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Sí, la vacuna es política

“Sería una tragedia que ganen los intereses de los grandes grupos de opinión y que un sector de la población quede sin vacunarse por temor a volverse peronista” opinó el subsecretario de Comunicación del municipio, Fernando Abdo.

“Sería una tragedia que ganen los intereses de los grandes grupos de opinión y que un sector de la población quede sin vacunarse por temor a volverse peronista” opinó el subsecretario de Comunicación del municipio, Fernando Abdo.

Es muy difícil, cuando a nivel nacional existe una decisión político-mediática de instalar un tema en la agenda, correrse de esa discusión a nivel local. Le cuesta a los medios, le cuesta a la política, le cuesta a la sociedad.

Es lo que está sucediendo respecto de la campaña de vacunación instrumentada por la Provincia de Buenos Aires. Agotados ya los intentos por desprestigiar a la Sputnik V (nombrada despectivamente como la “vacuna rusa” cuando nadie escuchó que se hablara de la “vacuna yanqui” o la “vacuna inglesa”), ahora que la misma ha demostrado niveles de efectividad muy buenos, ahora que se aprobó su uso en mayores de 60 años, ahora que no queda nada por decir, el nuevo estribillo de los medios hegemónicos y sus aliados es que la campaña “es política”.

¿En qué se cimenta esa aseveración, instalada por los medios hegemónicos?

Una serie de organizaciones sociales y políticas han decidido salir a los barrios a “militar” la vacuna. Esto es, ni más ni menos: ayudar a sus vecinos en la inscripción, que debe realizarse de manera exclusiva en forma online por medio de una página web creada por el gobierno bonaerense. Es exclusiva, porque en base a un algoritmo, esa misma web otorga los turnos en base a las prioridades preestablecidas de acuerdo a la edad, antecedentes médicos y trabajo (esencial o no) de los inscriptos.

Ahora bien, ¿qué herramientas diferenciales les dio a estas organizaciones la Provincia para que hicieran ese trabajo? Absolutamente ninguna. No tienen una clave para ingresar al sistema de la que carezcan otros espacios políticos, no recibieron elementos, identificaciones, ni una capacitación exclusiva. Simplemente hicieron lo que acostumbran hacer: caminar los barrios, conscientes de que muchos vecinos y vecinas no cuentan con el acceso a la tecnología para poder inscribirse.

¿Podría hacer lo mismo una sociedad de fomento, un centro de jubilados, una agrupación política opositora? Sí, claro, nada lo impide. Cualquier persona puede con un teléfono o una computadora con acceso a Internet colaborar con otra para que se inscriba.

Un sector de la oposición dice ahora que la inscripción debería ser realizada de forma exclusiva por el Estado. Y claro, suena hasta lógico. El problema es que se enfrentan a una contradicción de base: nadie como ellos han militado el achique de ese mismo Estado, del que ahora pretenden lo haga todo. Llegaron incluso al punto de convertir el Ministerio de Salud en Secretaría, sin ponerse colorados.

El otro problema es que es necesario vacunar a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Y eso sólo es posible si se inscriben todos, o la mayoría. Y ahí radica la urgencia, y se justifica esa militancia en pos de la Salud de todos.

En Cañuelas, el operativo de vacunación se viene gestando desde hace tiempo, con una particularidad: por decisión de la intendenta, la oposición fue invitada a participar y estar al tanto de cada paso, tal como ocurrió desde el inició de la pandemia con la conformación de los comité de Seguimiento y de Salud.

Claramente la instalación de estos temas a nivel nacional también les genera un conflicto a los representantes de la oposición local, que salvo alguna excepción han colaborado con el Municipio con seriedad, y ahora se ven obligados a diferenciarse por la presión de los medios o incluso de su mismo electorado, a su vez influenciado por esos mismos medios.

Pero sería una tragedia que ganen los intereses de los grandes grupos de opinión, y que un sector de la población quede sin vacunarse por temor a volverse peronista. Parafraseando a Serrat, estos tipos juegan con cosas que no tienen repuesto. No pueden ganar, no podemos dejar que ganen. 

La vacuna sí es política, claro que lo es. Forma parte de una de las gestas más grandes que se han dado en la política de forma institucional en los últimos tiempos. Y todos tenemos que trabajar juntos por el éxito de esa gesta: el gobierno, las organizaciones, incluso la oposición. Y los medios.

Vacunarnos no define nuestra ideología política. Sólo nos pone del lado de los que queremos salir de esta tragedia. Entre todos.

Fernando Abdo 
Periodista
Subsecretario de Comunicación
de la Municipalidad de Cañuelas

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