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Pablo de León: “En Cañuelas nació mi vocación por el espacio”

A 50 años del alunizaje, el ingeniero especializado en el diseño de trajes espaciales recordó aquella noche de 1969 en la que se prometió seguir los pasos de Neil Armstrong.

A 50 años del alunizaje, el ingeniero especializado en el diseño de trajes espaciales recordó aquella noche de 1969 en la que se prometió seguir los pasos de Neil Armstrong.

Pablo de León: “En Cañuelas nació mi vocación por el espacio”

 Pablo de León en su laboratorio de Dakota.

El 20 de julio de 1969 Pablo de León se durmió temprano con el brillo de la luna filtrándose entre las casuarinas de la quinta La Querencia, en el barrio Primero de Mayo. Cerca de la medianoche sus padres y abuelos lo despertaron con un sacudón para mostrarle en el Philips del comedor las primeras imágenes del módulo Eagle posándose en la superficie lunar. 

Esa gigantesca hazaña marcó de tal manera a ese chico apasionado por el espacio que selló su idea de convertirse en astronauta. Hoy, a los 54 años, cuando se cumple medio siglo del alunizaje, el ingeniero Pablo de León rememora con cierta nostalgia aquellos pantallazos de la niñez en Cañuelas.

Se formó en Estados Unidos y si bien no logró cumplir el sueño íntimo de ser astronauta, se acercó bastante a ese propósito: diseñó los trajes y módulos habitables que se utilizarán en la próxima expedición a la Luna programada para antes de 2024.

La palabra “traje” parece disminuir su monumental tarea. Lo que hace no es una simple vestimenta; son naves espaciales en miniatura que deben contener los mismos sistemas que una nave, aportando movilidad, seguridad y confort para el astronauta en el agreste mundo de los cuerpos celestes.



Pablo en brazos de una tía en la quinta La Querencia del barrio Primero de Mayo.
 

“Recuerdo a la perfección aquel día de 1969. Mis padres me despertaron especialmente y estuvimos con mis abuelos viendo el alunizaje. Fue un impacto que me quedó grabado y de alguna manera fue lo que determinó mi vocación por el espacio, por la ciencia y la tecnología” cuenta De León a InfoCañuelas.

“Siempre fui muy cargoso con el tema espacial. Mis carpetas de la escuela estaban llenas de cohetes, naves y astronautas. A fines delos años 60 todo tenía que ver con el espacio. Hasta los dibujos referían a eso, como el Lagarto Juancho, que vivía en Cabo Cañaveral. La carrera espacial estaba muy presente en lo cotidiano, por eso verlo en la tele en el momento en que estaba ocurriendo me pegó muy fuerte”.



En 2008 De León visitó la quinta de su infancia, junto a su esposa Ana María.
 

INFANCIA EN CAÑUELAS

Pablo nació el 12 de noviembre de 1964 en el seno de una familia de clase media trabajadora. Su padre, Bernardo Alberto de León, era operario de Mercedes Benz en la planta de González Catán. Allí conoció en 1960 a quien sería su esposa, Celia Ponce, empleada en el área administrativa, donde liquidaba sueldos en las primeras computadoras Burroughs compradas por la automotriz. 

El inicio de su escolarización transcurrió en el jardín La Sagrada Familia hasta que los eternos avatares de la economía argentina hicieron que Mercedes Benz trasladara su producción de camiones a Brasil. Bernardo De León se quedó sin trabajo y al poco tiempo se mudó con su familia a la Capital Federal.

Pablo –que por entonces tenía seis años– regresaba esporádicamente a Cañuelas para visitar a su abuelo paterno, Rodolfo Abdón de León, que había sido precandidato a intendente por la UCR. De él heredó el televisor Philips que aún conserva y que espera restaurar algún día.

Completó el primario en el San Francisco de Sales y el secundario en una escuela técnica porteña. A los 16 años visitó en varias oportunidades el Club de Planeadores Cañuelas para hacer un curso de vuelo. Allí piloteó el biplaza Blanik L 13 de origen checoslovaco. 



Tomando clases de vuelo en el planeador del aeroclub local.
 

CARRERA EN ESTADOS UNIDOS

Concluida esa etapa se afincó definitivamente en Estados Unidos donde estudió ingeniería aeroespacial en la International Space University (ISU) y desde hace casi tres décadas se dedica al diseño de distintos trajes para el programa espacial norteamericano como director del Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de North Dakota (UND).

En la UND dirigió varios desarrollos financiados por la NASA. Entre ellos se encuentra el NDX-1, prototipo de traje para misiones tripuladas al planeta Marte, y el NDX-2 para la exploración lunar.

En 1987 fundó la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), dedicada a promover y desarrollar las actividades espaciales en la Argentina. Desde 1999 organiza cada dos años el Congreso Argentino de Tecnología Espacial.



En 2008, visitando el jardín La Sagrada Familia.
 

DE REGRESO A LA LUNA

Además de diseñar los trajes que la NASA ya aprobó para sus próximas exploraciones, la agencia le acaba de otorgar otro proyecto de módulos para el cultivo de plantas, una suerte de vivero espacial con un robot que se ocupa de cuidar las especies vegetales para no distraer a los astronautas.

Si bien en la última década el objetivo de la NASA era tocar suelo marciano, la Casa Blanca comenzó a redefinir metas, estableciendo como prioridad regresar a la Luna antes de 2024. Si se consigue, Donald Trump lo celebrará como un logro de su segundo mandato.

“Trump le ha dado a la NASA 1.200 millones de dólares adicionales para lograr ese objetivo. Es algo que nos obliga a acelerar todos los planes y procesos” dice De León, que será protagonista excluyente de esa nueva gesta.

Pablo se indigna cuando escucha las teorías de quienes sostienen que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje realizado en un estudio de televisión. “Va de la mano de los terraplanistas y los antivacunas, gente que niega la ciencia. La Unión Soviética, rival número uno de Estados Unidos, que tenía todos los recursos para avergonzarlo diciendo que no era verdad, condecoró a Neil Armstrong. Es una tontería, pero vivimos una época de negación de cosas obvias porque aparentemente es más noticia decir que no llegamos a la Luna o que la tierra es plana, cuando hace más de dos mil años los griegos, con una varilla y caminando, calcularon casi a la perfección el diámetro de la tierra. Hay mucha gente que quiere volver al oscurantismo”.

Mientras trabaja contrarreloj en la nueva carrera lunar, De León no pierde de vista su idea de fundar un Museo Argentino del Espacio, pero hasta el momento se ha chocado con la indiferencia de los funcionarios argentinos.

“Quiero hacer un museo que sirva como semillero de vocaciones en ciencia y tecnología; que desde el tema espacial se despierte el interés por otras ramas de la ingeniería y de la ciencia”.



Probando uno de los trajes diseñado en su laboratorio.
 

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