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Columnistas

Nuestros artistas tienen nombre

Por qué es importante que se los deje de llamar “artistas locales”. Escribe: Ayelén Rasquetti.

 Que la largue en la Expo Cañuelas. Archivo.

Es habitual, que al aproximarse cualquiera de nuestras más concurridas o importantes festividades locales, llámese “Fiesta del Dulce de Leche” o “La fiesta de la picada y la cerveza”, toda la población cañuelense comience a preguntarse qué le deparará esta fiesta.

Los vecinos transitan por las diversas páginas y medios buscando información; las instituciones averiguan maneras de participar, ya sea mediante stands o ventas de entradas; mientras que los artistas buscan poder ser parte de los shows que se presentarán y así propulsar su carrera y mostrar su arte. 

Pero ¿qué pasa con cada uno de estos actores de la comunidad cañuelense? Para empezar, las organizaciones e instituciones se preparan sorteando algún que otro trámite para llevar a cabo su tarea; mientras que los vecinos y artistas sufren de un elevado desconcierto, puesto que ni unos ni otros logran recolectar datos sobre el evento a ciencia cierta.

Lo primero que reproducen los medios son los números foráneos o los artistas “nacionales”, puesto que ésta es la primera información que trasciende. ¿Y los “números o artistas locales”? Bueno, esta es una interesante pregunta: resulta ser que en los comunicados oficiales rara vez se da a conocer el listado de artistas cañuelenses que se presentarán y si por casualidad se dan los nombres, es a último momento.

Por poner un ejemplo, los músicos son a veces los últimos en enterarse que participarán de los espectáculos, aun cuando se han acercado a pedir esta participación en reiteradas ocasiones.

¿Por qué se da esto? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que ellos son los que dejan todo en cada show -baile, pista, obra, representación-; son los que invierten su tiempo y dinero para ser cada vez mejores en su arte; los que nos brindan alegrías, emociones y risas sin pedir más que un aplauso.

Aun así, la mayor parte del tiempo se los llama a último momento para “rellenar” algún evento y lo peor, como parte de ese juego, se los nombra genéricamente bajo el término "artistas locales", lo que imposibilita o limita su crecimiento y conocimiento público.

Hace unos días leyendo el libro “El nombre del viento” de Patrick Rothfuss, me llamó la atención la siguiente cita: “Las palabras son pálidas sombras de nombres olvidados. Los nombres tienen poder, y las palabras también. Las palabras pueden hacer prender el fuego en la mente de los hombres. Las palabras pueden arrancarle lágrimas a los corazones más duros” y reflexioné sobre esto: Cuánto poder tienen las palabras en cada uno de nosotros. 

Me puse a indagar en todas aquellas cosas que alguna vez me dijeron o me dije a mí misma y las grabé en mi inconsciente de forma tal que comencé a actuar como si fueran un precepto; luego pensé en los “artistas locales” y su insoslayable destino si grabábamos en ellos estas palabras. “Locales”, cruel designio el que unos pocos puedan darle a muchos que tienen por sí la necesidad y el deseo de ser mucho más que ello.

No dudo que los artistas sean orgullosos de su ciudad, ni mucho menos, estoy segura que lo son; pero ellos no decidieron llamarse así, no eligieron esa representación; al contrario, se dieron y dan nombres artísticos bajo los cuales están en su pleno derecho de ser nombrados. Nombres bajo los cuales son reconocidos en cada lugar al que nos van a representar y que les cuesta instaurar.

Como comunidad nos debemos a quienes son parte de ella, a ayudarlos, apoyarlos, apadrinarlos y alentarlos; más aún cuando se trata de una actividad tan sana y admirable como lo es el arte en cada una de sus ramas.

Además de ello, al ser presentados en la grilla de los espectáculos mediante nombre o seudónimo artístico, hay un aspecto importante (para los músicos) que tiene una injerencia más allá del propio reconocimiento: este aspecto es relevante para aquellos músicos que formen parte de SADAIC, puesto que los que estén debidamente registrados pueden pasar planilla de informe de actuación por lo cual SADAIC deberá abonarles por su interpretación.

Por esto y por mucho más es que creo justo que sean reconocidos en cada evento que participan. Queremos que se los llamé por su nombre o seudónimo artístico y queremos que ocupen el mismo espacio publicitario que los demás artistas que se presenten en cada evento.

Ayelén Rasquetti
Concejal
Frente Renovador