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Policiales

El boxeador “Fatu” Cisterna sigue detenido por el rapto y abuso de una menor

Una chica de 14 años denunció que durante diez horas la mantuvo retenida en su casa. Su madre y hermanos irrumpieron en la vivienda y la rescataron en un estado de somnolencia y confusión.

 Cisterna. Foto archivo InfoCañuelas.

El boxeador profesional Braian “Fatu” Cisterna, de 27 años, se encuentra detenido en la Comisaría 2da. de Empalme Lobos acusado de raptar y abusar sexualmente de una menor de 14 años.

Cisterna quedó privado de su libertad el 8 de agosto minutos después de que la víctima declarara en cámara Gesell y confirmara los hechos denunciados el domingo 12 de mayo en la Comisaría de la Mujer.

La madre de la niña (usaremos el nombre de Agus para preservar su verdadera identidad) relató a InfoCañuelas la secuencia vivida ese dramático domingo en el que toda la familia se movilizó para encontrarla.

“Cuando nos levantamos a la mañana mi hija me pidió ir a la casa de la amiga en la esquina para buscar unas pertenencias que había dejado el día anterior y de paso invitarla a desayunar. A las 9.30, luego de que preparara sus cosas del colegio, la autoricé a ir. La acompañé hasta la vereda y vi que se dirigía hacia la casa de su amiga. Luego me fui a comprar unos elementos de ferretería”, relató la mujer, madre de varios hijos.

BÚSQUEDA DESESPERADA

Mientras se hallaba comprando una lata de pintura recibió el llamado de una de sus hijas comentándole que Agus no había regresado y que tampoco estaba en la casa de su amiga.

Fue así que comenzó una intensa búsqueda en todo el barrio. “Por un momento pensé que podía estar en la plaza, tal vez con un noviecito, pero me pareció raro porque me hubiera contado y no es de irse sin avisar y sin consentimiento. También llamé a los hermanos pensando que estaba con alguno de ellos. Fue desesperante porque nadie sabía dónde estaba” siguió contando la mamá.

Con el paso de las horas varios familiares se fueron sumando a la búsqueda, cuadra por cuadra. En un momento alguien dijo que la había visto caminar hacia lo de Cisterna, un departamento ubicado sobre un terreno de la calle 9 de Julio casi esquina Rawson que atrás tiene otras viviendas. “A eso de las 7 de la tarde fui a su casa, que está muy cerca de la nuestra, y me aseguró que mi hija no estaba con él”.

INSULTOS Y EMPUJONES

Una hora más tarde un hijo y un cuñado de la mujer volvieron a lo del boxeador porque la única pista que tenían era que la habían visto dirigirse hacia ese domicilio. Le tocaron el timbre y tardó varios minutos en salir. En esta oportunidad se produjo una fuerte discusión. “Volvió a decir que no sabía dónde estaba mi hija. Mi hijo más grande no le creyó y le pidió que lo dejara pasar para comprobarlo. ´Cómo te voy a dejar entrar a mi casa?´ le respondió. Se armó un griterío, hubo empujones, puteadas y cuando llegué al lugar, por la puerta entreabierta la vi a mi hija que se tambaleaba yendo de una habitación a otra”.

En cuestión de minutos un patrullero se llevó esposado al boxeador y los familiares llevaron a Agus a la Comisaría de la Mujer. Estaba descalza, sin ropa interior, vestida con un pantalón dado vuelta y una remera blanca con dibujos de anclas que no era de ella. 

“Salió confundida, agarrándose de la cabeza. No entendía lo que estaba pasando. Al rato, en la Comisaría de la Mujer, cuando fue recuperando lucidez, se dio cuenta de que estaba vestida con ropa ajena y hablaba de un arma, de que la había amenazado con un arma”, reveló la mamá.

En el área de Delitos contra la Integridad Sexual de La Plata corroboraron que la menor tenía signos de actividad sexual reciente y lesiones compatibles con una violación. Le hicieron un hisopado vaginal para determinar si hay rastros del ADN de Cisterna y le extrajeron una muestra de orina para el examen toxicológico. En su primer contacto con su madre Agus relató que durante esas diez horas en las que estuvo encerrada sólo recordaba haber tomado un vaso de agua. El estudio bioquímico determinará si la menor ingirió alguna medicación o droga contra su voluntad.



El allanamiento en el departamento del boxeador.
 

Los tres meses previos a la Cámara Gesell fueron un infierno para porque Cisterna fue rápidamente excarcelado, el 13 de mayo. “Teníamos mucho miedo de alguna agresión por parte de él, por eso teníamos la restricción perimetral y un patrullero que pasaba cada hora por nuestra casa. Nos cambió toda la rutina, yo dejé de trabajar para poder estar con mis hijas. Recién ahora mi nena arrancó nuevamente la escuela y sigue tomando una medicación para poder dormir”.

La mamá de la víctima se encontró por primera vez con Cisterna el mismo día de la Cámara Gesell. Recuerda que fue “horrible” porque el boxeador tenía “una actitud cínica”. De todas maneras no está tranquila y quiere que la justicia vaya a fondo. “Cuando le allanaron la casa no encontraron la ropa de mi hija ni el arma. Para mí alguien lo ayudó a encubrir todo”.

En su declaración ante la fiscal Norma Pippo el boxeador negó los hechos. Dijo que Agus llegó a su casa pidiendo ayuda luego de mantener una pelea con su mamá y que él no quería dejarla entrar. La fiscal tiene otra hipótesis: que la llevó engañada. La adolescente tiene como hobby hacer peinados y se cree que Cisterna la invitó a su departamento con ese pretexto.

La causa investigada por Pippo fue caratulada como ‘abuso sexual agravado por acceso carnal en concurso real con privación ilegítima de la libertada agravada por ser menor de edad’. El juzgado de Garantías 8, que convalidó la detención, recaratuló la causa como ‘abuso sexual con acceso carnal y rapto’.

El boxeador, que vive solo, peleó por última vez en Río Negro a mediados de 2018 en la categoría welter. Cuando quedó detenido se estaba preparando para volver al ring.

En 2016 el dueño de un lavadero denunció a Cisterna por haberle propinado una golpiza: terminó con la cara desfigurada y una costilla fisurada.