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Variedades

Con la pasión del tango a Japón

Gabriela Aguirre y Héctor Salinas se encuentran en la ciudad de Fukuoka, donde brindan clases y talleres. Participaron en el festival Sakura Tango.

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Gabriela y Héctor con sus alumnos japoneses.

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Luego de ser padres y de interrumpir un par de años sus giras internacionales, Gabriela Aguirre y Héctor Salinas volvieron a armar las valijas. Desde abril se encuentran en la ciudad japonesa de Fukuoka, a 1.100 kilómetros de Tokio, donde permanecerán hasta fin de año desarrollando una intensa agenda de talleres, cursos y festivales de tango.

"Teníamos este viaje pendiente desde hacía tiempo, pero como Santina era muy pequeña, no nos atrevíamos. Ahora ella tiene 2 años (en junio cumplirá sus 3 aquí) y por suerte se adaptó muy bien a la cultura asiática", contó Gabriela a InfoCañuelas.

Ni bien pisaron el suelo de Fukuoka Gabriela y Héctor participaron en el Sakura Tango, un festival de cuatro días que convoca a público de varios países del continente. "Tuvimos el honor de estar entre las cuatro parejas principales. Fue una experiencia hermosa ya que había gente de toda Asia tomando nuestros cursos y participando en las milongas y shows".

El resto del año se dedicarán a realizar workshops, special lessons, clases regulares para cuatro niveles y también shows en tanguerías niponas. En simultáneo forman parte del programa de intercambio cultural con NPO Tiempo Iberoamericano. 

"Trabajamos bastante, damos 4 ó 5 clases por día de 1 hora 10 minutos cada una... más show o eventos por la noche. Los días jueves es nuestro día franco así que aprovechamos a pasear" relató Gabriela.

Respecto a Santina y su adaptación, contó que "Nos sorprendió a todos, no nota la lejanía. Ahora estamos viendo un jardín para que vaya dos o tres veces a la semana y no pierda el contacto con niños ni las rutinas que tenía en Argentina. Disfruta mucho de los parques y plaza que tiene la ciudad. Y ya aprendió a decir algunos números y colores en japonés. Si bien el inglés le resulta más fácil, cada tanto se anima a probar el idioma con los nenes en la plaza".  Gisela, hermana de Gabriela, los acompañó en el viaje para colaborar en su cuidado.

"Nosotros también nos adaptamos muy bien, conseguimos comida muy parecida a la nuestra, como pastas, pollo y verduras. Lo dulce aquí en genial así que estamos chochos. De todas maneras trajimos nuestro mate y nuestro dulce de leche de Argentina".

"Con respecto a los departamentos, son muy pequeños, como todo en Japón, pero no nos molesta. Santina ya se armó su rincón de juegos, al que agrega cosas cada vez que vamos a los 100yenes, que sería como un shopping donde todo, absolutamente todo, desde una olla hasta una pelota, cuesta 100 yenes, que sería más o menos 20 pesos argentinos", agregó.

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