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Barajar y dar de nuevo

Los gritos de una profesora buscando imponer su dogma al alumnado, una sencilla muestra del ADN oficialista. Escribe: Carlos Laborde.

Los gritos de una profesora buscando imponer su dogma al alumnado, una sencilla muestra del ADN oficialista. Escribe: Carlos Laborde.

A dos años de gobierno del Frente de Todos, el país agoniza; sus signos vitales decaen y parece cerca el momento de que un alma piadosa le baje los párpados. La pandemia demostró inutilidad y delincuencia. Inutilidad en el manejo de la compra de vacunas; delincuencia porque se violaron normas morales y jurídicas en la compra y distribución de las mismas. También se difundieron filminas ofensivas para otros países, que obligó al responsable, el propio Presidente, a disculparse en más de una oportunidad por las mentiras dichas en sus conferencias. 

Tuvimos una cuarentena tan mal diseñada que hirió a empresas y a trabajadores, a padres y a alumnos, con un daño incalculable. Mientras tanto, los dueños del poder, se solazaban a gusto con el egoísta pensamiento de que las restricciones son para los giles, no para los habitantes del Olimpo, aunque ese Olimpo sólo sea una quinta oficial en el suburbano. Tampoco faltó el dedito índice admonitorio apuntando a esos díscolos que se atrevían a pensar en contra de la línea bajada desde el Gobierno y la promesa de un castigo ejemplar para los infractores. Asistimos también a la difusión, por conocidos lenguaraces, de que las potencias occidentales cambiaban vacunas por hielos continentales soberanos. En fin, distintas estupideces que los súbditos creyentes sostenían como verdad revelada. 

Lo concreto es que este Gobierno cerró a los argentinos la posibilidad de contar más rápido con mejores productos. Y los muertos crecieron, no sólo por la inclemencia de la peste, sino por la falta de vacunas y el uso discriminatorio dado a las mismas. Y sobre todo esto hay responsables concretos, que deben imputarse y condenarse cuando fiscales y jueces decidan hacer frente a la realidad. 

Un nuevo hecho nos llevó camino del grotesco: el episodio de la profesora desquiciada y militante. Si lo tomamos como algo aislado, cómico o de chaleco, no habría problema; pero sí lo hay porque esto no es casual sino establecido, proviene de la esencia misma del peronismo y se practica desde sus orígenes. Valen como prueba incontrastable los propios discursos del general y de su esposa, que se encuentran en el Archivo General de la Nación, y cuyo origen puede encontrarse en la admiración que sentía Perón por Mussolini y por las enseñanzas del ministro nazi Goebbels; y también en la praxis de la Iglesia Católica, que desde la época de los apóstoles difundió la catequesis, que no es otra cosa que una forma de adoctrinamiento:

 “… Nuestros ejércitos civiles de mujeres, adiestradas y adoctrinadas para enseñarle e inculcarle al niño que el alma de la patria, antes que en la escuelas, lo forman las madres argentinas en la cuna, que les enseñamos a quererlo a Perón antes que bendecir los nombres propios” (María Eva Duarte de Perón).

“…El adoctrinamiento realizado en los agentes y funcionarios de la administración pública no ha dado en general los resultados esperados…por ello cabe destacar la necesidad de seleccionar ideológicamente al personal de la administración pública con el propósito de que todos los agentes del estado estén sincera y absolutamente identificados con la doctrina nacional. Los directores de las reparticiones serán responsables de la identificación ideológica de los agentes de su dependencia, a fin de eliminar de ella a los funcionarios que no estén plenamente identificados con el gobierno, con la doctrina y con el Movimiento Justicialista…” (Juan Domingo Perón)

“…Tenemos que irlos convenciendo desde que van a la escuela primaria y agradezco mucho a las madres que les enseñan a decir Perón antes que decir papá… Es imprescindible el adoctrinamiento. La escuela primaria constituye entonces el primer eslabón de captación y del adoctrinamiento de la futura ciudadanía al Movimiento Justicialista. Esta exigencia impone al personal de preceptores, maestros y profesores una profunda identificación con los postulados de la doctrina, a fin de lograr que la juventud al iniciarse en los estudios de los derechos ciudadanos se encuentre identificado con la doctrina nacional” (Juan Domingo Perón).

El kirchnerismo es discípulo fiel de estas ideas y las pone en práctica desde el año 2003, por ende los actuales adoctrinadores ya han sido adoctrinados por anteriores adoctrinadores, la continuidad perfecta. Y se apoyan en textos amañados o mentirosos que imponen a sus alumnos y los padres deben comprar. Quienes les interese el tema pueden leer a Claudia Peiró* en su excelente y documentado trabajo revelador del actual estado de estas cosas.

