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René, el padre de los milagros

Un sacerdote de la ciudad de Lobos recibe a cientos de fieles de la región. Dos vecinos de Cañuelas relataron la sorprendente cura que vivieron luego de participar en sus misas de liberación.

 El padre Cari se considera un instrumento de Dios.

En los últimos años el sosegado barrio Empalme Lobos se vio transformado por caravanas de vehículos, combis y micros que llegan desde distintos puntos de la provincia hasta la parroquia San Vicente Pallotti, con gente desahuciada o enferma en busca de paz y curación.

El hombre que todos quieren ver y escuchar es René Cari, un sacerdote de origen jujeño, de carácter humilde y afectuoso. Dos veces a la semana realiza misas de liberación a las que concurren 400 fieles con problemas de insomnio, tristeza o depresión. También hace charlas individualizadas o "tratamientos" -como él las llama- en las que recibe a personas que atraviesan algún problema de salud o drama particularmente grave. En algunos casos atiende hasta las 12 de la noche y si es necesario concurre a los domicilios cuando hay enfermos imposibilitados de movilizarse. 

"Viene muchísima gente, de Cañuelas, Navarro, Alberti, San Miguel del Monte, Junín... algunos hacen más de 300 kilómetros, porque hay mucha necesidad de paz espiritual y fortaleza" dice el padre René en una charla que mantuvo con InfoCañuelas.

El sacerdote, de 45 años, sostiene que no hace milagros ni nada parecido, sino que brinda “herramientas” para encontrar la paz interior. "Soy un instrumento dócil de Dios para hacer el bien... Es increíble las formas que elige Dios para mostrare y que la gente se acerque a él".

Si bien su figura trascendió en forma reciente, se dedica a hacer liberaciones desde hace unos 25 años, cuando finalizaba el seminario. Quien lo introdujo en esa práctica fue el sacerdote Jorge Hetze, actualmente radicado en Campeche, México, donde fundó el apostolado del Inmaculado Corazón de María, un instituto donde ayudan a contrarrestar los efectos de la superstición, de las sectas y la brujería mediante oraciones de liberación y exorcismos.

Al igual que Hetze, el padre René es un fiel seguidor de Pío de Pietrelcina, canonizado en 2002 y famoso por sus dones de curación. En Roma conoció a un discípulo directo de San Pío. "Me agarró de la cabeza y me apoyó sobre su pecho. Lo sentí como una bendición", recuerda.

El padre René destaca que su ayuda sólo podrá ser efectiva si la persona no abandona sus habituales tratamientos médicos y si mantiene una concurrencia regular a misa para evitar las recaídas.

Las misas de liberación se realizan los miércoles y viernes a las 15.30 en la parroquia San Vicente Pallotti ubicada en calle Echave 3100 de Empalme Lobos, teléfono (02227) 42 3606. Mail: parroquiasanvicentep@yahoo.com.ar.

TESTIMONIOS

En la revista parroquial publicada en noviembre pasado aparecen los testimonios de dos cañuelenses que sufrieron graves enfermedades y que experimentaron una importante mejoría luego de visitar al padre René. 

"En 2012 me diagnostiqué cáncer de mama precoz, por su tamaño, y sin metástasis. Realicé un tratamiento quirúrgico y quimioterapia preventiva por siete meses. Comencé a trabajar y enfermé de neumonía. Me realicé rayos X de tórax y tomografía que determinaron la aparición de una metástasis pulmonar. En ese momento llamé a mi oncóloga. Sabía que era mi fin y ya firmaba mi certificado de defunción. Y si bien hoy los tratamientos están muy avanzados... En ese momento pensé que sólo Dios, con un gran milagro, podría salvarme".

"Conocí al padre René gracias a una amiga que me dio su celular. Inmediatamente me recibió en su parroquia. Le conté lo que me pasaba y empezó a rezar. Me invitó a la misa de liberación y desde ese día jamás pude dejar de ir, por el bien que me hacen. Esto fue en octubre, antes del tratamiento de quimioterapia que me volverían a realizar. Yo estaba muy asustada y con mucho miedo de no poder soportar otra vez un tratamiento de quimioterapia pedro Dios y el padre René con sus rezos me ayudaron a estar tranquila, a no pensar mucho, aumentaba mi fe cada día y mantenía la paz interior. Así fue que realicé ocho sesiones más de quimioterapia y cuando fue el momento de hacer la tomografía me llamó el médico radiólogo para mirar juntos. Habían desaparecido todas las lesiones de ambos pulmones. Él se rio y me dijo: ´Gracias a Dios´. Lloramos juntos de alegría".

"Nosotros, los médicos, siempre pensamos que lo sabemos todo y que todo lo podemos. A través de mi curación pude aprender que hay algo más allá de lo humano. El padre René me dio herramientas para llegar a Dios, para aumentar la fe, para mantener la paz interior. Sin esas herramientas yo no podría haber soportado mi tratamiento y me hubiese llenado de miedo, desesperanza y depresión".

Patricia Di Palma, médica clínica, 41 años.

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"Mi nombre es Daniel. En mayo de este año tres profesionales de distintas instituciones médicas me diagnosticaron necrosis aséptica ósea en cabeza y cuello del fémur derecho. Dos de estos traumatólogos (uno del Hospital Italiano y otro de la Clínica Monte Grande) mencionaron que el cuadro era crítico y que debía ser intervenido quirúrgicamente de inmediato. El último médico que visité me comentó que si bien era delicado el tema, se podía intentar un tratamiento de reposo con kinesiología".

"Para esta fecha mi esposa, Cecilia, conoció el caso de la Dra. Patricia Di Palma, cuyo cáncer de pulmón había desaparecido vía tratamiento médico y ayuda espiritual en la parroquia del padre René. Mi preocupación me atormentaba día y noche, porque no sabía cómo continuar. Concurrí varias veces a la misa del querido padre René, los dos primeros meses en muletas y posteriormente por mis propios medios. Allí encontré lo que fui a buscar: paz interior, fortaleza, mejoría... el traumatólogo y el kinesiólogo se asombraron de la pronta evolución y recuperación de mi salud". 

INFOCAÑUELAS