23 de abril. Cañuelas, Argentina.

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Buscan preservar un mural pintando en los 70 en la imprenta de El Ciudadano

La obra, que permanecía oculta por una estantería, fue pintada por el artista húngaro Andrés Kazinczy en colaboración con Hugo Cariola. Reproduce la imprenta de Gutenberg.

El mural muestra algunas señales de deterioro.

El mural muestra algunas señales de deterioro.

La ciudad de Cañuelas esconde algunas obras de arte, pequeñas reliquias desconocidas para la gran mayoría. Una de ellas es un mural que reproduce una escena de la imprenta de Gutenberg, pintado en los primeros años de la década del ´70 por el artista húngaro nacionalizado argentino Andrés Kazinczy.

La obra se encuentra sobre una de las paredes de entrada al edificio donde funcionó la imprenta Iturralde & Cariola, en calle Del Carmen 657, que hasta 1994 estuvo a cargo de la impresión del semanario El Ciudadano. En la última década allí funcionó la mercería “Señor Botón” cuyas estanterías taparon la pintura que ahora, con un nuevo inquilino, salió a la luz.

Al descubrir su existencia, un colectivo de artistas encabezado por la escultora Francisca Verd comenzó a movilizarse para solicitar su preservación. De hecho, ya hubo contactos con el propietario del inmueble, Gabriel Iturralde, para pedirle que la pintura sea conservada como patrimonio cultural de Cañuelas en el Bicentenario.

A través del relato de Arnaldo Boccazzi (siendo muy joven trabajó en la imprenta en distintos roles) InfoCañuelas pudo reconstruir el origen de ese mural, que fue tomado de un dibujo publicado en un Almanaque Grafex, la empresa que proveía de insumos a la imprenta cañuelense.

“Originalmente el taller estaba en la mano de enfrente. Cuando se construyó ese tinglado y nos mudamos, al poco tiempo se hizo ese mural, creo que en 1972. Quienes lo hicieron fueron Andrés Kazinczy, un genio de la pintura, con la colaboración de Hugo Osvaldo Cariola, el socio de Iturralde en la imprenta. El diseño fue copiado de un dibujo que salió en el almanaque Grafex, una casa de artes gráfica que todos los años hacía almanaques de muchísima calidad”, recordó Boccazzi.

“Andrés y Cariola trazaron primero una cuadrícula sobre el almanaque y proyectaron el dibujo en perspectiva hacia la pared, pintando cuadro por cuadro, con pintura acrílica. Me acuerdo como si fuera hoy porque yo estaba a cargo de revolver la pintura en las latas” añade Arnaldo desde Catamarca, adonde se mudó al jubilarse.

Nacido en Hungría, Kazinczy se radicó en Argentina en su adolescencia. Desde muy joven mostró condiciones para el arte en distintas facetas. Además de pintor es un extraordinario artista visual y decorador. Boccazzi recuerda, por ejemplo, que fue el responsable del diseño integral de la confitería Leda que funcionó en 25 de Mayo y Libertad, donde hoy se encuentra Hueney. “Sobre una pared hizo un mural gigante de Leda (la reina de Esparta seducida por Zeus convertido en cisne) que era realmente hermoso”.

Andrés Kazinczy. Archivo InfoCañuelas.

Kazinczy también fue responsable del diseño y decoración de la confitería Sheherezada, en Basavilbaso esquina Libertad; y del salón Old West, inaugurado en 1980. En ese misma década hizo el diseño del letrero de neón del Supermercado Dumbo. Hacia 1988 se radicó en Estados Unidos y actualmente, con 80 años, reside en Cañuelas. Por su estricto perfil bajo, rechaza hablar de su trabajo. 

Hugo Cariola, por su parte, se dedicaba informalmente a la pintura y además del arte compartía con Kazinczy la pasión por el ajedrez, otra afición que los estrechó en una prolongada amistad.

Sheherezada, con diseño de Kazinczy. Archivo InfoCañuelas

Germán Hergenrether

Escrito por: Germán Hergenrether