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Gastronomía, turismo y cultura: una gran oportunidad para Cañuelas “pospandemia”

El turismo gastronómico es mucho más que disfrutar de un buen plato o bebida; es una forma de acercarnos al patrimonio cultural de una región, dice Luis María Peña.

El turismo gastronómico es mucho más que disfrutar de un buen plato o bebida; es una forma de acercarnos al patrimonio cultural de una región, dice Luis María Peña.

Días atrás el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad solicitar al Municipio que viera la factibilidad de crear de un Consejo Económico Productivo Municipal para proponer, planificar y articular políticas destinadas a los sectores económicos y productivos más afectados por el aislamiento social preventivo obligatorio. En pocas palabras, no esperar al día después de la cuarentena para empezar a pensar que hacer, sino hacerlo desde ahora y “entre todos”. 

No sé qué suerte tendrá esa propuesta (recuerdo que la comisión de red vial creada por unanimidad para planificar la reconstrucción y el mantenimiento sólo tuvo indiferencia y jamás se puso en marcha) pero entiendo que no podemos delegar en los servidores públicos la tarea de imaginar y definir el futuro. Son administradores; no son profetas, y no podemos dejar en sus manos ni en sus mentes el diseño  de nuestro futuro. Tal vez sean ciertas las dos máximas atribuidas al Gral. Perón: crear una comisión cuando se quiera que algo no funcione; y que cada uno debe ser artífice de su propio destino y ninguno objeto de la ambición de nadie.

Sólo por eso -y como una simple gota de agua en un océano- comparto estas reflexiones acerca del potencial del desarrollo gastronómico articulado con la cultura y el turismo en nuestro ámbito local, no sólo parar reactivar al sector gastronómico castigado severamente en esta emergencia, sino a muchas otras actividades colaterales y complementarias. Muchas ciudades con menos potencial han construido un destino turístico. Creo que en Cañuelas podemos y debemos lograrlo. Y aunque sólo sea una gota de agua en un océano, como decía Santa Teresa de Calcuta, sin esa gota el océano estaría incompleto.

En los últimos años, la gastronomía ha comenzado a tener cada vez más peso en el desarrollo de servicios turísticos, tanto en los lugares tradicionales como en los nuevos destinos que busca imponer la industria turística.

De la mano de esta “alianza” se busca desarrollar una oferta gastronómica más interesante. En muchas ocasiones el rol de la gastronomía consiste en atraer clientes a un determinado lugar y luego complementar esta oferta con otros servicios turísticos.

Muchos lugares de nuestro país se han convertido en polos gastronómicos alrededor del cual se han ido sumando diversas propuestas para recibir a los turistas los fines de semana o los días feriados.

Para que la gastronomía tenga peso dentro del proyecto turístico es importante aportar originalidad, elaborando una propuesta lo más diferenciada posible; manteniendo siempre las costumbres y tradiciones del lugar. Muchos establecimientos han optado por ofrecer comida casera pero con un toque de ingenio y estilo para sobresalir del estilo clásico y cotidiano.

Otro punto que determina la importancia de la gastronomía en el turismo consiste en que muchos turistas toman la gastronomía como una motivación para decidir el destino de sus vacaciones o escapadas de fin de semana. Acorde al Reporte sobre Turismo Gastronómico de la Organización Mundial de Turismo, el turista promedio invierte cerca de un tercio de su presupuesto de vacaciones en gastronomía. Esto significa que este sector tiene gran participación en las vivencias de los turistas en cada destino. Sin embargo, no todo turista llega a un destino para hacer turismo gastronómico ni todo proveedor de alimentos ofrece esta experiencia.  

Ahora bien, el turismo gastronómico es mucho más que disfrutar de un buen plato, cerveza o vino durante un viaje. Es una forma de acercarnos al patrimonio cultural de una región y hacerlo memorable de una forma completamente única y personal. 

No es sólo lo que se come sino dónde, cuándo, cómo y por qué se come; sus ingredientes, sus particularidades de cocción, los fuegos, su origen, historias y anécdotas. Recuerden siempre que lo que uno se lleva después de una experiencia gastronómica no es simplemente una cantidad de calorías, sino que uno se lleva un recuerdo.

