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No pueden dormir. Crece el enojo de los vecinos de Acuña y Libertad por los ruidos de un boliche

Algunos han optado por mudarse dentro de su casa; otros se han ido del barrio.

Algunos han optado por mudarse dentro de su casa; otros se han ido del barrio.

No pueden dormir. Crece el enojo de los vecinos de Acuña y Libertad por los ruidos de un boliche

En el transcurso de pocas semanas la esquina de Acuña y Libertad cambió por completo su fisonomía. Lo que era un sector residencial con limitado movimiento durante los fines de semana se transformó en un agitando centro social que de jueves a domingo explota de jóvenes que concurren al nuevo bar (¿o boliche bailable?) instalado en la ex tienda Berkley.

En la zona predominan los comercios pero también hay muchos residentes que en apenas un mes han visto modificada radicalmente su calidad de vida. El cambio más notorio es el ruido que sufren a partir de la medianoche, cuando el nuevo local corre sus cortinas para dar protagonismo a las luces y consola de sonido.

“Funciona como bar hasta la 1 de la mañana y luego comienza la música más alta. El viernes a las 4.30 llamé al 911, me tomaron la denuncia pero no sé si vinieron. Es un desastre. Es imposible dormir. Me estallan los vidrios. El pedido que hacemos al municipio es justicia, si corresponde la palabra. Si este lugar no está habilitado como boliche bailable, entonces tienen que bajar la música. No puede ser que se junte tanta gente y sin barbijo. Es una vergüenza. Tengo grabaciones, videos y un montón de pruebas de todo el estropicio que se está cometiendo desde el 26 o 27 de noviembre, que es cuando abrieron”, contó a una vecina a InfoCañuelas.

Esta mujer vive a unos 30 metros del boliche. Este último fin de semana optó por tomar pastillas de dormir y llevar el colchón a la cocina para alejarse de la ventana que da a la calle.

InfoCañuelas habló con cuatro vecinos de la zona. Todos ellos contaron padecimientos similares y los cuatro prefirieron reservar su nombre por temor a represalias ya que no están acostumbrados al conflicto.

Uno de los damnificados es un hombre que vive a varias casas de la esquina. Al igual que el resto, desde hace un mes no puede dormir. “He intentado de mil maneras, primero con esos tapones que te dan en los aviones, pero no sirvió para nada. Después me empecé a colocar unos auriculares enormes que son de los años ´80, pero me di cuenta de que sirven para escuchar música, no para suprimirla. Este fin de semana una persona que trabaja en Molino Cañuelas me prestó unos protectores auditivos industriales, que si bien fueron efectivos, me resultaban muy incómodos para dormir por la presión que ejercen en la cabeza. Así que finalmente pude dormir algo encendiendo un viejo aire acondicionado que ya no uso y que hace bastante ruido, es decir que tapé un ruido con otro”.

Este vecino relató que está averiguando la posibilidad de alquilar una casa, una habitación de hotel o cabaña en Uribelarrea, de jueves a domingo, aunque lamenta que hasta el momento no tuvo éxito en la búsqueda por la gran demanda que existe de los veraneantes. “Le juro que hasta estoy pensando en vender mi casa e irme. Lo único que pretendo es poder dormir. ¿Será posible que la intendenta municipal o algún otro funcionario nos escuchen e intervengan para evitar este desatino? Yo no estoy enojado con nadie ni quiero perjudicar a nadie; quiero que cada uno haga su juego pero sin molestar al prójimo”.


Un tercer damnificado es vecino de calle Acuña casi Rivadavia. En los primeros días de funcionamiento del boliche se fue durante la noche a refugiarse en la casa de un amigo. La semana pasada, viendo que la situación iba de mal en peor, decidió mudarse con su sommier y elementos básicos.

“Todo esto comenzó hace poco más de un mes. Una noche estaba durmiendo y de pronto escuché música a todo volumen. Me vestí, salí a la vereda, fui hasta el bar, que en ese momento no usaba cortinas para tapar, y me encontré con un boliche repleto de gente, con un DJ y todo el aspecto de una disco. Al otro día, sabiendo que esto iba a ser igual, me fui a dormir a lo de un amigo y a la semana siguiente pedí que me prestaran un lugar para pasar la noche en Uribelarrea”.

“Para mí -continúa- dormir es sagrado. Esa única madrugada que conviví con el ruido, fue imposible pegar un ojo. Vibraban las paredes y el piso. Me puse auriculares, prendí el televisor, y aun así era imposible disimular el ruido. Incluso hubo días en que hicieron pruebas de sonido durante la tarde, con la misma intensidad”.

Un cuarto vecino de las inmediaciones también tuvo que abandonar su habitación con ventana a la calle y trasladarse a un depósito del fondo, donde duerme en un colchón en el piso acompañado por el ronroneo de un viejo turbo-ventilador, cuyas paletas amortiguan un poco las vibraciones de BarN. 

Este frentista sostiene que la modalidad es siempre la misma: el comercio funciona como bar hasta poco después de la medianoche, luego se corren las cortinas y arranca el baile que dura hasta las 6. “Fue así todas las noches, excepto el sábado a la madrugada, que estuvo más tranquilo. Pasada la medianoche del viernes hubo una inspección municipal. Se ve que sabían que vendrían los inspectores y por eso se cuidaron de no hacer baile. Al día siguiente subieron nuevamente el volumen”.


La habilitación de BarnN está a nombre de la sociedad anónima Scacchi Cañuelas que tiene a Gerardo Belmartino como cara visible. "El local está habilitado como bar, no como boliche bailable" aseguró hace unos días a InfoCañuelas el secretario de Gobierno del municipio, Ricardo Da Fonseca. 

También trascendió que la S. A. solicitó un anexo para poder funcionar como local bailable (o alguna figura similar que se está evaluando). Dicha habilitación sigue en estudio en el departamento legal del municipio. Sin embargo, los videos que pudo obtener InfoCañuelas correspondientes a la noche de Navidad demuestran que el lugar ya funciona como discoteque, con un techo de chapa sin ningún aislante sonoro.

A esta altura llama la atención que la Municipalidad no haya salido en defensa de los vecinos. Tampoco el Concejo Deliberante, que sigue a pleno con su letargo veraniego. Entre oficialistas y opositores son 18 concejales. ¿No hay ni siquiera uno que se mantenga en actividad y vaya a golpear la puerta de los habitantes de la zona, como hacía durante la campaña? El lunes 16 de marzo de 2020 comenzó a funcionar la Defensoría del Pueblo, filial Cañuelas, a cargo de Carolina Rasquetti, otro organismo público que parecería de vacaciones indefinidas. 

Por ahora los vecinos están solos, buscando conciliar el sueño… y con tapones en los oídos.