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Turismo

Uniendo pueblos en una travesía de autos históricos

La asociación AVAC de Cañuelas el Club de Lobos recorrieron 160 kilómetros por caminos rurales. Fotogalería.

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Pasanel el puente roblonado del Salado.

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El pasado sábado 3 de febrero un grupo de socios de AVAC (Asociación de Vehículos Antiguos de Cañuelas) y del Club de Motos y Autos Antiguos de Lobos unieron varios pueblos de la región en un raid de 160 kilómetros a través de caminos rurales.

Las primeras escalas del recorrido fueron las localidades de Antonio Carboni y Elvira. No faltó el contacto con la gente del lugar que además de elogiar el estado de las máquinas consultaba de dónde venían y hacia dónde se dirigían.

A continuación los raidistas cruzaron el Río Salado a través de un puente de madera provisorio, ya que las últimas inundaciones arrastraron la estructura de cemento. 

La siguiente posta fue la localidad de Ernestina, donde tomaron el camino arbolado que los llevó a Roque Pérez, donde se realizó un almuerzo de camaradería. En algunos puntos el trayecto se tornó sumamente pesado debido a los grandes colchones de arena generados por la sequía y la temperatura que alcanzó los 33 grados. 

A las 14 emprendieron la última etapa enfilando por el camino de los viejos almacenes hasta el cruce con la entrada a Carlos Beguerie, otra pequeña localidad de campo donde se visitó al viejo almacén La Perla. 

Ya por la tarde los raidistas pusieron proa hacia la ruta 41 cruzando el Río Salado por el puente roblonado, cumpliendo los últimos 50 kilómetros. En punto de bifurcación los pilotos de Lobos tomaron un camino hacia su localidad y los de Cañuelas siguieron por otro.

Sobre el atardecer los de Cañuelas hicieron su aparición en la plaza de Uribelarrea, ante la sorpresa de los turistas. Tomaron algunos mates en la Plaza Centenari mientras se sacaban fotos con los visitantes. Finalmente emprendieron el último tramo uniendo Uribelarrea con la ciudad de Cañuelas con parada obligatoria en el cruce del camino de Panelo y la calle Paraná, donde arribaron a las 20.

Todos se dieron un gran abrazo por haber cumplido con éxito la travesía que, según expresaron los participantes, fue un “pequeño Dakar con coches de otra época”.

“La travesía costó mucho esfuerzo, realizamos 160 kilómetros sin vehículos de apoyo técnico y sólo llevando las herramientas y repuestos que podía trasladar cada uno. En todo el recorrido tuvimos altísimas temperaturas y pasamos muchísimos colchones de tierra o arena que nos obligaban a circular en segunda porque los autos se enterraban. Hace muchísimos años que no hacíamos un raid turístico de estas características” resumió Pocho Méndez, de AVAC.

QUIÉNES PARTICIPARON

De Cañuelas se sumaron Alfredo Sagardía junto a su nieto “Juani” Fransoy (baquet Ford A 1929); Carlos Iriarte con su acompañante Yanina Iriarte (Dodge Brothers 1937); Héctor Frescino y “Magoo” Perrota (chatita Ford A 1930); Pocho Méndez (baquet Overland Whippet 1930); y Federico Sagardía (chatita Ford A 31, que tuvo que dejar por un problema mecánico continuando en el auto de Méndez). 

Entrando a Lobos se plegaron Juan Persi acompañado por Valeria Cicco Demarco (Chevrolet 1947); Luis Molina y Leandro Morales (chatita Chevrolet 1927); Mauro Biroccio junto a su hijo Valentín (baquet Chevrolet 1926). 

Fotos gentileza Yanina Iriarte / Valeria Cicco Demarco.

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