El éxito de este sector está vinculado a una tendencia cada vez más presente: la búsqueda de experiencias auténticas por parte de los viajeros, ya cansados del turismo "para turistas".

¿Cuál es la verdadera esencia del turismo gastronómico? 

“Turismo gastronómico es cualquier experiencia turística en la cual uno aprende, aprecia y/o consume comida y bebida que refleja la cocina, herencia y cultura local o regional". Este concepto es particularmente interesante si lo contrastamos con una sociedad cada día más global, donde los productos y servicios parecen replicarse en los distintos rincones del mundo. En este contexto, el turismo gastronómico forma parte de una búsqueda y valoración de la verdadera identidad de cada región. 

El turista gastronómico no sólo se interesa por los alimentos que disfruta -que deben ser de origen local, por supuesto- sino que quiere saber más acerca de su historia, de sus procesos de elaboración y la forma en la que ha llegado a su mesa. El turista gastronómico no consume sólo un producto: consume una historia. 

Un claro ejemplo de ello es el creciente éxito del enoturismo. Un turista interesado en esta experiencia no solo tiene la oportunidad de paladear excelentes vinos, sino que puede participar en actividades como el pisado de las uvas, una vendimia nocturna o el embotellado del mosto. En algunos casos, incluso pueden comprar el producto que han ayudado a preparar.

Los turistas acuden a los destinos en busca de experiencias locales que les permitan vincularse a esa cultura de una forma cercana y no estandarizada. Buscan la autenticidad por sobre todo. Ese es el valor más importante. Por otra parte, según la OMT, los turistas suelen preferir regiones con propuestas gastronómicas claras. 

El éxito del turismo gastronómico es una gran oportunidad para crear nuevos productos turísticos (ej. degustaciones, talleres, etc.). ¿Por qué sólo vender dulce de leche en tu negocio si también puedes invitar a la gente a aprender a hacer tortas? Y lo mismo enseñarle a fabricar los embutidos que luego disfrutará y así también respecto de los utensilios, de las técnicas de cocción, la vajilla, etc. 

La cultura y su entorno aumenta el valor de las experiencias ofrecidas (¿pagarías lo mismo por una taza de té en un restaurante que por una taza de té mientras descansas sobre un jardín japonés? ¿Es lo mismo una picada con cerveza artesanal en un pizza café urbano que al aire libre disfrutando de una jineteada, un partido de polo e inclusive -antes o durante- participando de esa actividad, aprendiendo y conociendo?

Al transformar tu negocio gastronómico en un negocio de experiencias, te vuelves único/a. Ya no ofreces sólo un producto de tu región: tienes una historia que contar acerca de ella.  Cada lugar tiene una historia y una tradición que compartir a través de su gastronomía. Así que, ¿qué estás esperando? 

Si toda crisis también significa oportunidad, Cañuelas ofrece un entorno natural y cultural magnífico, además de aire libre para las actividades de recreación y esparcimiento, de estratégico valor en la pospandemia donde la prevención y el temor al aglomeramiento seguirán presentes en el imaginario colectivo, así como en las normas de transición que se seguirán dictando. Está rodeada por millones de vecinos del AMBA, está a escasos minutos de la puerta de entrada de millones de extranjeros (la misma distancia y tiempo de recorrido de Ezeiza al Obelisco)

Finalmente para que el turismo gastronómico local alcance el éxito:

• Debe ser parte de la estrategia del Partido o de la ciudad, no sólo de empresarios y emprendedores aislados. 

• Debe existir una estrecha colaboración y diálogo entre los distintos agentes del proceso: productores, proveedores, establecimientos, operadores, autoridades y organismos públicos, privados y mixtos del sector. 

• Entre todos, diseñar un plan estratégico para desarrollar y promover una experiencia integral, ofreciendo servicios y productos locales de alta calidad que identifiquen a la región.

Hay que apostar por la innovación. 

Luis María Peña
Abogado - Doctor en Derecho y Ciencias Sociales – Docente universitario
Ex presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Buenos Aires
Ex vicepresidente del Consejo de Planeamiento Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires

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