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Cultura y eventos

Las brujas invadieron la ciudad

El Centro Denak Bat celebró la noche de San Juan con la tradicional quema del muñeco en el predio de Juárez y 25 de Mayo. Muchos niños participaron con disfraces.

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Luego de dos años de interrupción (en 2009 fue la epidemia de la gripe A y en 2010 se suspendió por mal tiempo) el Centro Vasco Denak Bat de Cañuelas celebró con renovado entusiasmo la Noche de San Juan.

A las 18.30 los dantzaris de la institución, socios y una gran cantidad de niños salieron desde la sede social disfrazados de brujos y brujas.

Al ritmo de danzas típicas se dirigieron hacia el predio de Rawson y 25 de Mayo, donde transcurrió la llamada "quema del sorghin".

El rito consistió en quemar un gran muñeco de varios metros de altura, relleno con petardos que estallaban al son  de la música. Al pie de la hoguera la gente arrojó pequeñas brujas y muñecas de trapo.




EL ORIGEN DE LA TRADICIÓN

Durante la madrugada del 23 al 24 de junio se celebra la llegada del solsticio de verano en el hemisferio norte y el del invierno en el hemisferio sur.

La festividad se cristalizó en honor a San Juan Bautista para celebrar su nacimiento. Según la Biblia, Zacarías, padre de San Juan, no creía que su mujer estuviera embarazada y cuando dio a luz, encendió hogueras para anunciar el nacimiento del niño.

Cada región celebra la Noche de San Juan siguiendo costumbres de sus antepasados, pero todas ellas giran en torno al ensalzamiento del fuego.

El ritual consiste en encender una hoguera cuyo fin es “darle más fuerza al sol”, que en estos días está “más débil” en el hemisferio sur y empieza a debilitarse en el hemisferio norte.

Pero rendir tributo al sol no es la única finalidad de esta festividad, ya que también tiene por objetivo purificar los pecados del hombre.

El agua representada por el rocío que comienza a caer al anochecer y el fuego son los elementos que cumplen ese objetivo. El agua purifica y el fuego quema lo viejo para comenzar una nueva etapa.

La quema de muñecos o brujas significa la destrucción del mal y el triunfo del bien.

En  el País Vasco, los niños y las familias preparan sus muñecos con formas de brujas y danzan alrededor de la fogata antes de quemarlos para expresar sus anhelos de renovación y esperanza.

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