El Ferroclub Cañuelas —con sede en el predio de Alem y Juárez— se prepara para celebrar los 141 años de la llegada del servicio ferroviario a Cañuelas. Será una oportunidad única para conocer in situ el patrimonio ferroviario local y la tarea de rescate que un grupo de apasionados viene desarrollando en silencio desde hace más de dos décadas.
Entre las reliquias que podrá apreciar el público se destacan la mesa giratoria (una plataforma que permitía rotar las locomotoras 180 grados), un tramo de vías secundarias que descansa sobre antiguos “tortugones” (durmientes de fundición), zorras, un velocípedo, piezas de señalización y documentos.
Marcelo Abella, uno de los coordinadores del proyecto, habló con InfoCañuelas para contar el trabajo que vienen realizando desde 2005, cuando la institución dio sus primeros pasos.
Explicó que desde hace un buen tiempo están restaurando y poniendo en valor la mesa giratoria, que consiste en un puente de acero de 15,85 metros de largo y 35 toneladas de peso instalado en una fosa circular de mampostería. Como las locomotoras estaban preparadas para marchar eficientemente en un solo sentido, este dispositivo permitía girarlas manualmente con la intervención de sólo dos operarios.
“La mesa está muy deteriorada, le faltan algunas piezas, por lo que no se encuentra operativa. La principal pieza faltante es una bola de acero del tamaño de una pelota de fútbol que va en el centro y sobre la que pivotea toda la estructura giratoria. Hace muchísimos años esa pieza clave fue retirada. Estamos tratando de conseguir una de reemplazo en alguna otra mesa abandonada, pero no es un trámite sencillo”, explicó Abella.
Destacó que, por un trazo informal dibujado sobre el borde de cemento, se sabe que la mesa fue terminada el 5 de junio de 1891 (o entre mayo y junio), seis años después de la inauguración del ramal de Barracas a Cañuelas. “Es una mesa bastante chica que permitía girar locomotoras a vapor de hasta 50 toneladas. A medida que fue aumentando la longitud y dimensión de las locomotoras, la mesa quedó en desuso”.
De acuerdo con los datos relevados por el ferroclub, la estructura fue construida en 1890 por la firma británica de equipamiento ferroviario Ransomes & Rapier, que funcionó en la ciudad de Ipswich. Los componentes estructurales llegaron desarmados a Cañuelas y se ensamblaron en el lugar mediante remaches en caliente, un sistema habitual de la ingeniería victoriana.
Abella agregó que otro elemento patrimonial muy importante en el acervo del ferroclub es un segmento de vía secundaria que se hallaba oculto bajo montículos de tierra. Lo particular de esos rieles, que se extienden a lo largo de unos 20 metros, es que se encuentran apoyados sobre “tortugones” de fundición que datan de 1890, precursores de los durmientes de quebracho.
“En 2005, cuando tomamos el predio, había un montículo de tierra que tapaba todo ese sector. Desconocíamos lo que había debajo. En una oportunidad, la Municipalidad nos mandó una topadora para desparramar la tierra y así descubrimos estos rieles originales de fines del siglo XIX”.
Además de hacer una visita guiada en torno a estos vestigios de la antigua actividad ferroviaria, los miembros del ferroclub mostrarán el funcionamiento de un par de zorras y de un velocípedo o handcar (una suerte de triciclo de madera de tracción manual que se usaba para inspección de vías) fabricado hacia 1940 por la empresa Kalamazoo. Este aparato fue rescatado de la estación de Alejandro Korn y restaurado.
También se exhibirán señales, faroles, boletos y documentos diversos. Otras joyas que atesora el ferroclub son diversas piezas (un manómetro, un farol, parte de una ventana, entre otras) que fueron colocadas en una pared de la estación por la artista plástica Cristina Galli, como parte de los festejos del centenario de la llegada del ferrocarril a Cañuelas (1985). Estos objetos fueron tirados a un volquete durante una refacción del edificio hace una década. “Cuando vi que las estaban por tirar a la basura, las llevé al ferroclub, donde las conservamos”, concluyó Abella.
Este ferroapasionado es un maquinista de locomotoras diésel recientemente jubilado. Junto a él participan José Merlo, Hernán Merlo, Andrés Santos y Rodolfo Hirsch, entre otros; algunos de ellos jubilados y otros en actividad en distintas dependencias del ferrocarril.
La actividad en síntesis
El Ferroclub Cañuelas abrirá sus puertas el sábado 18 de julio de 11:00 a 17:00 h en el predio de Juárez y Alem (frente al Skatepark), con entrada libre y gratuita. Se sugiere llevar reposera y equipo de mate. Dado que toda la actividad se realizará al aire libre, se suspenderá en caso de lluvia.
Si bien la entrada es gratuita, habrá una urna para depositar donaciones a voluntad. Lo recaudado se destinará a las tareas de rescate, las cuales son totalmente ad honorem y cubiertas con fondos que aportan los propios integrantes del ferroclub.
Escrito por: Redacción InfoCañuelas



