Cuando la motosierra se encendió en el Ejecutivo Nacional, muchos vieron con buenos ojos y expectativas el tan deseado fin de los privilegios de la política, de los sótanos del poder, de las corporaciones del Estado y los “kioscos” históricos.
La motosierra se puso en marcha, pero derivó en otras consecuencias que lejos quedaron de aquellas expectativas iniciales, y adivinen quién pagó ese cambio de destino de los recortes.
Analicemos la situación en términos locales: en el año 2023 el Gobierno de Alberto Fernández transfirió fondos a la Municipalidad de Cañuelas por encima de los $1500 MM (mil quinientos millones de pesos), uno de los municipios más beneficiados de la Provincia de Buenos Aires. En el año 2024, primer año de gestión del presidente Javier Milei, los fondos fueron prácticamente cero. Así de concreto como se lee.
A la par del recorte de los fondos se fueron incrementando las tasas municipales con destino de compensar esa caída. Se ajustaron módulos para la hacienda en pie, con claro destino de recaudar más vía MAG (Mercado Agroganadero); proliferaron los radares en rutas nacionales (con tal apuro por recaudar que incluso tuvo una anulación masiva movilizada por la UCR oportunamente); se creó la tasa a los combustibles (2% de la carga) y más acá se impulsó la colocación de cámaras en los semáforos (sin señalización alguna, lo que lleva a pensar en descargos masivos también). La pregunta es ¿por qué nada alcanza? ¿Qué más sigue?
Si para muestra sobra un botón, la recaudación de 2025 por multas de tránsito fue de poco más de $1600 MM (mil seiscientos millones de pesos), similar a lo que la motosierra se llevó.
¿No será necesario hacer más eficiente la administración Municipal, también? Porque si cada vez que escasean fondos Nacionales, también provinciales, vamos a responder con la creación de un nuevo impuesto, va a llegar un momento en el que se va a tornar imposible además de intolerable para el vecino seguir sosteniendo un sistema que le brinda… ¿mejor salud?, ¿mejor seguridad ?, ¿mejores servicios?, ¿mejores sueldos al personal y a los jubilados? No parecer ser una buena idea que el contribuyente tenga que pagar cada vez más por lo mismo, o incluso por menos.
La inventiva en distritos vecinos llegó al límite de aplicar una nueva tasa a los grandes supermercados, que por supuesto se traslada al ticket que paga el cliente. Esperemos que no se copie en Cañuelas.
Creo firmemente que hay otro camino, de gestión eficiente, con optimización de los recursos que el cañuelense aporta con su esfuerzo, de recorte de gastos superfluos (como publicitar deportes de elite que no necesitan del Municipio, por citar un ejemplo), de repensar las prioridades del que banca todo el sistema, o sea el contribuyente, resumido principalmente en cuatro grandes áreas: salud, seguridad, servicios públicos y desarrollo de infraestructura.
Se construye con diálogo, uniendo a los que creen en otro tipo de políticas recaudatorias, en otro tipo de prioridad en los gastos, en una administración moderna, con proyección y ambición de otra realidad. Si se quiere leer como una invitación, que así sea.
Disculpen si en la columna y en el planteo del debate no insulté ni maltraté a nadie. Todavía no me aggiorno a la nueva política.
Escrito por: Leonardo Iturmendi