Ahora bien: ¿Qué dijo el Presidente de la República ante el caso de la profesora militante? Dijo que le pareció un debate formidable para abrirles la cabeza a los alumnos. Tómese como de quien viene. Lo bueno de todo esto es que el llamado “debate” lo vio en video toda la Nación, y tal exposición ha puesto sobre el tapete el contenido de la enseñanza oficial kirchnerista y el fanatismo de sus difusores. 

¡Pocas cosas tan cobardes como aprovecharse de la pureza de la mente virgen de niños y adolescentes!

Si damos una rápida mirada sobre la gestión de los Fernández en materia de relaciones exteriores, vemos a la Argentina inscripta en el cuadro de los peores. Aplaudidora y colaboradora de las dictaduras criminales de Venezuela, Cuba y Nicaragua, en todos los foros internacionales; promotora silenciosa de la implosión del Mercosur; protectora de Evo Morales y de Correa; y amiga del eje antidemocrático Rusia-China-Irán; solo nos falta un abrazo fraterno con Corea del Norte y con el Talibán. Esta posición internacional genera el repudio de los países libres para invertir y negociar en la Argentina, y su consecuencia es la pobreza que acrecentamos día a día. En la última semana conocimos que un país de la alta consideración internacional de Dinamarca, levanta su embajada de la Argentina, por no estar nuestro país en sus planes inmediatos, buen eufemismo para decir huyamos que nos hunden con ellos. Otra vez la comunidad internacional nos pone en la lista de los peores, de los prescindibles, de los olvidables. La conducta del gobierno es objetivamente suicida y no hay atisbos de enmienda en la política K, que atrasa medio siglo. Nadie va a discutir las infames conductas de las potencias dominantes en la Guerra Fría, pero han pasado sesenta años y el mundo es otro. El peronismo se mantiene como ese hijo que, ya grande, todavía le reprocha a su madre la culpa de sus desdichas actuales. Adolescente tardío que no creció.

Hay otro virus escondido en las entrañas de la Patagonia Argentina. Virus que el gobierno no solo desatiende sino que, con el fanatismo dogmático de sus funcionarios, mantiene y agrava. Se trata de la invasión de mapuches de origen chileno sobre tierras fronterizas tanto privadas como fiscales. Estos predadores avanzan y declaran en forma abierta que se manejan por sus propias normas ancestrales, que no reconocen la existencia del Estado Nacional Argentino, ni su bandera ni a sus dirigentes constitucionales. Esto, y solo esto, que ocurre a la vista de todos, tolerado por el gobierno kirchnerista, configura el sumatorio de un cúmulo de graves delitos contra la Nación, expresamente legislados por el Código Penal Argentino. Sabemos que la Constitución Nacional defiende los derechos ancestrales de los pueblos aborígenes con la justicia igualitaria que siempre impera en nuestra carta magna, pero esta invasión es otra cosa. ¿Hasta cuando se tolerará? ¿Acepta el gobierno tener el síndrome de Malvinas dentro de su propio territorio continental y en zona limítrofe? ¿Admite el gobierno su obligación ineludible de proteger la integridad del territorio nacional? ¿Los habitantes del sur cordillerano argentino son ciudadanos que merecen la protección y apoyo del estado, o son meros espantapájaros librados a la mano de Dios? 

Sería bueno que el presidente “que nos cuida a todos” se ocupe de estos “hijos” abandonados. Es su obligación como jefe supremo de la Nación. Recordemos el terrible reproche que la leyenda adjudica a la madre del califa de Toledo cuando rindió la ciudad y lloró bajo un árbol: “No llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

Utilizo las últimas líneas para referirme a la oposición, la que no gobierna pero debe controlar la gestión de gobierno. Es imprescindible que los partidos de la oposición no tengan en exclusiva la actividad de censores del gobierno; también sería ponderable que expresen en forma precisa qué proyectos concretos tienen para los próximos dos años y cuáles serían las bases de su plataforma electoral para el año 2023. Es hora de acabar con las generalidades y lo que piensan que la gente quiere escuchar con fines electoralistas. Llegó la hora, para todos, de barajar y dar de nuevo, a ver si el ciudadano puede, al menos, orejear el naipe para conocer el futuro de la Nación, y premiarlo o condenarlo con su voto.    

Carlos Laborde
Abogado y escritor

*Claudia Peiró. “Roca ignorado, Cámpora exaltado y otras perlas de la bajada de línea educativa en los colegios secundarios”. Infobae, 5 de diciembre de 2020.

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