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| Policiales

Se recupera el vecino baleado en el barrio San José

En la madrugada del lunes fue herido por un joven que venía escapando de la policía. Recibió un impacto de bala en la axila. Enojo con la Fiscalía, que ya dispuso la libertad del atacante.

En la madrugada del lunes fue herido por un joven que venía escapando de la policía. Recibió un impacto de bala en la axila. Enojo con la Fiscalía, que ya dispuso la libertad del atacante.

 El balazo, en el costado izquierdo.

Ezequiel Ceballos, de 31 años, ya se encuentra en su hogar luego de permanecer internado en el Hospital Regional de nuestra ciudad.

El lunes a la madrugada recibió un disparo en la axila, a la altura de la tetilla izquierda, efectuado por un delincuente que se metió en su terreno. Tras ingresar al Hospital Marzetti, donde sólo recibió un antibiótico como tratamiento, la policía lo llevó al Hospital de Ruta 6, donde quedó internado 24 horas en observación.

Ceballos vive en el barrio San José, en el límite con Las Costas. Está casado y tiene dos hijos.

LOS HECHOS

Ceballos relató a InfoCañuelas que el lunes estaba durmiendo cuando escuchó que el perro ladraba y que alguien se metía por el fondo. “Salí al patio y cuando esta persona escucha el ruido de la llave aparece y me dice que la policía lo estaba corriendo por fumarse un porro. Como hace poco me habían robado, le empecé a pegar. Ahí saca un arma y me dispara a quemarropa. En el momento no me di cuenta y alcancé a tirar dos manotazos más. Hasta que sentí la zona caliente, me pasé la mano y noté la sangre”, relató Ceballos a InfoCañuelas.

¿Pero qué hiciste? —alcanzó a decirle.
Fumátela, porque te mato acá nomás —fue la respuesta del agresor, antes de escapar corriendo.

Al retornar a la casa notó que había un patrullero en la esquina, le cortó el paso, mostró la mano con sangre y señaló el lugar hacia donde había corrido el atacante. Un móvil se quedó en el lugar y otros salieron a buscarlo. Eran los móviles convocados por el ex policía Carlos Angó, dueño de la casa donde el delincuente se había metido en primer término.

Mientras Ceballos se dirigía al Hospital Marzetti a bordo de un patrullero, los demás móviles lograron darle caza al malviviente, que resultó ser Franco Damián Mujica, de 24 años.

“En el Marzetti me hicieron unas placas pero no lograban encontrar la bala, hasta que yo mismo le dije al médico dónde estaba, en la espalda, debajo del omóplato, porque la sentía en el cuerpo. Me dejaron en una camilla sin darme ningún calmante ni nada. El médico, de apellido Catolino, me recetó un antibiótico y me dijo que me fuera a mi casa. Le dije ´¿Me estás cargando, no me vas a sacar la bala?´. ´No, papi, vos ves muchas películas, andá a tu casa´ me respondió. No lo podía creer. Así que la policía me llevó después al Hospital Regional, donde la atención fue excelente, me detectaron la bala, me explicaron todo con lujo de detalle, se aseguraron de que la zona donde estaba alojada no afectaba zonas vitales y me dejaron en observación en terapia intermedia para ver cómo evolucionaba”, relató.

Ceballos también destacó la labor de la policía local: “Actuaron de manera muy profesional. Es para destacar lo bien que se portaron”.

MUJICA FUE LIBERADO

Tras quedar identificado en la causa caratulada “Lesiones” y “Violación de domicilio”, la fiscal Norma Pippo dispuso la libertad del único imputado, Franco Mujica, quien tiene antecedentes por encubrimiento y hurto en grado de tentativa, delitos por los que estuvo tres meses detenido en La Plata.

Ante una consulta de InfoCañuelas una fuente de Fiscalía indicó que “No se tiene acreditado el delito para mantenerlo en prisión. No se encontró el arma y con la sola declaración de la víctima la Ley no nos permite mantenerlo privado de su libertad. Tenemos la obligación legal de liberarlo y seguir la causa”.

Ceballos reaccionó con indignación cuando se enteró de la liberación de Mujica. “Me siento desprotegido. Hoy fui a la Fiscalía y me dijeron que no había pruebas suficientes para retenerlo y si quería hablar con la fiscal tenía que poner un abogado para que hable con ella. Tengo que creer en Dios, porque la justicia terrenal me abandonó”.

“El tipo entró a otras casas, luego entró a la mía, me dio un tiro que por 5 cm. no me da en el corazón y está lo más tranquilo. Estuvo menos tiempo en la comisaría que yo en el Hospital. Esto es un circo. Encima no tengo custodia, estoy desprotegido. Si viene y me pega un tiro, ¿está todo bien? No entiendo cómo lo pueden dejar libre”.

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