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Esculapio Zarrasqueta: nació en una familia de artistas de circo y fundó la primera radio de Máximo Paz

Hace 18 años dejó una vida de gitano; hoy es la voz que más se escucha en el dial local. Trabajó en un radioteatro, lo encerró la dictadura y hasta fue director de cine.

Hace 18 años dejó una vida de gitano; hoy es la voz que más se escucha en el dial local. Trabajó en un radioteatro, lo encerró la dictadura y hasta fue director de cine.

Esculapio Zarrasqueta: nació en una familia de artistas de circo y fundó la primera radio de Máximo Paz

 Esculapio, alma mater de la FM Máximo Paz 98.9.

A mediados de la década del 60’ ya era un ‘loco’ de la radio cuando de gira con la compañía teatral Juan Carlos Cancela, Oscar Zorrozua Rivero –más conocido como ‘Esculapio’– arribó a Máximo Paz. Aquella vez juró que volvería para concretar su anhelo: fundar una emisora; el sueño se hizo realidad en 2004 cuando creó la FM Máximo Paz 98.9. 

Nació en un circo familiar en 1945 en Lugano y siempre se vinculó con el mundo artístico; primero como actor, luego en el extinguido radioteatro, y por último, desde el éter. 

Su radio funciona todos los días desde las 7 de la mañana hasta las 23:30 y Esculapio está en todo momento. Las mañanas son informativas y las tardes de música tropical; la grilla de programación incluye segmentos evangélicos, de folclore, de rock e información. Para escucharlo desde Cañuelas se lo puede encontrar por internet a través de www.frecuenciamaximopaz.com.

Su otra pasión es el cine y por ello se vistió de director y junto a Claudio Morhain produjeron el largometraje ‘Sábado a la noche’, filmado íntegramente en Cañuelas con actores locales y la breve participación de la intendente Marisa Fassi. 

El reconocimiento callejero se da cotidianamente cuando los vecinos lo llaman con sus propios latiguillos radiales y le gritan “chocotito”, “chocolandia” o “cara de mondongo planchado”. Por su trayectoria hace semanas recibió un reconocimiento del municipio. 

ESCAPANDO DEL NAZISMO

Su familia proviene de Andalucía, España. Fueron parte de la colectividad gitana y llegaron al país entre 1942 y 1943 a Viedma, provincia de Río Negro.

“Nosotros somos gitanos reales y el gitano real se dedica al espectáculo, no se dedica ni a la venta de autos, ni a la chatarrería. Se dedica exclusivamente al circo, de ahí nacieron grandes cirqueros”, comentó Esculapio. 

El circo era tradición familiar desde la época de su bisabuelo; pero en el contexto de la Segunda Guerra Mundial tuvieron que escapar de Europa como consecuencia de la persecución de diferentes etnias –entre ellas los gitanos– a manos del nazismo. 
Ya instalados en el sur argentino reorganizaron el circo que se llamaba ‘Gran Argentino’. 

En 1963 incursionó en el radioteatro. Comenzó en Radio Porteña LS4 (actual Continental) en la compañía ‘Juan Carlos Cancela’ con la cual recorrió todo el territorio bonaerense. Por uno de sus personajes adoptó el pseudónimo ‘Esculapio’.


Esculapio, dueño del éter de Máximo Paz.

PASIÓN POR LA RADIO Y LLEGADA A MÁXIMO PAZ

A mediados de la década del 60’, con 20 años, la compañía de radioteatro llegó al club Villa María y “fue una magia”, recordó el ex actor. 

“Había un espejo muy grande en el club y me miré, quedé estampado. Ahí se me vino a la mente que yo iba a volver; efectivamente volví al club gracias a Gustavo Repetto, Marcelo Tabolini, Héctor Contreras y Jorge Morhain. Vine al pueblo, proyecté cine y se me cruzó en la mente instalar la radio. Como no había buenas comodidades vino Juan Carlos Marchetti, que era administrador del Hogar Rivadavia, y me dijo que viniera. En el club estuve dos años y aquí ya voy para dieciséis. Este lugar era un imán, me atrapaba. Hice terribles sacrificios para instalarme”.

Su amor por la radiodifusión inició cuando escuchó las emisiones de ‘Radio Cine Lux’ que se trasmitían por Radio El Mundo. “Escuchaba como los actores interpretaban las películas. Siempre recuerdo ‘Amor Indio’, ‘La Sombra de Safo’. Me apasionó el cine. Es muy linda la radio, hace muy bien psicológicamente a la persona, la radio es una fantasía”.

“La radio significa mi vida, acá amanezco y acá me acuesto. Fundamentalmente, es mi vida. Sólo me ayudan los comerciantes de Máximo Paz y Spegazzini, gracias a ellos la mantengo”, reconoce.

Esta locura radial produjo que en 1977, en el marco de la dictadura cívico-militar, estuviera detenido por unos días en el ‘Pozo de Banfield’ por armar una emisora clandestina en Longchamps. 

“Un teniente coronel que estaba a cargo de todo el complejo me dijo ‘a vos matarte es un crimen, te las tomas pero no hablas nada’. Salí como un avión. Estuve 72 horas, pude apreciar los desastres de los militares, salí medio chiflado. Salí psicológicamente mal pero a los dos años volví a la radio de nuevo. Así que calculá la locura que tengo por la radio”. 


INCURSIÓN EN EL CINE LOCAL

El largometraje es otra pasión del conductor radial de 77 años, por ello en 2015, junto con el vecino Claudio Morhain, realizó la película ‘Sábado a la noche’ en la que actúan lugareños de Máximo Paz y de Cañuelas.

Si bien se estrenó en la ciudad vecina de Tristán Suárez, en la localidad balnearia de Villa Gesell y en el polideportivo de Máximo Paz; Esculapio aguarda a que se recupere el Cine Teatro Cañuelas para proyectarla en la ciudad cabecera del distrito.


Escena de la película en la estancia Villa María.

En cuanto a la trama el director explicó que “trata la historia de un pastor evangélico que se enamora de una prostituta y empiezan los problemas con la comunidad. La chica, por la mafia de la prostitución, se tiene que mudar al Paraguay. Está mezclado lo que comúnmente se llama en Italia el neo–realismo. Tardamos un año y medio y tuvimos muchos problemas con actores fundamentalmente”.

“A mitad de la película la actriz principal desapareció y tuvimos que cambiar el argumento. Está filmada en casas de familia, en el cine de Cañuelas, en la estancia Ara Santa Isabel, en la estancia Villa María, en la Municipalidad y hasta actúa Marisa Fassi”, describió el multifacético líder radial maximopaceño. 

Otro de los actores fue el padre Walter Bejarano, quien participó en la producción poco antes de radicarse en Santiago de Compostela, Galicia, donde falleció en noviembre de 2018.

Marcelo Romero