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| Educación

La educación como proceso continuo

"Es erróneo pensar la educación sólo en términos escolares", afirma Mirta Etcheverry, quien inaugura hoy una serie de artículos sobre la materia.

"Es erróneo pensar la educación sólo en términos escolares", afirma Mirta Etcheverry, quien inaugura hoy una serie de artículos sobre la materia.

¿Por qué hablar de Educación en tiempos de vacaciones?, seguramente porque si circunscribimos esta inmensa palabra a las escuelas, estamos recortándola muchísimo y cayendo en un error.

Educación. Es tan compleja que hasta comenzado por su etimología nos encontramos con una doble raíz, que a su vez nos plantea acciones opuestas, pero podríamos afirmar que en algún punto son complementarias.

Y sólo a modo aclarativo, una de las raíces nos indica que "educare" significa criar, nutrir, llevar de un estado a otro, conducir, y el otro contrariamente a lo recientemente expresado, "ex ducere" significa extraer, sacar de adentro hacia afuera.

Se advierte por tanto, dos movimientos inversos, donde uno indica la presencia de otro y está relacionado con la imposibilidad de vivir en soledad, de la importancia de estar con los pares y adultos; pero también se hace referencia a la acción que se da en el interior mismo de la persona, de la que brotará como fuente la posibilidad de estar educado y continuar educándose.

Y si le preguntamos a cualquier amigo qué significa para él la "educación" lo asociará sin lugar a dudas a una respuesta de corte sociológico, porque apelará a mencionar aquellas cuestiones del saludo, de la corrección en los modales y se lo acerca más a un resultado que a un proceso.

¿Por qué proceso? Porque de eso se trata, la educación es un proceso continuo, que se inicia en el momento mismo que nacemos y culmina cuando fallecemos. Por eso también es erróneo pensarlo sólo en términos escolares, porque es anterior y posterior al mismo.

Pero también hay que vincularla a la idea de modificación hacia un camino de perfección. Es acción y es efecto. Actúa sobre los seres que ya existen con anterioridad y sobre estos otros más pequeños, se vincularán los nuevos modos de ser, de sentir, completando el vacío que genera la toma de consciencia de la finitud.

Es oportuno señalar, que la educación sólo se da en los seres humanos y que pueden enmarcarse en ámbitos sistemáticos como lo son las academias, las escuelas, los institutos, las universidades, y otros asistemáticos, concientes, espontáneos o no, sin tiempos prefijados, sin un ordenamiento curricular, pero con el claro convencimiento de acercar herramientas para que pueda modificarse y modificar ese medio que lo rodea.

Dice Hanna Arent "...y la educación es también donde decidimos si amamos a nuestros niños lo suficiente como para no expulsarlos de nuestro mundo y dejarlos librados a sus propios recursos, ni robarles la posibilidad de llevar a cabo algo nuevo..."

Mirta Etcheverry es profesora en Ciencias de la Educación, en Retardo Mental y en Estimulación Temprana; licenciada en Gestión Educativa; actualmente cursa la especilaización en Nuevas Infancias y Juventudes.

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