08 de abril. Cañuelas, Argentina.

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Mirta Etcheverry presenta su libro sobre infancias, niñeces y adolescencias

Será este sábado 11 de abril en el marco del café literario Silencio y Voces.

Cuando concluía el 2025 Mirta Etcheverry dio a conocer libro Infancias, niñeces y adolescencias / una mirada colectiva, trabajo que ofrece material de reflexión para los profesionales de las aulas y para el público en general, interesado en una problemática de tanta actualidad en el país como la educación en su relación con los conflictos y la acuciante realidad económica.

El libro será presentado el 11 de abril a las 17 en el café literario Silencio y Voces de la Biblioteca Sarmiento (Lara y 25 de Mayo), con entrada libre y gratuita. En ese ámbito la autora ―también artista plástica― exhibirá algunas de sus pinturas, una de las cuales ilustra la tapa del volumen, de 103 páginas, editado por RyC.

Mirta Etcheverry es profesora en Ciencias de la Educación, Lic. en Gestión Educativa con especialización en Nuevas Infancias y Juventudes y en Políticas Socioeducativas. Si bien ha publicado distintos artículos de divulgación, como “Proyecto de mejora para la educación media superior” en la revista Novedades educativas (2026), “Infancias...” es su primer libro. El Concejo Deliberante trabaja en un proyecto para declararlo “de interés cultural y educativo”.

En diálogo con InfoCañuelas la autora hizo un repaso de los ejes de su obra y también aportó algunas reflexiones sobre problemáticas de enorme actualidad como el uso de los dispositivos en las aulas. 

¿Cuál es el punto de partida de este libro?

Es producto de la motivación vivenciada luego de haber culminado una propuesta de capacitación extracurricular de la Filo UBA y fundación Sholem sobre los Derechos del NNyA. Eso sucedió después de haberme retirado del sistema educativo. Ahí me di cuenta de que ya no tenía aulas, ese espacio en el que siempre compartía con el alumnado cada vez que llegaba a mis manos un material novedoso y actualizado. Tampoco está en mi esencia guardar algo que puede ser socializado con fines pedagógicos y didácticos. Tenía mucho material y evaluaciones corregidas por quienes habían sido mis docentes. La sensación de ahogo fue calmándose cuando fui gestando la idea de escribir un libro pequeño, de lectura ágil, porque imaginaba a muchos de mis ex colegas, corriendo de un lugar a otro o en su hogar resolviendo rutinas sin contar con ese tiempo maravilloso de la lectura.

Pensé a su vez, qué temas eran claves y fueron apareciendo los potenciales capítulos. Mi amistad de años y la mirada compartida con Alfredo Gómez, actual Secretario de Niñez en Cañuelas, me permitió dialogar y sumar otros aportes y autores. La columna vertebral fue la “Ley de protección integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes” (26061/05), entendida como producto de enormes avances, de compromisos internacionales firmados, aportando una conceptualización diferente porque el paradigma cambió, pasando de ser un sujeto a ser un sujeto de derechos. En la necesidad de contextualizar lo expresado y así escribí en el capítulo uno, “Un recorrido histórico por las infancias”, en el capítulo dos “Adolescencias”, capítulo tres “Adolescencias e infancias: algunos ejes transversales para reflexionar”, capítulo cuatro “Familias, conceptualizaciones generales para el abordaje desde la perspectiva de derechos”, capitulo cinco “Marco legal” y en el Anexo la Ley.

Alfredo Gómez y Mirta Etcheverry en 2025, durante la primera presentación del libro en el salón Manuel Belgrano.

Alfredo Gómez y Mirta Etcheverry en 2025, durante la primera presentación del libro en el salón Manuel Belgrano.

¿Cómo ve la actualidad de la infancia en relación a la educación?

Los acontecimientos en las aulas de las instituciones es una micro radiografía de la sociedad en general, porque reflejan lo que se vivencia en los hogares. Es notable cómo se viene desdibujando la necesaria alianza entre los adultos responsables. Es común escuchar la descalificación que se hace al colectivo docente que además ha perdido la centralidad de ser el único portador de conocimiento. El avance tecnológico es innegable y tiene relación con esto que menciono.

Otra pérdida ha sido la autoridad adulta, que no tiene que ser vista como sinónimo de autoritarismo. Autoridad docente que genere un aula donde todos pueden hablar, escuchar, disentir y aportar nuevas ideas de acuerdo a la edad. Es lamentable la pobreza de vocabulario que reflejan muchos alumnos y alumnas al momento de escribir y desarrollar una idea. Esto es preocupante y se puede contribuir para revertirse, con diversas estrategias al momento de enseñar. No será igual en cada grupo. Quizá haya que generar pequeños espacios donde se pueda discutir y rescatar qué prácticas fueron exitosas, intercambiarlas y nutrirse con otros pares, aportando y creciendo porque es frustrante cuando se advierte que en el grupo clase no hay avances o al menos no se encuentran los esperados.

