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Un empresario sufrió el cuarto robo en su depósito: pide ayuda de la justicia

Delincuentes cortaron un candado en un depósito de mercadería.

Delincuentes cortaron un candado en un depósito de mercadería.

 Un empresario sufrió el cuarto robo en su depósito: pide ayuda de la justicia

 El candado forzado esta madrugada.

En sólo cuatro días Roberto Charif -propietario de una fábrica de muebles y otros emprendimientos comerciales- sufrió cuatro robos en los depósitos de su propiedad ubicados en calles Salta y Estados Unidos, en el barrio San Ignacio. Ayer el empresario habló con InfoCañuelas para contar que había decidido sellar con rejas y soldaduras todas las aberturas de un local saqueado durante las tres noches anteriores. Esta madrugada sufrió un cuarto robo en el local aledaño que todavía permanecía con actividad.

En diálogo con InfoCañuelas Charif contó que usando una barreta los delincuentes abrieron un grueso candado sustrayendo todo el contenido de un galpón que alquila como depósito de mercadería.

Lo llamativo del caso es no sólo la impunidad de los ladrones, que volvieron al mismo lugar a lo largo de cuatro noches consecutivas, sino que además la puerta que forzaron da a la calle, es perfectamente visible desde la vía pública. A 50 metros está ubicada una cámara del centro de monitoreo del municipio.

Cuando un vecino de Charif detectó el robo y le avisó, hizo varios llamados al 911, pero la policía no apareció en el lugar. Luego intentó comunicarse con algún teléfono de la Fiscalía 2 que se encuentra en turno, pero tampoco tuvo éxito.

“Por cuarto día en el mismo lugar y de la misma forma volvieron a robarme. Primero intentaron hacer un agujero en la pared y luego forzaron el candado. Y eso que está a la vista de la calle. La policía tiene información de quiénes serían los responsables, pero si la fiscalía no toma medidas, la policía tampoco puede intervenir”, dijo Charif a InfoCañuelas.

“Intenté hablar con la Fiscalía 2 para ver qué medida tomaron luego de las denuncias anteriores y no hay teléfono para que los ciudadanos podamos comunicarnos. Llamé a la otra fiscalía que no está en turno, ahí me atendieron y me dijeron que tengo que ir personalmente, pero estoy aislado y no tengo forma de comunicarme si no es telefónicamente. Estoy en un atolladero del que no me permiten salir”, añadió.

“Reponer cada bomba de agua me costó 18.800 pesos, a lo que tengo que sumar más de 100 mil pesos en rejas y soldadura, que es lo que gasté para sellar el depósito de al lado. Ahora voy a tener que sellar también este depósito y hasta estoy pensando en derribar paredes porque parece que es la única manera de que dejen de robarme”, concluyó.