En el marco de una visita relámpago a la Argentina, el Dr. Pablo de León, ingeniero aeroespacial que colabora con la NASA en el programa Artemis, brindó una charla en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Ante un auditorio compuesto por más de un centenar de estudiantes, ofreció un pantallazo de la misión que acaba de concretar una exitosa circunvalación de la Luna, paso previo para el alunizaje programado para 2028 y la residencia semi permanente estimada para 2032.
Desde hace una década, en su laboratorio de la Universidad de North Dakota, De León viene trabajando en el diseño de trajes espaciales y de una estación multipropósito pensada para la residencia de astronautas en Marte. El viraje del programa espacial norteamericano, que en el último tiempo priorizó el regreso a la Luna en una nueva carrera espacial con China, obligó a su equipo a acelerar esos desarrollos con foco en la exploración lunar.
De León hizo hincapié en los principales desafíos que abre la residencia en el satélite, entre ellos el control de la radiación solar y la adaptación a los cambios extremos de temperatura, que supera los 100 grados durante el día y los -150 grados durante la extensa noche lunar, de 15 días.
Los estudiantes hicieron varias preguntas, por ejemplo cómo resolver el desplazamiento sobre el regolito (suelo lunar) que es altamente abrasivo y electrostático; o cómo está posicionada la NASA respecto al avance del programa espacial chino.
De León trazó un paralelo entre la actual carrera espacial con la exploración marina de hace cinco siglos. También en aquellas aventuras los navegantes se enfrentaban a mundos desconocidos, con distintas potencias europeas compitiendo por las nuevas rutas comerciales. Actualmente, dijo, nos enfrentamos a una nueva “fiebre del oro” con principalmente dos potencias, China y Estados Unidos, buscando ganar posiciones en el espacio exterior para hallar minerales que muy pronto faltarán o que ya están faltando en la Tierra.
En ese sentido destacó que Argentina es el único país de Latinoamérica que tiene un desarrollo espacial sostenido desde hace décadas. Gracias a ello fue uno de los cuatro países del mundo —junto con Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita— que pudo participar en Artemis II mediante la carga de un microsatélite (Atenea).
Más allá de los datos que desplegó en su conferencia, siempre con un estilo muy ameno y didáctico, el objetivo de su encuentro con los estudiantes fue incentivarlos a especializarse en las distintas ramas de la ingeniería para que Argentina pueda ser parte de este futuro que está a la vuelta de la esquina. “En 2032 tendremos presencia semi permanente en la Luna. A esa altura ustedes van a estar en el inicio de vida profesional, es importante que seamos parte de estos proyectos para no perder el tren del desarrollo. No hay que pensar que es imposible, podemos participar con pequeños aportes, como fue el caso de Atenea”, subrayó.
El Ing. Aníbal Cofone —anfitrión y director de la carrera de Ingeniería Industrial de la UBA— abrió un paréntesis para acotar que ese complejo universo del que estaba hablando Pablo no está aislado de nuestra vida cotidiana, ya que muchos de los desarrollos de la ingeniería aplicados a la industria espacial luego se utilizan en otros ámbitos. Telas similares a las de los trajes espaciales, por ejemplo, se utilizan en materiales de seguridad para los bomberos voluntarios.
Cuando los estudiantes se retiraban del Aula 109 del imponente edificio neogótico de la Av. Las Heras, una chica se acercó a De León para pedirle una selfie y tímidamente le preguntó “¿Cómo hiciste para trabajar ahí?”. “Simplemente hay que animarse” le respondió ese hombre que en la medianoche del 20 de julio de 1969, con cinco años, en el televisor de su casa del barrio Primero de Mayo, en Cañuelas, vio a Neil Armstrong descendiendo del Eagle y poniendo el primer pie en la superficie lunar.
De León viajó a la Argentina con el propósito de avanzar en la concreción de otro proyecto que lo desvela desde hace vario años: la creación de un museo aeroespacial en nuestro país. Luego de varios intentos fallidos de plantar bandera en Cañuelas, ahora surgieron algunas propuestas en CABA. El llamado Museo Argentino del Espacio (MAdE) estaría compuesto por un millar de objetos de colección, módulos interactivos y una biblioteca especializada.
Escrito por: Redacción InfoCañuelas
