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Mirta Barcia murió de tres puntazos y hallaron un arma que podría ser del homicida

La empleada municipal no falleció de tres disparos, como trascendió en un primer momento. Analizan las comunicaciones de los celulares.

La empleada municipal no falleció de tres disparos, como trascendió en un primer momento. Analizan las comunicaciones de los celulares.

Mirta Barcia murió de tres puntazos y hallaron un arma que podría ser del homicida

 Mirta Barcia.

Cuando acaba de cumplirse una semana del asesinato de Mirta Barcia, la Fiscalía 1 de Cañuelas, a cargo de la investigación, recibió el informe de la autopsia.

Del análisis efectuado por el cuerpo médico forense de La Plata surge que Barcia murió a causa de tres pequeñas heridas punzantes de arma blanca (puntazos) en la zona del tórax.

De esta manera quedó desacreditada la primera versión que hablaba de tres disparos de arma de fuego. ¿De dónde surgió esa versión? Tanto quienes estaban con Barcia como algunos vecinos escucharon una detonación producida por un revólver que tenía uno de los delincuentes, pero ese disparo -casi simultáneo al ataque con el arma blanca- no impactó en la víctima.

El fin de semana, en el circuito que usaron los delincuentes para escapar desde la casa de Vicente Casares al 140 donde ocurrió el crimen, los investigadores hicieron un rastrillaje con un detector de metales. Hallaron una especie de punta metálica o punta de destornillador que podría ser el arma del homicidio. El elemento será sometido a pericias para determinar si contiene restos hemáticos.

Durante esta semana el fiscal Lisandro Damonte solicitará la apertura de los teléfonos móviles de los imputados y de sus familiares directos; y también se enviará a pericia la campera con camuflaje secuestrada en un pastizal para determinar si se encuentran restos de ADN.

Entre tanto, Leonardo Ezequiel Quinteros, de 28 años, y Juan Pedro Corvalán, de 29, considerados los coautores del crimen, permanecen detenidos, al igual que Alan Gabriel Arrieta, en cuyo poder se encontró el teléfono móvil Samsung de la víctima.

Quinteros y Corvalán están acusados del delito de Homicidio por el concurso premeditado de dos personas y ´criminis causa´ agravado por el empleo de arma de fuego. Arrieta, por su parte, está acusado del delito de Encubrimiento agravado, debido a la gravedad del crimen precedente.

A diferencia del asesinato en ocasión de robo, que prevé una pena de 10 a 25 años de cárcel, el homicidio criminis causa se da cuando el imputado mata a la víctima para ocultar y lograr su impunidad en relación al primer ilícito (el robo). Si Corvalán y Quinteros finalmente resultan condenados con esa calificación, recibirán la pena máxima.

A modo de ejemplo, con esa figura fueron condenados a perpetua Fernando Marconi y Edgardo "Luli" Sagini, autores del crimen de los hermanos Marcelo (39) y Leonardo Massa (36), ocurrido en 1 de julio de 2012 en el supermercado Doña Rosa de Cañuelas.

Por la información que la Fiscalía pudo reunir, Corvalán habría portado tanto el revólver como la punta metálica y fue quien tuvo mayor proximidad física con la víctima. El 27 de abril el juez Martín Miguel Rizzo le concedió el beneficio del arresto domiciliario en una causa por venta de drogas por la que estaba preso desde 2019, pero nadie se ocupó de verificar que se mantuviera encerrado en su domicilio. 

Hasta el momento ninguno de los tres imputados solicitó declarar en los términos del artículo 317 del Código Procesal de la Provincia de Buenos Aires, que permite las declaraciones espontáneas. 

La Fiscalía tiene plazo hasta el 10 de octubre para seguir recolectando pruebas y, eventualmente, solicitar la prisión preventiva. Arrieta, por estar imputado del delito menos grave, es el que más chances tiene de conseguir la excarcelación.

Mirta Barcia, de 64 años, empleada municipal en la secretaría privada de la intendente Marisa Fassi y profesora de música, fue asesinada en la noche del 8 de septiembre, cuando salía de la casa de su hermana. En la vereda fue abordada por dos sujetos que le sustrajeron el celular. Barcia gritó y luego se escuchó una detonación. Los delincuentes escaparon corriendo por Vicente Casares en dirección a La Unión y en la primera bocacalle doblaron a la izquierda en dirección a Pellegrini. Una cámara de seguridad registró el momento de la huida y también el paso de un adolescente en bicicleta. La justicia procura identificarlo para que pueda declarar como testigo.

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