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04 de marzo. Cañuelas, Argentina.

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Bariloche para aventureros: las mejores actividades en la naturaleza patagónica

Cuando se piensa en Bariloche, lo primero que se nos viene a la cabeza son sus deliciosos chocolates, cervezas artesanales y sus centros de esquí. Pero existen otras alternativas para los que están buscando un momento de adrenalina más allá de las pistas tradicionales. La ciudad de San Carlos de Bariloche, ubicada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi en Río Negro, fue declarada Capital Nacional del Turismo Aventura en 2012 bajo la Ley 26802.

La Patagonia presenta un escenario único para realizar actividades extremas durante todo el año. Las montañas que superan los 1000 metros de altura, lagos de origen glaciar con aguas cristalinas y bosques andinos que se extienden por kilómetros crean las condiciones ideales para quienes necesitan algo más que contemplar paisajes.

Volar entre árboles centenarios

El canopy en Bariloche tiene algo especial comparado con otros destinos. No se trata solo de cruzar de un árbol a otro colgado de un cable, sino de hacerlo en medio de bosques nativos de coihues, lengas y ñires. El complejo más conocido está sobre el Circuito Chico, a pocos kilómetros del centro urbano.

La travesía completa suma aproximadamente 1500 metros de recorrido, divididos en varias plataformas que van ganando altura progresivamente. Los guías insisten en las medidas de seguridad, pero una vez que arranca y al sobrevolar todo el bosque con el viento pegando en la cara, las precauciones pasan a segundo plano. Esta es una de las actividades imperdibles que ofrece la ciudad rionegrina y el primer paso para vivir esa experiencia es buscar pasajes a Bariloche desde cualquier lugar de Argentina.

Rafting en aguas bravas patagónicas

Los ríos que bajan de la cordillera tienen ese carácter impredecible que los aventureros buscan. El río Manso, por ejemplo, presenta rápidos de clase II y III que permiten combinar paisajes increíbles con dosis controladas de adrenalina. Durante el descenso, las paredes de roca se elevan a ambos lados mientras el agua arrastra la balsa entre piedras que parecen puestas estratégicamente para complicar el trayecto.
Las excursiones pueden durar medio día o jornadas completas, dependiendo del tramo elegido. Eso sí: conviene ir preparado para mojarse entero, porque incluso con el traje de neopreno y todo el equipo, terminar empapado forma parte de la experiencia. Después de todo, zambullirse en aguas heladas de deshielo cordillerano tiene algo de ritual patagónico.

Cerro Catedral más allá del esquí

Una de las postales más famosas que tiene Bariloche es el Cerro Catedral. Ubicado a 19 kilómetros del centro urbano de la ciudad, funciona como centro de esquí más desarrollado del hemisferio sur durante el invierno. Pero en estaciones más cálidas, cuando la nieve se retira, las actividades de aventura continúan. El lugar se mantiene activo todo el año gracias a las prácticas de mountain bike sobre los senderos, la escalada en roca sobre paredes naturales y los vuelos en parapente que aprovechan las corrientes térmicas de la montaña.

Las aerosillas que durante julio y agosto transportan esquiadores, durante el resto del año suben ciclistas para realizar los descensos que combinan adrenalina con vistas panorámicas de la región. El contraste entre el verde intenso del verano patagónico y los picos nevados crean postales que justifican cada pedaleo cuesta arriba.

Navegando en lagos de otro mundo

El kayak en los lagos patagónicos tiene particularidades que lo diferencian de otros lugares. Las aguas extremadamente frías, incluso en pleno verano, obligan a usar equipamiento específico. Pero remar sobre el lago Nahuel Huapi, acercándose a playas inaccesibles por tierra o explorando bahías escondidas, compensa cualquier incomodidad térmica.

Algunas excursiones incluyen el trayecto para navegar hasta la Isla Victoria y recorrer el Parque Los Arrayanes, un bosque único que cuenta con árboles de corteza color canela y que pueden superar los 300 años de antigüedad. La combinación de esfuerzo físico, naturaleza en estado puro y esa sensación de estar explorando territorios poco transitados atrae cada vez a más personas que buscan experiencias distintas del turismo convencional.
 

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