Por lo tanto, si se plantean diversidad de estrategias pueden hallarse resultados diferentes. No digo que no se haga, pienso que tiene que capitalizarse lo mucho hecho, socializar y poner en práctica lo que fue valioso. No existen únicas recetas, éstas pueden servir como base para dar respuesta a cada grupo en particular. La importancia del juego para enseñar y aprender, de posibilitar en la cotidianidad la gestión de emociones, donde puedan expresar qué les está sucediendo y esto no implica correrse del diseño curricular, es sumar en las prácticas, para enriquecerlo. Esto implica la generación de la confianza y el respeto en el aula. Es muy abundante la bibliografía que aborda las problemáticas que atraviesan a las y los docentes. No solo es un tema salarial, por cierto innegable. Hay mucho más para escuchar, analizar y contemplar en ese enorme colectivo al que se lo responsabiliza de otras complejidades que les son ajenas, sin olvidar que también forman parte de una sociedad en la que son necesarias políticas públicas que abarquen y den respuestas a una cantidad enorme de familias atravesadas por ausencias laborales, trabajos precarizados, imposibilitados de recibir asistencia médica y de comer las cuatro comidas esperadas para vivir. 

El libro se enfoca en los derechos del niño, pero ¿qué sucede en el terreno de las obligaciones de la familia, por ejemplo?

Cuando las familias no cumplen con las obligaciones se hace necesaria la intervención para que esto se revierta, para eso está el conjunto de leyes. Las instituciones en el marco de la corresponsabilidad, actuarán de acuerdo a los protocolos pertinentes y pondrán en conocimiento la situación de vulneración de Derechos que ese niño, niña o adolescente estén viviendo. La complejidad es enorme, pero que eso no paralice. Los tiempos muchas veces no son los que se esperan y tiene que ver con la extensa demanda y el número de los profesionales intervinientes, sumado a las complejidades intrínsecas de cada caso. 

¿El Estado está cumpliendo con lo que le compete?

El Estado ha recortado el presupuesto para educación. Es un hecho innegable que no cuente con un Ministerio propio. La Ley Nacional de Educación 26206, entendida como marco, permitió que cada jurisdicción sancionara su propia ley educativa. En la nacional, se lee en los fines y objetivos de la política educativa que es necesario “asegurar una educación de calidad con igualdad de oportunidades y posibilidades, sin desequilibrios regionales ni inequidades sociales” (art 11). Pensar en la inmensidad de la Argentina, con sus 23 provincias y la Ciudad Autónoma, nos invitan a reflexionar cómo se está vivenciando ese principio, aunque son muchos más.

Otro fenómeno en desarrollo es la extensión cada vez mayor de la adolescencia, un proceso que antes “finalizaba” con la obtención de un empleo poco después de terminar el secundario, por ejemplo, y que ahora tiene límites mucho más difusos. ¿A qué lo atribuye y cómo entran a jugar en ese caso los derechos y obligaciones del joven?

Fenómeno de la extensión de la adolescencia... Pensar esta etapa invita a mirar el modelo cultural imperante, transitamos la posmodernidad, a la que Bauman le agregó la liquidez y en ese marco necesitamos buscar qué lugar ocupan unos y otros. Encontramos como modelo una eterna juventud y eso trajo como correlato la ausencia de adultos con los que pudiera confrontar. Es una etapa de duelos y búsqueda de una nueva identidad, recorre los duelos del cuerpo que ya no tiene el de una niñez que desapareció. Por cierto son generalidades porque existen otras vivencias de acuerdo a la situación personal que vivan. Algunos trabajan, otros estudian, otros ni una cosa ni la otra, pueden ser padres o madres, estar incursionando en situaciones que los ponen en peligro, por mencionar la variedad de vivencias. A eso es necesario sumar el fuerte bombardeo de los medios masivos de comunicación que sin pudor, los fue colocando en un lugar de peligrosidad, por ejemplo cuando narran un suceso violento y preguntan por la edad del agresor sobre todo. Esto no es neutral.

Josefina Dartiguelongue siempre hablaba de los adolescentes acaracolados con sus mochilas pegadas en la espalda y sus cabezas cubiertas con viseras o capuchas de buzos. Ahí debajo de ese “escondite” hay una persona que está asistiendo a una enorme cantidad de experiencias nuevas. Los avances tecnológicos con sus pantallas y contenidos, también son un punto álgido para tener en cuenta porque desde muy pequeños manipulan los distintos dispositivos donde los convierten en consumidores, sumado a otras alertas como las que están indicando los neurólogos y no son contempladas por los adultos. Algo más visible es la cantidad de niñas, niños y adolescentes que nos cruzamos con dificultades visuales.

