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El testimonio de un soldado cautivo de los indios en Cañuelas, en 1784

El Archivo General de la Nación conserva la declaración efectuada por Atanasio Salazar.

El Archivo General de la Nación conserva la declaración efectuada por Atanasio Salazar.

El testimonio de un soldado cautivo de los indios en Cañuelas, en 1784

 Indios Pampa. Litografía de Carlos Morel.

Cañuelas nació oficialmente el 22 de Enero de 1822 con la designación del primer juez de Paz, don Hilarión Castro.

Sin embargo, hay variedad de testimonios que aseguran que existía un paraje desde varios años antes; o al menos una zona que respondía al nombre de Las Cañuelas.

Una declaración que se conserva en la Sala IX, Legajo 01-07-04 del Archivo General de La Nación, confirma esa presunción. Casi 40 años antes de la fecha fundacional del partido, el soldado Atanasio Salazar declaró haber sido capturado por los indios en las Cañuelas y liberado tras siete meses de cautiverio.

El documento no tiene fecha, pero el Archivo General de la Nación lo sitúa en 1784.

TRANSCRIPCIÓN

Declaración recibida respecto al cautivo Atanasio Salazar

Preguntado de dónde es natural y en qué paraje y con qué destino estaba cuando le cautivaron, y quién le aprehendió, responde.

Que es natural de Buenos Aires, que le aprehendieron los indios que mandaba el cacique llamado Villator en las Cañuelas siendo soldado miliciano de la Campaña y de la Compañía de Don marcos Flores.

Preguntado si fue en acción de armas o en otra ocasión particular responde.

Que estaba en su casa a sazón que los indios sorprendieron aquél puesto y aunque intentó su fuga a caballo y disparado éste le arrojó y le cogieron, y llevaron a sus tolderías a donde le han tenido siete meses.

Preguntado qué número de indios hay en las Salinas responde lo ignora.

Preguntado qué número de toldos habrá en aquella Población o campamento responde que doce o catorce, y que en cada uno habrá de veinte a treinta indios.

Preguntado si ha oído se preparen a venir o que desean guerra con los españoles, y qué sabe de la última expedición.

Responde que según ha oído desean la Paz, que de la expedición se supo por un indio que se dispersó de ella a darles noticia y que entendido por el citado cacique Villator levantó los toldos y se fueron a las salinas.

Preguntado si queda algún cristiano cautivo.

Responde que hay entre ellos un cristiano que voluntariamente está allí establecido llamado Molina hijo de Buenos Aires que habiéndole cogido de pequeño se crió entre los indios, casó y tiene dos hijos.

Que no sabe el número de los caballos que hay entre ellos pero sí que son muchos.

Todo lo cual declara y en fuerza de ser la verdad por no saber firmar hizo la señal de la cruz.

Germán Hergenrether