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Cultura y eventos

Carlos Loray renueva sus versos camperos

El escritor tradicionalista presentará su quinto libro de poesía gauchesca, este viernes 4 de marzo a las 19 en el Concejo Deliberante.

 Carlos Loray.

De reconocida trayectoria en el ámbito del tradicionalismo, el escritor cañuelense Carlos Loray dará a conocer su nueva obra "Versos Camperos, del Pago de las Cañuelas”, editada por el Centro Cultural Volveré a través de su biblioteca popular "Arturo Jauretche".

La presentación -impulsada por el concejal Rodrigo Ruete- tendrá lugar este viernes 4 de marzo a las 19 en el salón del Concejo Deliberante (Rivadavia y Mozotegui), un ámbito poco habitual para las expresiones literarias.

En este nuevo texto Loray despliega un conjunto de poesías que hablan del trabajo, de la familia, del vínculo entre vecinos de campo y de la relación entre el hombre y la naturaleza. Es la historia de un pueblo contada frente a un fogón, con una guitarra mal templada, con la entonación triste de la milonga campera, pero también con la gracia de la picardía criolla. 

Nacido en Cañuelas el 12 de diciembre de 1949, Loray comenzó a escribir en su adolescencia. Su trabajo comenzó a trascender años más tarde en el programa "Canto en Azul y Blanco" de Oscar Lanusse, el primero que abrió las puertas a sus décimas camperas.

Publicó "Entre Paisanos", "Palenqueando décimas", "Recorriendo" y "Cantares de fogón". Artistas de la talle de Alberto Merlo, Carlos Parisotti y José Vulcano grabaron sus composiciones.

A LA ENTRADA DEL SOL

La tarde viene al tranquito
Encerrando sus misterios
Y el día con gesto serio
Le hace lugar de a poquito.
El sol duerme despacito
Su sueño de trasfoguero
Y hasta el palenque altanero
Siente la paz que lo embarga
Y tiende una sombra larga
Que parte en dos al potrero.

Dos horneros que han cumplido
Otra jornada a destajo
Cantan un himno al trabajo
Sobre el techo de su nido
Y jineteando un chistido
Como acallando un desvelo
Una lechuza alza el vuelo
Y agudizando los ojos
Recorre todo el rastrojo
Como colgada del cielo.

A los gritos un benteveo
Viene buscando su nido
Pataleando a un renegrido
Que picaba en el rodeo
Y salpicando el verdeo
Con sus linternas prendidas
Las luciérnagas bandidas
Le hacen ronda a un viejo tala
Como estrellitas con alas
Jugando a las escondidas.

Con los últimos reflejos
Que hace el sol agonizando
Veo a mi madre cantando
Hachar en un tronco viejo.
Junta con tranco parejo
Un montón de astillas finas
Después d´ntre las espinas
Viene arriando despacito
Una clueca con pollitos
Pa´que duerma en la cocina.

Como las sombras apuran
Se hamaca el viejo farol.
Como un recorte de sol
Colgao en la noche oscura.
Mientras va cobrando altura
La luna en mágico vuelo.
El horno a trasluz del cielo
Parece estar remedando
A un petizo bostezando
Que se ha sentao en el suelo.

Por más que es noche cerrada
El jagüel zumba sus quejas
Por la huella despareja
De la roldana oxidada.
Y en la ciencia acumulada
Por treinta años de tambero
Mi padre con mucho esmero
Prepara un morral con grano
Y se lo cuelga al tobiano
Que hace siempre de nochero.

Y aunque el cansancio se siente
Con orgullo de carrero
Engrasa algunos aperos
Que ha de usar al día siguiente
Mientras que en rueda inocente
Jugamos los cuatro hermanos
Con regocijo escuchamos
La voz de la madre buena:
A comer, que está la cena,
Lávense todos las manos.

Y está el puchero que pela
Cocinao a fuego lento
Entre el caldo amarillento
Que engordó la chiquizuela
Y está el arroz con canela
Aceptao con alegría
Y un farol, que en su agonía,
Está diciendo con ganas
A dormir porque mañana...
Mañana será otro día.

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