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Denuncia que la policía le pidió 50 mil pesos y 20 kilos de asado para autorizar una fiesta clandestina

El evento fue organizado el 31 de diciembre en Máximo Paz. La investigación quedó a cargo de la Fiscalía 1 de Cañuelas y de Asuntos Internos.

El evento fue organizado el 31 de diciembre en Máximo Paz. La investigación quedó a cargo de la Fiscalía 1 de Cañuelas y de Asuntos Internos.

Denuncia que la policía le pidió 50 mil pesos y 20 kilos de asado para autorizar una fiesta clandestina

 Los avisos de la fiesta publicados en Instagram.

Un escándalo de grandes proporciones comenzó ventilarse el 23 de febrero con la denuncia que realizó el comerciante de Máximo Paz Ayrton Ariel Porto. En una declaración espontánea que efectuó ante la Fiscalía 1 de Cañuelas dijo que a fines de 2020 la policía de Máximo Paz le pidió 50 mil pesos, 20 kilos de carne y hasta 2 kilos de helado para autorizar una fiesta clandestina que finalmente se llevó a cabo en su predio en la noche del 31 de diciembre.

El evento, al que asistieron 300 personas, fue cancelado en las primeras horas de la madrugada por inspectores de la Municipalidad de Cañuelas que procedieron a clausurar el terreno y decomisar los equipos de luces y sonido. Un dato que condimenta el escándalo es que los equipos utilizados para animar la fiesta ilegal pertenecen al hijo de una concejal de la ciudad de Ezeiza.

La causa contravencional de la clausura se encuentra en el Juzgado de Faltas de Cañuelas, que aún no estableció la multa que le correspondería pagar a Porto por violar las restricciones impuestas en la pandemia. Mientras aguarda el fallo del Dr. Fabián Silveti, el comerciante decidió prender el ventilador.

El martes 23, luego de retirarse de la sede judicial, habló con InfoCañuelas y brindó algunos detalles de lo que fue su extenso relato.

“Como todos los días había fiestas en Máximo Paz, unos amigos de Ezeiza querían organizar una fiesta en mi predio, así que fui a la comisaría para ver si se podía hacer y si podían poner un patrullero de custodia. Hablé con el subcomisario Gularte, me dijo que se podía hacer, que tenía que poner 50 mil pesos que supuestamente era el adicional para los policías que iban a custodiar. El 29 de diciembre le di 25 mil pesos y los otros 25 se los tenía que pagar después de la fiesta (obviamente después no se los pagué porque nos terminados peleando).” 

“Además -continuó Porto- el subcomisario me dijo que estaban pidiendo una colaboración a los comerciantes para que el personal pudiera pasar la fiesta de Año Nuevo, así que arreglamos 20 kilos de asado y dos kilos de helado que fueron a retirar los jefes de calle Galeano y Ravello. Fueron dos veces a la carnicería de mi viejo, un día se llevaron 12 kilos y otro día 8”.

Entre los elementos que entregará en la Fiscalía Porto cuenta con un video en el que se ve a uno de los efectivos saliendo de la carnicería familiar, fuera del horario comercial, con bolsas de mercadería que carga sobre el patrullero. Según el registro del video, las imágenes fueron captadas el 31 de diciembre a las 16 hs.

El mismo 31 de diciembre a las 18.55 surgió un imprevisto que alborotó los planes. A esa hora InfoCañuelas mostró las capturas de una cuenta de Instagram que anunciaban el evento e incluso una foto de la máquina de espuma que se estaba probando, lo que preanunciaba una fiesta de gran magnitud. Esto provocó un intercambio de mensajes entre policías y los organizadores ya que a partir de esa publicación, ninguna autoridad policial o municipal podía ignorar que habría una fiesta ilegal.

Porto tiene en su poder un mensaje de audio que -asegura- su madre recibió del jefe de calle Galeano a las 20.21 hs. “Graciela, en un rato voy a hablar con el jefe. No me comprometan a mí, pero que la fiesta se haga. Y avisale a Ayrton que no publique más nada” dice la voz del policía, pidiendo que dejaran de subir estados de Instagram. Que dejaran de llamar la atención.


A pesar de que ya era totalmente pública, la fiesta clandestina avanzó. Según Porto, los efectivos de Máximo Paz cumplieron con su parte de hacer un patrullaje para evitar disturbios y desbordes. “Pasaban cada media hora, hay muchísimos testigos”, dice. Hasta que finalmente llegó el personal de la Municipalidad de Cañuelas encabezado por el subsecretario de Ordenamiento Urbano, Ricardo Da Fonseca, junto a patrulleros del Comando y de Máximo Paz se sumaron al operativo, ya no como custodios sino como verdugos del evento.

