propuesta, la reflexión compartida y la creación de espacios de confianza?

Las leyes Nacional N° 26150 y Provincial N° 14744 plantean el necesario abordaje desde el articulado de las mismas, partiendo de la reactualización de los derechos del niño, niña y adolescentes como hitos a seguir profundizando y en los lineamientos curriculares, es decir, los qué, cómo y por qué proponer determinados temas. 

• Se establece ampliar el horizonte cultural, considerando relevante el desarrollo de la subjetividad, para comenzar a reconocer los derechos y responsabilidades propios y respetar los de otras personas; 

• Expresar, reflexionar y valorar emociones, con la posibilidad de ampliar el enfoque de los derechos humanos; 

• Propiciar el conocimiento del cuerpo humano sobre la dimensión anatómica y fisiológica de la sexualidad pertinente para cada edad; 

• Promover hábitos de cuidado del cuerpo y la salud reproductiva respetando los años de vida, promover la educación en valores y actitudes relacionadas con la solidaridad; 

•  Respetar la intimidad propia y ajena; 

• Proponer aprendizaje de competencia relacionadas con la vulneración de derechos tales como maltrato infantil, abuso sexual, trata de niños y niñas; 

• Propiciar aprendizaje basados en el respeto a la diversidad y rechazar la discriminación; favorecer el desarrollo de la resolución de conflictos mediante el diálogo.

Las sugerencias que se desprenden de la lectura del marco normativo no excluyen a la familia, en su defecto, propone encuentros en el marco de Talleres para los papás y mamás y/o adultos responsables. 

Se contó oportunamente con material impreso para ser entregado, proveniente del Ministerio de Educación de la Nación, ámbito que contaba con el Programa Nacional de ESI, responsable también de las capacitaciones para todos las/os docentes del país.

En esos documento se platea sobre qué concepción de sexualidad se fundamentará la propuesta y es la sostenida por la Organización Mundial de la Salud: “El término sexualidad se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser humano(…) Se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos, religiosos o espirituales (…) en definitiva, la sexualidad se practica, se expresa en todos lo que somos, sentimos, pesamos y hacemos.”

Seguramente habrán surgido nuevas preguntas que enriquecerán las siguientes entregas.

Mirta Etcheverry
Profesora en Ciencias de la Educación
Lic. en Gestión Educativa
Especializada en Nuevas Infancias y Juventudes
y en Políticas Socioeducativas.

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