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Información general

Denunciaron a la falsa médica Thais Soares Costa por homicidio culposo

Confundió un cuadro respiratorio con un “ataque de nervios”. Tres días después su paciente, una mujer de 83 años, murió en una clínica de Guernica. Es la primera denuncia que enfrenta la estudiante brasileña.

 Thais Soares Costa, en noviembre de 2018.

A seis meses de que estallara el caso de los médicos truchos brasileños contratados por el Hospital Angel Marzetti, siguen surgiendo sorpresas. Una de ellas es la denuncia penal por mala praxis y homicidio culposo que una vecina de Vicente Casares inició contra Thais Soares Costa, la estudiante de la Universidad de Morón que trabajó poco más de ocho meses con identidad falsa, usurpando el nombre de la doctora Sonia Bahuki Galvao.

La denuncia fue presentada por Elisabet, la hija de Gladys Sequeira, una octogenaria que falleció el 4 de marzo de 2018 en la Clínica de Guernica. Tres días antes fue atendida por Soares Costa, quien le diagnosticó un “cuadro nervioso”. Sequeira murió a causa de una avanzada neumonía que la falsa médica no supo detectar.

Sequeira, de 83 años, estuvo internada en febrero del año pasado a causa de una fractura. A los 18 días de su regreso al hogar, en Vicente Casares, comenzó a sentir dificultades respiratorias.

“Como vi que estaba muy agitada, un jueves (1 de marzo) llamé a la sala de Máximo Paz. Al rato llegó una ambulancia con esta supuesta doctora. Le expliqué que a mi mamá le faltaba el aire y que estaba transpirando mucho. La revisó y me dijo que estaba bien, que todo era producto de los nervios por la operación que había tenido. ´No te preocupes que está bien´ me dijo en su tono brasileño”, recordó Elisabet a InfoCañuelas.

El viernes 2, Gladys estaba más agitada y con un acentuado sudor frío. Elisabet volvió a solicitar atención médica en la Unidad Sanitaria. “Regresó la misma médica. Le expliqué que mi mamá estaba peor. Le dije, ¿por qué no la llevás para hacerle una radiografía? ´Me falta el aire´ le decía mi mamá. Ella le respondió que la veía bien, ´son nervios por la operación que tuviste, sos una persona grande y es normal que estés nerviosa, ya se te va a pasar´. ¿Pero por qué no la llevás para hacerle controles?´ le insistí. Me dijo que no hacía falta”.

El viernes 2 por la tarde el cuadro de Gladys era más preocupante. Elisabet llamó nuevamente a Máximo Paz y por tercera vez llegó Soares Costa, alias Banhuki. “Otra vez le reclamé que la llevara para hacerle una radiografía. Me dijo que no, le escuchó los pulmones y dijo que estaba perfecta. Otra vez salió con el tema de los nervios y le dijo a la enfermera que le inyectara un calmante. Eso fue todo lo que hizo”.

El sábado 3, estando en su trabajo, Elisabet recibió un llamado de la mujer que cuidaba a Gladys. Le avisaba que la anciana estaba cada vez peor. Por cuarta vez Soares Costa llegó a ver a su paciente. “Yo me fui del trabajo corriendo a mi casa. Cuando me ve mi mamá me dice que no aguantaba más. Ahí le dije a la doctora a los gritos: ´O la internás o te mato. ¡Desde el jueves te estoy pidiendo que le hagas una placa!´. Se ve que se asustó, y entonces decidió trasladarla. Yo fui en un remis detrás de la ambulancia”.

Lo demás es fácil de imaginar. Cuando la señora Sequeira llegó al Marzetti le hicieron una radiografía que reveló una avanzada neumonía con infección en los dos pulmones. Durante los controles hizo un paro cardíaco del que lograron sacarla. En estado grave la trasladaron a Guernica donde falleció al día siguiente. Sus riñones dejaron de funcionar y el corazón tampoco resistió.

Enojada por la situación, pero superada por el dolor, Elisabet pasó de págnina y volvió  poco a poco a su rutina laboral. Unos meses más tarde, cuando la foto de Thais Soares Costa inundó los medios de comunicación, la reconoció y entró en crisis. “Cuando la vi y me di cuenta, creo que lloré cinco horas seguidas”.

Tiempo después Elisabet consideró que en honor a su madre muerta, no podía quedarse de brazos cruzados y realizó la denuncia penal que recayó en la Fiscalía 2 de la Dra. Norma Pippo. En estos días la fiscal tiene previsto llamar a la enfermera y a otros testigos para definir la imputación.

En simultáneo, deberá decidir la situación de Soares Costa en la causa principal por ejercicio ilegal de la medicina y falsificación de documentos. El 17 de enero Soares Costa prestó declaración indagatoria: A pesar de las fotos que los muestran juntos dijo que no conocía a Felipe Nori (el otro falso médico imputado en la causa) y que jamás firmó recetas ni documentos pertenecientes al Hospital Marzetti.