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Un especialista en envases de La Martona

Sergio Martines Pintos tiene un centenar de botellas que fueron producidas por la histórica industria láctea. Comenzó a coleccionar porque sus padres se conocieron cuando trabajaban para los Casares.

Sergio Martínez Pintos es un ingeniero electricista e ingeniero laboral de Cañuelas que reside en La Plata desde los años ´80. Su hobby es coleccionar botellas antiguas y recipientes de La Martona.
Sobre esta pasión, en la que está inmerso desde hace una década, habló con InfoCañuelas.

-¿Cómo está compuesta tu colección?
-Tengo aproximadamente 80 envases de La Martona entre botellas de leche, crema, yogurt, envases de miel, de dulce de leche, de jugo, cajas de caramelos, fósforos, ceniceros, butirómetro, latas de esquila, etc.

-¿Cuál es el elemento más raro de tu colección?
-Lo más raro y por ende más valioso es la primera botella de leche en relieve con el logo de la empresa y tapa de vidrio con resorte de alambre.

-¿Cómo surgió la idea de coleccionar estos elementos?
-Yo comencé con esto porque que mis raíces son de Cañuelas y aunque ahora viva en La Plata mis padres trabajaron en La Martona ¡y hasta se conocieron en la fábrica de Vicente Casares!. Por eso me pareció importante mantener el recuerdo y la historia de una empresa tan valiosa, que tanto hizo por los cañuelenses (desde darle trabajo a su gente hasta promover la llegada del ferrocarril).

-¿Hay algún catálogo que te permita conocer toda la producción que tuvo La Martona?
-Yo estoy juntando desde 1997 pero jamás he visto un catálogo ni conozco a muchas personas que se dediquen a La Martona. Igualmente creo que me faltan muchas piezas que conozco y sé que existen (como el azulejo, la marca de los quesos o una botella de medio litro con tapa de vidrio), pero también sé que debe haber muchas piezas que ni siquiera conozco. Siempre me encuentro con la sorpresa de algún elemento con el logo de la empresa que ni siquiera sabía que se fabricaba.

-¿Cómo hacés para conseguir los envases?
-Para conseguir material ando por todos lados. Busco no solamente envases de La Martona sino botellas de todo tipo y tal es así que me puse una pagina en internet, www.botellas.8k.com y a partir de ahí muchos me llaman cuando tienen algo para regalar, canjear o vender. En Estados Unidos hay varios clubes y de coleccionistas de botellas y sifones o museos de la especialidad, pero en Argentina solamente existe un museo de sifones. El auge de las botellas recién está comenzando.

-¿Llegaste a consumir los productos de La Martona?
-Sí, consumí dulce de leche cuando era muy chico, que me compraban en la lata de 1kg. Me acuerdo de que era riquísimo pero en ese entonces no le daba bolilla a todo esto y las latas lamentablemente las tirábamos (aunque mi padre conservó alguna para guardar tornillos y esas cosas).

-¿Por qué considerás que La Martona tuvo tanto éxito?
-Yo creo que Casares fue un visionario. A principios de siglo fue a París, a la feria de la industria, y a partir de allí montó su propia fábrica hasta que falleció, dejando una escuela en su familia. Siempre pensó en ir innovando y revolucionando el mundo de la leche y en todo lo que incursionó lo hizo con tesón y perseverancia. Considero que fue un ejemplo, muchas veces olvidado hasta por nuestros coterráneos de Cañuelas que ni siquiera conocen su historia. También creo que a medida que fui conociendo e investigando sobre La Martona, me fui haciendo hincha (si se puede decir) de este gran hombre que formó su vida muy cerca de la nuestra. Pienso que se lo debería recordar mucho más en nuestra ciudad.

-Es extraño que nunca hayas exhibido tu colección en Cañuelas. ¿Nunca te invitaron?
-A pesar de que estaría bueno exhibir mis botellas en Cañuelas, es muy difícil poder hacerlo, ya que si se pierde o se rompe alguna botella no hay dinero ni seguro que te lo pague. Como pasa con las obras de arte o las antigüedades, muchas veces son piezas únicas con un valor material o sentimental que no tiene precio. Tuve algunas ofertas pero nunca acepté. Solamente en una oportunidad expuse mis botellas antiguas en una sala de exposiciones que montó una muestra de 3 días con una buena seguridad, pero fue la única vez.

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