19 de abril. Cañuelas, Argentina.

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Condenan al padre Bareuther a tres años de prisión por abusar de una alumna en el Colegio Santa María

La sentencia no será de cumplimiento efectivo. Ahora los padres de la víctima demandarán al establecimiento educativo.

Patricia, mamá de la víctima, llora tras la sentencia.

Patricia, mamá de la víctima, llora tras la sentencia.

El padre Carlos Gabriel Bareuther quedó petrificado, con las manos entrelazadas y la mirada clavada en el piso. El juez Hernán J. Decastelli acababa de leer el fallo condenatorio: tres años de prisión en suspenso por abusar de la alumna Rosario F., quien al momento de los hechos tenía 14 años. El abogado defensor Horacio Gustavo Velaz tampoco pudo esconder el shock: permaneció congelado y pensativo, sin la mínima reacción hacia su defendido.

En un dictamen de 81 fojas el juez Decastelli consideró como probados los tocamientos en perjuicio de la alumna Rosario F., ocurridos entre abril y julio de 2018 en la Escuela Santa María, sede de calle Mosconi entre Córdoba y Tucumán. En simultáneo absolvió al capellán en el segundo caso denunciado por la alumna Priscila L. al considerar que no existen suficientes elementos de valoración.

Para arribar a la sentencia condenatoria el magistrado tomó en cuenta, sobre todo, la declaración de Rosario durante el juicio oral y público. En esa oportunidad la chica, que hoy tiene 23 años y estudia medicina, relató: “Se sentó al lado mío, me di cuenta de que estaba más en mi silla que en la de él. Me acuerdo que decía que quería ser mi amigo y demostrarme su amor. Yo seguí llorando. Él se levantó y me abrazó. Yo traté de sacármelo de encima y él presionó. Bajó la mano a la parte baja de mi espalda. El abrazo fue por arriba de la ropa. Cuando bajó la mano, sentí que me tocó mis partes íntimas por atrás. Sentí un beso en el cuello. Lloraba muchísimo hasta que logré sacármelo de encima. Me dijo que no dijera nada porque iba salir perdiendo yo. Ahí salí corriendo, me lavé la cara y entré al salón. Mis compañeros me preguntaron qué había pasado. No dije nada”.

“Un análisis conglobante de la prueba de cargo desarrollada -expuso Decastelli- me permite aseverar sin dudas que Rosario C. F. fue víctima del hecho aquí en juzgamiento por parte de Carlos Gabriel Bareuther, habiéndose concretado de dicha manera el abuso, pues la misma fue abrazada en contra de su voluntad, forzadamente, en la parte baja de la espalda al punto de tocar sus zonas íntimas”.

“Nótese que la víctima mantuvo su relato a lo largo del tiempo con igual tenor, contándole la misma situación vivida a su padre, madre y psicóloga (abrazos por debajo de la cintura que le rozaban las partes íntimas y besos en su cuello). En esa dirección los dichos de los testigos me infunden certeza y no hallo en sus relatos razones que me permitan dudar de ellos; ni factores que me demuestren una fabulación”.

Decastelli, titular del Tribunal Oral 1. InfoCañuelas.

“En el mismo sentido, tomo en cuenta el indicio que surge del testimonio de la docente (Soledad Altes) quien dio cuenta de la situación en que Rosario fue llamada por la preceptora para ir a charlar con el padre y la misma no quiso asistir, situación que fue reconocida por la preceptora Paula Costa luego de repreguntas”.

“Descarto lo expuesto por el imputado en cuanto a que reconoce los abrazos -realizados en esa oficina donde se reunía privadamente- más sostiene que los mismos eran de carácter afectuoso, no logrando contrarrestar por qué la niña le agregaría el tinte sexual y lo acusaría de que aquellos era forzados u obligados por debajo de la cintura, al punto de no dejarla salir de la habitación y darle un beso en el cuello”.

El matrimonio Francisco con sus abogados.

De esta manera Bareuther, de 52 años, fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional más costas por el delito de Abuso sexual simple agravado por su condición de ministro de culto (artículo 119 primer y quinto párrafo del Código Penal). Como atenuante el juez valoró la falta de antecedentes. Durante los alegatos el fiscal Mariano Sibuet había solicitado tres años y seis meses de prisión en tanto que el particular damnificado había pedido seis años.

Asimismo, el juez estableció una serie de condiciones y reglas de conducta que el religioso deberá mantener durante el período de la condena: a) fijar domicilio y someterse al cuidado del Patronato de Liberados, debiendo presentarse en forma bimestral en la delegación que corresponda; b) abstenerse de tener contacto con la víctima; y c) someterse a una extracción de muestras de ADN para el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculado a los delitos contra la integridad sexual.

Respecto al segundo caso (Priscila L.) Decastelli aplicó el beneficio de la duda. Consideró que “a diferencia de lo que ocurrió en el hecho precedente y de acuerdo a lo declarado por la propia víctima, el abrazo no fue forzado, fue por arriba de los hombros sin tocar zonas íntimas, sintiendo la misma que no debía durar tanto tiempo, aclarando luego que no hubo besos, sino solo un abrazo por arriba de los hombros y que sintió muy fuerte la respiración, para luego de ello volver a aclarar que la única situación fue la del abrazo”.


Al término de la lectura de la sentencia realizada este viernes 11 de agosto en el Tribunal Oral 1 de La Plata, Patricia Martínez, mamá de Rosario, rompió en llanto mientras se abrazaba con sus abogados Juan Fontana e Isidro Digdanian. “Se hizo justicia y se pudo comprobar que me hija no mentía. Siempre hay que creerles a nuestras hijas; jamás hay que dudar”, dijo en un contacto con InfoCañuelas.

Luego anticipó que junto a su esposo impulsará una demanda contra el establecimiento educativo de Cañuelas, perteneciente al Obispado de Gregorio de Laferrere: “Lo que le sucedió a Rosario ocurrió dentro de la escuela, ellos son tan responsables como él. Nadie me saca de la cabeza que la escuela sabía lo que estaba pasando. Ahora vamos a ir por ellos”.


El Dr. Fontana, en tanto, opinó que la Iglesia debería desplazar a Bareuther del ejercicio sacerdotal y adelantó que posiblemente se presentará una apelación en Casación contra el veredicto absolutorio en el caso de Priscila L. Del mismo modo se espera que en los próximos días Velaz apele la condena.

Cuando el juez y el público ya se habían retirado Bareuther permaneció más de 20 minutos dentro de la sala de audiencia donde fue consolado por algunos familiares y compañeros de sacerdocio. No salió por la puerta principal para evitar a los fotógrafos. De manera discreta se retiró por una puerta lateral que utilizan los jueces. Su abogado tampoco accedió a tomar contacto con los medios. Respondió secamente con un “NO” cuando InfoCañuelas quiso conocer su opinión del fallo.

Bareuther en 2018 en Cañuelas. Archivo InfoCañuelas.

Escrito por: Redacción InfoCañuelas