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| Cultura y eventos

El adiós a Agustín Giordano, el “zorzal” de Cañuelas

El intérprete de tangos falleció el 28 de enero a los 88 años.

El intérprete de tangos falleció el 28 de enero a los 88 años.

El adiós a Agustín Giordano, el “zorzal” de Cañuelas

 Giordano junto a Oscar Bustos y Rodolfo Olguín.

A lo largo de cuatro décadas recorrió radios, tanguerías, carnavales y sociedades de fomento interpretando un amplio repertorio tanguero en compañía de sus guitarras. En infinidad de veladas cantó a beneficio en el Centro de Jubilados o el Asilo de Ancianos. Y cuando no estaba sobre el escenario se lo podía ver recorriendo las calles de Cañuelas en bicicleta, dominando el manubrio con una sola mano y silbando alegremente alguna melodía arrabalera, siempre con la música a cuestas.

Agustín Roque Giordano -jubilado ferroviario y cantor de tangos- acaba de fallecer a los 88 años y con él se apagó una de las voces más reconocidas de la ciudad.

Nacido en la ciudad de Veinticinco de Mayo en 1932, se radicó en Cañuelas en su temprana adolescencia. 

Siendo un novel empleado ferroviario (peón cambista) en la estación de Vicente Casares, sufrió un accidente laboral. Una de sus funciones era enganchar y desenganchar los vagones térmicos que llegaban de Constitución para aprovisionarse de leche en La Martona y en esa maniobra de enganche y desenganche la locomotora le comprimió el brazo derecho, que finalmente fue amputado.

Ya retirado del ferrocarril, trabajó en la iglesia local como cobrador del semanario parroquial La Verdad.

Giordano (de traje claro) en 1962, luego de una presentación en Radio Colonia, junto al Flaco Bustos y Alberto Pedano. Foto gentileza Oscar Bustos.

En la década del ´60 integró un conjunto con las guitarras de Oscar “El Flaco” Bustos y el lobense Alberto Pedano. Esta formación se presentó en varias oportunidades en vivo en un afamado ciclo de Radio Colonia cuando la emisora uruguaya tenía una sede en la calle Corrientes, a dos cuadras del obelisco.

En años posteriores esta agrupación se disolvió y Giordano continuó cantando en Cañuelas y alrededores con el acompañamiento de Oscar Odera hasta que en la década del ´90 tuvo una activa participación en Tevecable Canal 4 Cañuelas junto a los guitarristas Pedro Caldararo y Lolo Méndez.

Agustín Magaldi, Ignacio Corsini, Hugo Del Carril y por supuesto Gardel eran sus intérpretes preferidos. 

Casado con Elsa Leiva, tuvo un hijo (Agustín) que le dio dos nietos (Fernando y Cristian) y un bisnieto (Bruno).

Hace una década sufrió un ACV que lo alejó definitivamente de los escenarios y fue socavando su salud, aunque seguía cantando en eventos familiares junto a sus nietos, también afectos a la música. 

En oportunidad de ese incidente que lo separó para siempre de sus guitarristas, Pedro Caldararo le escribió unos versos que reproducimos a continuación a modo de homenaje.

PARA VOS, ROQUE GIORDANO

Si ustedes me lo permiten 
me tomo el atrevimiento
de escribirles lo que siento
dedicándolo a un amigo.
Por desgracia lo que digo
con gran tristeza y dolor
está enfermo y, para peor,
por un pico de presión, 
enmudeció la canción
de este querido cantor.

Dios por vos ha de querer
de verte recuperado
dejando el trance malvado
que te arrastró de la mano.
Para vos, Roque Giordano,
viejo trovero cantor
no me aflojes, por favor,
y te esperamos, hermano,
tus guitarreros ufanos
compungiendo el amargor.

Ya todas las entidades
que tanto te precisaron,
que a tus puertas te golpearon
por tu colaboración,
sumado a tu buena acción
que en ellos depositaste
con desinterés dejaste
en tu canto el corazón.

Decí que tenés la suerte
de tenerla a Elsa a tu lado.
¡Cuántas cosas han dejado
por cuidarte o por quererte!
Ojalá podamos verte 
en cualquier parte cantando
“Caprichosa”, “Libertad” o silbando,
deleitando a tanta gente.

Con expresión y valor
empuño el brazo derecho.
Llevaste siempre en el pecho
a Gardel con mucho amor.
Fiel, celoso trovador,
que defendió sus guitarras,
hombre de temple y de garra,
de Cañuelas un cantor.

Pero no estás solo, hermano:
con las violas te esperamos.
En tu lecho te rezamos
por verte restablecido,
no te enbronqués, te lo pido,
tené paciencia, aguantá,
que muy pronto sanarás
abandonando tu nido,
mi viejo zorzal herido,
y volverás a cantar.

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