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Deslucido festejo del 185 aniversario

La improvisación, la desorganización y algunos bloopers dominaron la fiesta aniversario de Cañuelas organizada por la Municipalidad.

La presentación de artistas en la plaza San Martín, el domingo 21 de enero desde las nueve de la noche, en el denominado Museo viviente, fue el prólogo  de los festejos del 185 aniversario del partido de Cañuelas.

Gente de Teatro ubicó  frente al municipio una bella recreación de estatuas vivientes que rememoraban a un anciano y a un niño del 1900. Mientras tanto, desde la esquina de Del Carmen y Lara partía la comparsa "Los duendes" del barrio  las Costas. Las bonitas jóvenes mostraron coloreados trajes acompañadas por el son de los tambores. 

A lo largo de las calles los artistas plásticos exhibían sus creaciones en tanto, en otra de las esquinas, el tango arrimó a bailarines espontáneos. Sin embargo, la falta de coordinación entre los diferentes grupos superpuso actividades y algunos artistas se quedaron sin actuar. Por ejemplo, cuando la murga comenzó a dar la vuelta a la manzana, estaba por comenzar a cantar Nery Fantino quien se alejó ya que el público se dispersó.

La concurrencia de gente fue dispar teniendo en cuenta que la convocatoria  fue escasa. Más allá de esto, los artistas mostraron su talento y, sobre todo, las ganas de presentar sus creaciones en un municipio que últimamente ha escatimado espacios culturales.

22 DE ENERO
La jornada de festejos propiamente dicha tuvo varios bloopers. Cuando la pequeña comitiva oficial del gobierno municipal se reunió en la Plaza San Martín para izar la bandera comenzaron los inconvenientes: la insignia ya estaba arriba. "Bueno María Lydia, hay que bajarla, ¿trajiste la manija?", preguntó el intendente municipal Héctor Rivarola  a la subsecretaria de Cultura. "No, no la traje", respondió María Lydia Torti.

"Y quién la subió", preguntó la titular de Cultura. "Siempre está arriba", dijeron por lo bajo.
Todavía era temprano y la lista de desencuentros recién empezaba.

Como todos los años el acto oficial  se realizó en la Plaza 22 de Enero  del barrio Arquitectura. El horario de inicio estaba previsto para las 10. Torti llegó tarde aunque eso no fue lo peor. Rivarola, que se caracteriza por su puntualidad, dijo: "Bueno, vamos a izar la bandera". Pero la Bandera no aparecía. "Lydia pero cómo no la trajiste ...", reprochó el intendente. Y allí partió la subsecretaria a la oficina del centro a buscarla.

De acuerdo con los concurrentes, las glosas del acto carecían de claridad y, a juzgar por la improvisación constante, dio lugar a varias confusiones.

El encargado de dar el discurso oficial fue Guillermo Pérez. "Ahora va a dirigir la palabra Guillermo Pérez, Secretario de Gobierno y...de Gobierno y...". "Y Seguridad", recalcó Pérez algo molesto. Luego no dejó de traslucir su descontento por el "olvido" de la insignia patria, "algo que nunca había sucedido".

El acto, sin embargo, tuvo un cariz emotivo cuando se recordó a Eduardo Sancho (fallecido hace dos años), un vecino del barrio que durante años cuidó de la plaza y  cada 22 de enero era el encargado, por puro gusto, de preparar todos los detalles, orgulloso de que en su barrio se realizara el acto principal del aniversario del pueblo.

Gente del lugar de todas las edades se acercó para rendir homenaje a su querido vecino. En su recuerdo plantaron un árbol en la plaza.

POR LA TARDE
Cada año la gente se da cita en la plaza San Martín para participar de los festejos populares. Pero esta vez siguió reinando el ambiente de improvisación y descuido que no había dejado de repetirse durante el día.

Para las 19 horas estaba previsto un desfile por las calles del pueblo al que concurrieron pocas entidades. Llamó la atención la falta de convocatoria de los Centros Tradicionalistas con sus caballos y carruajes, otrora algo típico en los festejos del pueblo.

Una hermosa banda de jazz encabezó la romería seguida por bastoneras de la Guardia del Sol,  bailarinas de árabe del taller municipal y  jugadoras de fútbol femenino del Cañuelas Fútbol Club. La agrupación de motoqueros "Quemando combustible" y algunos autos antiguos le pusieron un poco de ruido a la noche.

El público, que se había agolpado frente al Cine Teatro, esperó durante dos horas frente a un escenario vacío que bien podría haber sido "aprovechado" por los artistas locales. Cuando llegó la columna encabezada por los jazzistas, el público adulto apenas pudo saborear la música que fue interrumpida de golpe por el rugir de los motores.

Las bastoneras fueron calificadas como "porristas" por la titular de Cultura, algo que no gustó entre las pequeñas que habían caminado largas cuadras. Los autos antiguos, que llegaron a destiempo al desfile porque  les habían indicado mal el punto de partida, fueron demorados por la policía que les cerró el paso antes de concluir su recorrido frente al Cine Teatro.

Mucha gente decidió retirarse. Recién entonces le indicaron a los jóvenes rockeros que podían armar sus instrumentos para poder tocar. 2y2, una banda de rock local hizo un repertorio adecuado  y sonó bien. Gracias  a ello no quedó un sabor tan amargo después de una jornada en la que reinó la improvisación y donde no se hizo prácticamente alusión al aniversario del pueblo.

INFOCAÑUELAS
22-01-07