Margulis y Urresti plantearon la moratoria social y vital que gozan muchos de ellos pero también quedando por fuera otros tantos. No puede pensarse una única adolescencia. Ampliar la mirada y correrse aunque sea un poquito del adultocentrismo, escucharlos, sin miedo a lo copioso que tienen para decir. Los que hemos tenido la posibilidad de trabajar junto a ellos y ellas, cuando han protagonizado proyectos propios, solo nos han dejado perplejos, por la creatividad, responsabilidad y fuerza. También es importante reconocer al modelo neoliberal, porque si el Estado se empequeñece, también hace que sea mayor la cantidad de personas que pertenecen a esta franja etaria en particular, sin olvidar las otras, que quedan expuestos a la vulneración de sus derechos. Ningún análisis respecto de una etapa vital, puede hacerse desde una única perspectiva.

Por último, un debate muy actual es la necesidad de limitar el acceso de los alumnos a dispositivos electrónicos y redes en las aulas. ¿Cuál es su mirada?

No sé si cabe solo una mirada personal, en tanto ya existen regulaciones en CABA desde 2024, en provincia de Buenos Aires desde 2025, a través de la Ley 15534 y también lo han hecho otras provincias. Se ha discutido largamente sobre la presencia de dispositivos en el aula y los recreos porque distraen, existe la posibilidad de acceso a contenido inapropiado, quitan la posibilidad de la interacción entre pares y el juego, que no se dimensiona la importancia que éste tiene en todas las etapas de la vida, pero en la niñez es fundamental.

El tiempo dedicado al uso del juego digital es mucho más complejo de analizar ya que no solo repercute en la comunicación e interacción con los otros. Es necesaria la ampliación de la mirada, escuchar, leer e informarse de las consecuencias físicas que trae el uso excesivo, en términos sensoriales y que quizá sea el más visible, encontrándose a muchos más niños/as con lentes que en otros tiempos. Pero hay más, por el alto choque nocivo, referidos a las dificultades auditivas, de postura corporales, de tensión muscular, con impacto en ciertos momentos de angustia, el claro sedentarismo, la colaboración hacia la obesidad, menos tolerancia a la frustración y gestión de las emociones. A su vez, puede ir sembrándose la ludopatía y situaciones inherentes a la salud mental y desarrollo emocional.

No es solo estar alerta por lo nocivo uso y abuso que se observa, es que trae consecuencias en el tiempo que algunas serán reversibles y otras difíciles de recuperar. El tema es que en tanto están con los celulares entre sus manos, muchos adultos no advierten peligros en los hijos/as, sin embargo no están viendo el alcance que tiene esa pasividad, porque en la niñez es necesaria la actividad, el inventar juegos, el asombrarse, el intercambiar ideas, el crear posibles reglas al momento de compartir con otros en un determinado momento lúdico.

Las normativas expresan el “uso pedagógico” y aquí hay un nuevo desafío para quienes enseñan, que es innegable lo mucho que pueden aportar las diversas plataformas pedagógicas, para geografía, recorrer museos e incursionar en el arte entre muchos. También será necesario un acompañamiento a las familias porque es ahí de donde surgen los dispositivos. Sabemos que son los adultos responsables de las infancias los que permiten que estén entre sus manos. Y quizá sean necesarios los encuentros entre las familias y escuelas para conversar, informar y explicar por qué la normativa expresa la “prohibición” que siempre alerta esa palabra, pero también invita a conocer los alcances, las miradas de los especialistas, los por qué no. Estamos asistiendo a una muy novedosa relación en la cultura ya que siempre fueron las generaciones adultas, hoy “inmigrantes digitales”, las que aportaban las herramientas para desempeñarse incorporando costumbre, hábitos, expresiones culturales, conocimientos entre otros y en la actualidad son las más jóvenes en tanto “nativos digitales” los que acercan saberes y usos. Esto lo explicó Marc Prensky en el 2001 y a pesar de los años, aún sigue vigente en muchos lugares.

Pienso que sería necesario discutir a nivel nacional, lo que ya hizo Australia que con la legislación aprobó la regulación que obliga a las empresas de redes sociales a impedir que los menores de 16 años creen o mantengan cuentas en sus plataformas. Las medidas recaen exclusivamente en las compañías tecnológicas. Es novedoso, no se conoce la efectividad pero podría pensarse aquí como una medida conjunta, donde involucre a los adultos responsables y empresas. El enojo de hoy por parte de los más chicos será agradecido en el futuro.
 

Escrito por: Redacción InfoCañuelas