En un colmado salón Manuel Belgrano del Concejo Deliberante, Jorge Marelli presentó el miércoles 23 su autobiografía ‘Argentino y peronista, historia de un militante’, un libro que repasa anécdotas, luchas y militancia dentro del sindicalismo y del movimiento peronista sobre el final del siglo XX.
Marelli, de 81 años, fue concejal y presidente del Partido Justicialista local. Condujo la oposición durante los gobiernos radicales de Jorge Domínguez, Ezequiel Rizzi y Héctor Rivarola. También fue sindicalista del gremio SMATA.
Eran casi las seis de la tarde y desbordaba la expectativa en el recinto; por ello, apenas ingresó el autor, estallaron los aplausos y vítores para el exdirigente, quien saludó con una sonrisa y un brazo en alto. Del encuentro participaron políticos actuales y retirados, tanto peronistas como radicales, familiares oriundos de Santa Fe, decenas de militantes, gremialistas y, sobre todo, amigos. Todos ellos fueron parte, de algún modo, del texto editado.
Además de Marelli, como oradores estuvieron el exintendente Gustavo Arrieta; el dirigente del centro político Volveré, Rodrigo Ruete, y Jorge Mastu, amigo del protagonista.
En cuanto al contenido de la obra, el autor brindó un extenso repaso por los momentos que lo vincularon de por vida al peronismo. Relató que comenzó de ‘purrete’ al llevar recados de su padre en bicicleta en su pueblo natal de San Lorenzo y, aunque él no lo sabía, “ya estaba militando”. Así, con el pasar de los años, se transformó del ‘pibe Marelli’ al ‘loco’ Marelli cuando se convirtió en delegado estudiantil.
“Cuando nací, en mi casa ya eran peronistas. Arranqué de muy chiquito, en ese momento era el ‘pibe’ Marelli, ni sabía que estaba militando. Tenía diez años y mi viejo me decía: 'Esto llévaselo a fulano y se lo entregás en la mano'. Para mí era un mandado, pero muy importante; yo ni me daba cuenta”, explicó.
Prosiguió contando otras anécdotas y recordó cuando Perón y Evita visitaron su pueblo. “Fue bárbaro tocar el auto de Perón y Evita. Y tengo algo grabado en la mente que no sé si es verdad o no; pero para mí, Perón me guiñó un ojo y Evita me hizo una sonrisa”, dijo con nostalgia.
De este modo, evocó distintos momentos de su vida, como la mudanza de San Lorenzo a una ciudad más grande como Rosario para buscar mayor libertad a la hora de activar políticamente. Recordó la militancia en la Juventud Peronista, el “bajón” por las frustradas vueltas de Perón en la década del 60, su rol gremial, su secuestro y la tortura durante la última dictadura militar —estuvo en prisión desde 1976 hasta 1982—.
“El libro es una recolección de todo esto”, agregó.
A su turno, el exintendente y miembro del Parlasur, Gustavo Arrieta, reflexionó: “Nosotros somos hijos de esa construcción democrática que tuvo que ver con esa pasión puesta al servicio de los partidos políticos y las luchas por las ideas; y ver adónde iba ese país después de la dictadura y de la Guerra de Malvinas. Todos somos hijos de Jorge, de ‘Cacho’, de ‘Tito’, de ‘Nino’ (en alusión a Marelli y a los dirigentes de aquella época). Aprendimos y todos nos dieron elementos para manejarnos en la vida, y esta historia tiene que ver con la militancia”.
“Es necesario pensar el presente y el futuro con el sueño de una patria para todos. Esa patria necesita industria, y la industria necesita protección acá, en Estados Unidos, en Canadá, en Japón. Si no tenemos industria nos sobran 20 millones de argentinos; por eso hay que leer este libro como testimonio de eso”, agregó Arrieta.
Por su parte, el dirigente de la agrupación política Volveré, Rodrigo Ruete, mencionó: “No es un libro cualquiera, las biografías siempre enriquecen mucho y, cuando se cuenta la historia de alguien, se cuenta la historia de un país, de un tiempo, una vida que se va forjando. Y en el caso de Jorge, esa historia es la de un dirigente”.
“Al leerlo me surgió cómo la historia te cruza, te atraviesa, deja marcas en el cuerpo. Y la historia de Jorge es la de una persona que le puso el cuerpo a la Argentina. Aparecen testimonios e historias, a veces muy duras”, completó.
De imprevisto, se invitó al micrófono al exconcejal radical Eduardo ‘Tito’ Pérez, otrora adversario político de Marelli, quien destacó: “Me tocó luchar contra un tigre en su momento y me enseñó muchísimas cosas. Pudimos ser adversarios pero nunca jamás enemigos, era alguien a quien le podías dar la espalda”.
Tanto Marelli como su esposa, Mirta Altamirano, recibieron durante la jornada distintos presentes: desde ovaciones, aplausos y ramos de flores, hasta el libro de Eva Perón ‘La razón de mi vida’, precisamente el texto con el que Jorge –casi en forma autodidacta– aprendió a leer cuando era un purrete.
Escrito por: Marcelo Romero



