La presencia de caballos sueltos —en muchos casos resultado del accionar de cuatreros que cortan alambrados en la zona de Vicente Casares— sumada a la falta de mantenimiento de la Autopista Ezeiza-Cañuelas, que carece de luz en un extenso tramo, conforman un combo letal que por milagro no provocó una tragedia mayúscula.
El sábado 27 de junio, Silvina Toretta y su esposo circulaban por la autovía cuando, repentinamente, una tropilla irrumpió sobre la calzada.
En un primer momento, el conductor logró esquivar a dos animales que avanzaban a contramano por la vía rápida. Sin embargo, metros más adelante se encontró con tres o cuatro ejemplares más sobre el carril lento e impactó contra uno que se lanzó sobre el capó.
Al descender del vehículo, los damnificados alcanzaron a ver que una yegua blanca golpeó también contra un camión que transitaba un poco más atrás.
El auto, un Mercedes Benz C250 terminó con serios daños materiales en la trompa y el techo, aunque afortunadamente sus ocupantes resultaron ilesos.
Dos caballos muertos quedaron tirados en la banquina por varios días. Transcurrida casi una semana del hecho, no hay señales de que el servicio de alumbrado público vaya a ser restablecido.
Escrito por: Redacción InfoCañuelas
