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| Policiales

Asaltaron a un productor agropecuario de 77 años: se llevaron todos sus ahorros

Ocurrió el domingo en su casa de la calle Brandsen. Se cree que hubo un entregador. Los delincuentes usaron un auto con patente modificada.

Ocurrió el domingo en su casa de la calle Brandsen. Se cree que hubo un entregador. Los delincuentes usaron un auto con patente modificada.

Asaltaron a un productor agropecuario de 77 años: se llevaron todos sus ahorros

El productor agropecuario Alberto Gariador, de 77 años, fue víctima de un asalto cometido por una banda de cuatro delincuentes que el domingo en las primeras horas de la mañana ingresaron por los fondos y atacaron al hombre cuando se disponía a desayunar en su casa de la calle Brandsen al 1000.

“Me hundieron la vida, no me dejaron plata ni para comprar el pan”, resumió Gariador, quien vive de su jubilación y de lo que produce en un pequeño campito que tiene en Las Heras, cerca del límite con Cañuelas.

En diálogo con InfoCañuelas contó que el domingo 8 de enero se levantó a las 6 de la mañana para escuchar un programa de apicultura en la radio y que al rato hubo golpes en la puerta. No les dio importancia porque desde hace varias semanas, los sábados, domingos e incluso los lunes, cuando son feriados, escucha que le golpean la puerta de calle, lo que siempre atribuyó a los grupos de jóvenes que salen del boliche Alcuba.

Mientras preparaba el mate en la cocina y permanecía atento a la audición, irrumpieron cuatro delincuentes de más de 30 años (uno de ellos armado) que lo redujeron fácilmente. Lo ataron a una silla con cables que arrancaron de un ventilador y luego lo amordazaron con medias y lo vendaron con una camisa.

Los atacantes exigían dinero, cada vez de manera más agresiva. Cuando uno de ellos amenazó con darle unas patadas en el pecho, el productor temió por su vida y entonces les dijo que había plata oculta en una olla. Era el dinero de su jubilación, pero no se conformaron con eso. Le decían que él tenía mucha plata guardada, producto de la venta de unas vacas. Incluso le aseguraron que habían estado el 24 de diciembre, pero que no lo encontraron en la casa.

Gariador les explicó que no tenía más dinero, que no había vendido ninguna vaca, que sí estuvo en un campo llevando un cargador de hacienda, pero que se lo había prestado a un colega que lo necesitaba. Ahora, reflexionando sobre lo sucedido, piensa que alguien lo vio movilizando el brete, dedujo que estaba por vender vacunos y les pasó el dato a los delincuentes.

Tras continuar con las amenazas, el más corpulento de la banda cargó a Gariador en la silla, maniatado como estaba, y lo llevó hacia un galpón que tiene en el patio. Allí comenzaron a revolver todo el interior hasta que encontraron los ahorros (pesos y dólares). 

También se llevaron cuatro tijeras de esquilar, dos revólveres antiguos (un Colt y un 38 que pertenecieron a su padre); un cuchillo de su abuelo con cabo de asta, empuñadura de suela, puntera de plata y travesaño de alpaca; y una fusta que perteneció a su tío confeccionada con asta vacuna.


Cuando ya tenían el botín los delincuentes comenzaron a ponerse nerviosos porque en los alrededores se escuchaban patrulleros: eran los móviles que iban hacia Alcuba, donde una patota atacó a un chico de Virrey del Pino, dejándolo inconsciente sobre la vereda. En el apuro por la huida no se llevaron una escopeta de colección marca “Carlos Rasetti” del año 1915, otra reliquia heredada de su padre, de gran valor sentimental.

Le dijeron que se quedara sentado 20 minutos antes de desatarse. Gariador obedeció y cuando logró liberarse terminó lastimado en las muñecas y la cara. “Me habían atado muy fuerte, la media me provocó quemaduras cuando intenté sacarla y los botones de la camisa me lastimaron toda la cara. En las muñecas también me habían atado fuertísimo”.

De inmediato intentó llamar al 911, pero no respondían. Entonces caminó hacia la Comisaría para hacer la denuncia. Al rato, cuando regresó a su casa, se encontró con un conocido que -vaya paradoja- venía a contarle que el viernes 6 de enero habían asaltado y torturado con agua caliente a su amigo Daniel Ambrosi, propietario de un campo sobre el Camino a Las Heras. Dos hechos con la misma crueldad en sólo tres días.

La policía arribó a su casa a los pocos minutos para hacer las pericias de rigor. Pero lo único concreto es que secuestraron la escopeta Rasetti de 1915 porque Gariador no tenía los papeles. Parece una broma de mal gusto, pero así fue. Algunos funcionarios policiales y judiciales deberían recursar la materia de empatía con la víctima.

Hasta el momento la investigación no arrojó ningún resultado. La justicia contaría con imágenes de un auto que estacionó a la vuelta, sobre calle Moreno. Desde allí los delincuentes habrían saltado hacia un baldío, luego pararon a otro lote de Aristegui para finalmente entrar por los fondos a la casa de Gariador. También trascendió que si bien se logró identificar el vehículo, la patente habría sido modificada.