Volver a sección

| Variedades

Un patrimonio olvidado

Hace cinco años, durante durante una excavación en el Club de Campo La Martona, aparecieron los restos completos de un gliptodonte. El fósil fue donado al Museo y Archivo Histórico de Cañuelas para su reconstrucción y exhibición, pero desde entonces "duerme" en un depósito.

Hace cinco años, durante durante una excavación en el Club de Campo La Martona, aparecieron los restos completos de un gliptodonte. El fósil fue donado al Museo y Archivo Histórico de Cañuelas para su reconstrucción y exhibición, pero desde entonces "duerme" en un depósito.

Un patrimonio olvidado

 El gliptodonte medía unos tres metros y pesaba una tonelada.

En la mañana del 10 de agosto de 2009 operarios del Club de Campo La Martona que trabajaban con retroexcavadora en la construcción de una cancha de golf se toparon con el esqueleto de un gliptodonte de gran tamaño, un hallazgo paleontológico inédito en Cañuelas. 

Al principio se creyó que era un huevo prehistórico o alguna caparazón de tortuga gigante, pero tras una consulta con la paleontóloga Verónica Lirusso y el estudiante de antropología Luciano Rey, miembros del Centro de Registro del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, se supo que en realidad era un ejemplar de Gliptodonte Reticulatus, de entre 8.500 y 20 mil años de antigüedad, correspondiente al período cuaternario. En vida tenía 3 metros y pesaba alrededor de una tonelada.

El Gliptodonte era un clásico animal de nuestras pampas, antecesor de las mulitas y armadillos. Se alimentaba de pastos y andaba en manadas. Según estudios del científico Florentino Ameghino, el hombre consumía su carne y usaban su caparazón para refugiarse.

Liruso y Rey destacaron que se trataba de un hallazgo extraordinario, ya que el esqueleto se encontraba casi completo: sólo faltaban algunas vértebras de la cola. 

Los especialistas destacaron que habitualmente los gliptodontes morían "panza arriba", por lo que terminaban devorados por depredadores, con sus huesos dispersos. En el caso del ejemplar de La Martona, habría muerto "empantanado", con la coraza hacia arriba, lo que contribuyó a su preservación.

A través de un documento emitido por el Instituto Cultural se informó que el descubrimiento concretado en La Martona "es el primero que se registra oficialmente en el partido de Cañuelas” y que “se trata de un patrimonio paleontológico de suma importancia, ya que en muy pocos casos se encuentran especímenes de estas características".

Tras la cuidado extracción del gliptodonte con ayuda de Luciano Rey otros colaboradores, el entonces presidente del Club de Campo, Roberto Belvisi, decidió donarlo al Museo y Archivo Histórico de Cañuelas, para que fuera aprovechado como recurso educativo.

El compromiso de las autoridades municipales fue convocar a un equipo de expertos para ensamblar el esqueleto y hacer réplicas de las pocas piezas óseas faltantes, tarea que no demandaría más de tres meses. Sin embargo, los huesos, separados por secciones, se encuentran arrumbados en el depósito del Museo.

A cinco años de ver la luz, el gliptodonte sigue sumido en su oscuridad de siglos.

INFOCAÑUELAS

x