“Nadie entendía lo que pasaba, en un momento había como 11 patrulleros y las camionetas de inspección. En ese ínterin me llamó Galeano diciéndome que me quedara tranquilo, que el operativo era por disturbios y ruidos molestos, que no iba a pasar nada, pero al final secuestraron los equipos y clausuraron el lugar” concluye Porto.

El joven comerciante -que junto a su padre Wilson también organizó varias fiestas gauchas en la zona- dice una y otra vez que él no fue el responsable de la fiesta del 31 sino que simplemente aportó el predio y que los pagos los hizo en nombre de sus amigos. Uno de ellos, hijo de una concejal de Ezeiza, es quien trajo las consolas, bafles, columnas y luces que permanecen secuestrados en el Juzgado de Paz.

La declaración de Porto en la Fiscalía en una autoincriminación. Está diciendo que le cobraron para autorizar un evento clandestino y al mismo tiempo reconoce que participó del cohecho. ¿Por qué decidió auto denunciarse? Asegura que luego del evento lo pararon infinidad de veces en la calle y que hasta lo amenazaron con armarle una causa. Reconoce que tiene miedo y que se fue de su casa de Máximo Paz porque se siente inseguro. “Decidí hacer la denuncia para protegerme”.

EL DESCARGO DEL SUBCOMISARIO GULARTE

Ante un llamado de InfoCañuelas, el titular de la Comisaría 2da. de Máximo Paz, Subcomisario Gularte, rechazó las denuncias formuladas por Ayrton Porto.

“Lo niego rotundamente. Para mí es muy desagradable que esta persona me esté ensuciando de esta manera. Es totalmente falso que yo le haya pedido dinero para autorizar una fiesta clandestina. Sólo un loco podría autorizar una cosa así cuando todos sabemos que en ese momento las fiestas clandestinas estaban en su pico máximo y había directivas de hacer mucho control. Tampoco entiendo cómo es posible que el padre avale estas actitudes de su hijo”.

“A fin de año, cuando se tomó conocimiento de la fiesta, se acordó un protocolo de actuación de varios móviles en coordinación con el personal municipal, se actuó, se clausuró, se secuestraron equipos, se hizo todo lo que se tenía que hacer”.

“En las redes esta persona estuvo diciendo que tiene videos que comprometen al personal policial. Tal vez se refiera a una oportunidad en que fui a hablar con el papá, pero fui para decirle que se estaba rumoreando de una fiesta y que por favor le dijera a su hijo que no la llevara a cabo”.

En otro orden detalló que el jefe de calle Galeano ya no se desempeña en Máximo Paz, aunque aclaró que su desplazamiento no fue por el incidente de la fiesta sino por “cuestiones operativas”.

Sobre la entrega de la carne, Gularte explicó que “En un momento Galeano me dijo que el señor Wilson Porto le ofreció donar carne para que el personal pudiera pasar las fiestas de fin de año. Y ahora me encuentro en esta situación”.

“Galeano ya estaba en Máximo Paz cuando yo me hice cargo de la Comisaría 2da. No lo conocía y no es personal que arribó conmigo. Evidentemente no puedo confiar en nadie” concluyó apuntando contra su ex colaborador.


CÓMO SIGUE LA CAUSA

Por la reglamentación que rige el funcionamiento de las fiscalías locales, éstas no pueden investigar a funcionarios que se encuentran en su jurisdicción territorial. Es por eso que seguramente el fiscal Lisandro Damonte se declare incompetente y eleve las actuaciones a la Fiscalía General de La Plata.

Por otro lado trascendió que Porto realizó una serie de denuncias en redes sociales y en forma verbal ante la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) de la Policía provincial. Porto conoce los teléfonos de esa repartición porque hace tres años, junto a sus padres, denunció un pedido de coimas por parte de efectivos del Comando de Prevención Rural. Aquel incidente terminó con el desplazamiento de tres agentes que pertenecían al CPR Cañuelas.

Al tomar conocimiento de las publicaciones en redes sociales, el jefe de la Policía Comunal, comisario Inspector Marcelo Silveyra, ya realizó una denuncia formal ante la AGAI pidiendo que se investigue si la cúpula de Máximo Paz cometió alguna irregularidad.
 

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