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Columnistas

El drama de los caminos rurales y la necesidad de activar la Comisión Vial

“Sería lamentable tener que recurrir a la justicia para hacer cumplir la Ordenanza 3335 y reparar los daños causados por el mal estado de la red caminera” señala el abogado Luis María Peña.

Por los caminos deben transitar las oportunidades de nuestra tierra cañuelense, pero se van convirtiendo en símbolos de una grieta que no puede existir.

Cañuelas no se divide entre unitarios y federales, Montescos y Capuletos o azules y colorados. Mucho menos somos “los del asfalto” vs. “los de la tierra” o “Entre todos” y “Contra algunos”. Somos como Fuenteovejuna: Todos a una. Es “tierra de oportunidades” pero antes que nada, tierra de respeto, de trabajo, de solidaridad. Tierra de servidores públicos más que de autoridades, porque nos conocemos todos y “Entre todos” creamos un espacio de convivencia civilizada. 

Las autoridades no mandan. Sirven, ordenan. Administran. Y así como para saber mandar hay que primero saber obedecer, también para legislar hay que escuchar la voz del pueblo al que se representa. Al fin y al cabo, Intendencia y Concejo Deliberante son la casa cuyos dueños son los vecinos y los Intendentes, funcionarios y concejales, sus inquilinos moradores.

Con estas consideraciones vale referir a la Ordenanza 3335/19 sancionada el 28 de mayo de 2019 ante la afligente o dramática situación de los caminos vecinales y rurales, y la implicancia de ello en la afectación de los derechos humanos y constitucionales más relevantes: integridad física, salud, circulación, trabajo, educación, en definitiva, vida digna y libertad. 

Esa ordenanza recoge la voz del pueblo y crea una Comisión Vial que comenzaría a funcionar desde la sanción de la misma y hasta que finalice el mandato del actual intendente con la finalidad de “ordenar, organizar y coordinar toda actividad tendiente, para la puesta en condiciones, el mantenimiento y/o mejoras de los caminos rurales de Cañuelas” (Art.1), integrándose con representantes del Departamento Ejecutivo, del Honorable Concejo Deliberante, del Sector Agropecuario, vecinos y productores rurales.

Una interpretación de esta Ordenanza, que también crea cuentas específicas, podría ser la consideración de los caminos y su mal estado como algo demasiado importante para dejarlo solo en manos de un funcionario o aún del Intendente. Otra sería algo así como la adaptación de la consigna “Entre Todos” para solucionar este grave problema. 

Las dos son ciertas, buenas, no se excluyen y se complementan. Son dos caras de una moneda. Pero el tiempo pasa y esa moneda parece falsa y sin valor porque llegan las lluvias y el invierno, y nadie pasará por esos caminos. 
¿Es necesario recurrir a la Justicia para que el Intendente cumpla la ordenanza?

¿Es necesario recordarles a los concejales que no pueden permanecer indiferentes ante el incumplimiento de las ordenanzas?

¿Es necesario lamentar víctimas para tomar conciencia del daño cotidiano que se infringe a un vasto sector de la población?

¿Es necesario que la arbitrariedad e ilegalidad al no activar el funcionamiento y competencias de esa Comisión Vial se conviertan en la fuente de responsabilidad civil sobre los funcionarios por cada uno de los daños y perjuicios que cada vecino padezca y que podrían evitarse con el funcionamiento pleno de esa solución legal e institucional que obligatoriamente debía estar en marcha?

¿Es necesario que los caminos se conviertan en grietas?

¿Es necesario que los tiempos y los ánimos electorales conviertan a vecinos en rehenes de las boletas, y a sus legítimos derechos en “souvenir” de campaña proselitista?

La respuesta todos esos interrogantes es NO. Pero no basta decirlo, es necesario hacerlo (y no solo para los Peronistas mejor que decir es hacer). Y para eso, YA tiene que estar poniéndose en funcionamiento la Comisión Vial. De lo contrario, antes de que Dios y la Patria se lo demande a las autoridades, lloverán amparos, reclamos y además de caminos intransitables, tendremos intransitable la concordia. Nadie se beneficia dejando al campo incomunicado.

Cañuelas es, indiscutiblemente, tierra de oportunidades. Esta es la oportunidad de mirar para adelante y trabajar unidos para abrir los caminos de un futuro mejor.

Luis María Peña
Abogado, 
Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales