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| Turismo

Uribelarrea: una casa de té transforma su jardín en una huerta orgánica

En plena parálisis por la pandemia, un emprendimiento se reconvierte para generar una propuesta agroecológica.

En plena parálisis por la pandemia, un emprendimiento se reconvierte para generar una propuesta agroecológica.

Uribelarrea: una casa de té transforma su jardín en una huerta orgánica

 La huerta de El Retoño, en plena gestación.

El aislamiento obligatorio provocado por la pandemia de coronavirus paralizó por completo la actividad turística y en medio de la zozobra, algunos emprendedores aprovecharon el tiempo perdido para repensar su actividad e imaginar nuevos horizontes una vez que el flujo de turistas comience a normalizarse.

Es lo que sucedió en la casa de té El Retoño de Uribelarrea, inaugurada a mediados de 2017. Luego de casi tres años de actividad como local de pastelería casera, en los próximos meses reabrirá sus puertas con una propuesta gastronómica ampliada, que incluirá frutas, verduras y hortalizas producidas en el mismo predio, con criterio agroecológico.

“Durante la pandemia comencé a pensar opciones para el día después y mediante la ayuda mutua con otros emprendedores nació una nueva propuesta en relación a la producción agroecológica turística y rural. En este camino de recrearse el jardín de El Retoño va a ser un eje fundamental” cuenta Cristina Gil, artista plástica que luego de permanecer unos años en España y Gran Bretaña decidió apostar a Uribelarrea.

El Retoño cuenta con un jardín de casi 900 m2 que se usaba para eventos. Unos 500 m2 han sido destinados a la huerta donde crecen las primeras plantas de acelga, mostaza morada, kale, couve y lechuga.

Cristina Gil con los primeros plantines que llegaron a la quinta.

Estas verduras de estación más algunos frutales proveerán a la cocina del lugar para la elaboración de una carta extendida que incluirá servicio de sándwiches y brunch elaborados a partir de productos saludables sin agrotóxicos ni pesticidas, una idea innovadora en el abanico culinario de la zona.

La huerta será además un espacio de paseo y charlas cuando el turismo vuelva. La idea es explicar y transmitir los valores de la producción natural.

La propuesta se ha realizado en conjunto con Juan Pablo Truglia, productor y dueño de El Vivero de Uribelarrea y La Huerta de Uribelarrea. Truglia ya desarrolló un proyecto similar en la Chacra La Rosario, sobre el Camino Panelo, donde en el último verano turistas y visitantes locales han disfrutado el espacio bajo el lema “soberanía alimentaria”.

Mientras las puertas se encuentren cerrados, los emprendimientos siguen en forma virtual sus ventas mediante las redes. Clickeando sobre cada uno podés contactarte con cada uno de ellos: Chacra La Rosario / El vivero de Uribelarrea / La huerta de Uribelarrea / El retoño.
 

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