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Columnistas

El vestido de novia

Un aplauso para el centro de atención de la fiesta. Escribe: Melisa Ruiz Díaz.

 

Estamos en verano, con la temporada alta de casamientos comenzando una nueva etapa.

Febrero y marzo son los meses más elegidos por las parejas para casarse, según mis agendas desde 2010. Entre abril y fines de agosto es temporada baja y luego el ciclo vuelve a empezar en septiembre, con su pico alto en octubre y noviembre, para ir decayendo en diciembre. Así, años tras año.

Hay personas que me preguntan, ¿todavía se casa la gente? Sí señor o señora, todavía quedan algunos románticos en el mundo.

Desde mi trabajo como maquilladora lo primero que les pregunto a las clientas en la primera entrevista es si ya tienen el vestido o si está en proceso. El vestido es el centro de atención más grande de un casamiento. Yo creo que es el protagonista, después están los actores de reparto (accesorios, peinado y maquillaje). Sin dudas, cuando te piden casamiento, después del “sí quiero” lo que vas a pensar es en “el vestido”.

Me animaría a decir que el vestido de novia tiene magia propia. De los casamientos que he asistido siempre tengo el recuerdo de querer tocar el vestido, de mirarlo como si tuviese alguna mística. En el 2017 me tocó a mí ser la novia, después de estar del otro lado tantas veces, y fue así: con mi vestido me sentía especial, cómoda, hermosa y feliz. 

Muchas saben claramente cómo será el vestido de sus sueños; lo tienen en mente desde siempre. Otras se encuentran más desorientadas, para lo cual la diseñadora Valeria Girotti, con 12 años de experiencia en el rubro, aconseja que si estás indecisa busques el vestido por partes: qué escote te gusta, cómo te imaginás la falda… y así vas armando el diseño ideal para vos, siempre teniendo en cuenta tus deseos y que se adapte a la forma de tu cuerpo y personalidad. 



Diseño de Valeria Girotti.
 

Una vez que tenés el vestido ya comprado, o está el diseño en manos de la diseñadora, tenés que pasar a todos los elementos que van acompañarlo: los zapatos por ejemplo. Es importante tenerlos varios meses antes para ablandarlos, saber si vas a necesitar alguna plantilla, si vas a usar o no medias… Desde mi vivencia personal dejá un zapato cómodo y usado en la fiesta para cambiarte y poder bailar toda la noche, aunque quizá te pasa como a mí, que tuve zapatos tan cómodos que no tuve que recurrir a los de emergencia.

¿Y los accesorios? “Después los busco, hay tiempo”. Frases erróneas de algunas novias. El tiempo vuela. Cuanto antes vayas teniendo todo, mejor. Vas a llegar relajada a tu gran día, para disfrutarlo como se debe. Los aros, pulsera, anillo o cintillo de compromiso, el tocado, tiara o coronita. Todo debe ser elegido con la importancia que se merece para acompañar a “el vestido”, y hacerte sentir la más bella del mundo, como siempre soñaste. 

El peinado y maquillaje son el cómo te vas a mostrar junto a todo lo demás. Siempre respetando tu estilo, podés jugar un poco más y lograr destacar esos ojos preciosos que tenés o esa boca sobre la que nunca colocás labial por vergüenza. Es la ocasión ideal para maquillarte, aunque nunca lo hagas, mientras el cambio sea sutil y se destaque lo que más te guste de tu rostro. 

El peinado no se queda atrás. Además de tener el pelo cuidado, arrancando con baños de crema, cortes, color varios meses antes, lo que elijas para el cabello debes tener en cuenta si la espalda es descubierta del vestido o si tenés un escote importante.

En cuanto a las tendencias, Valeria destaca que este 2019 sigue el estilo vintage, con tules bordados, encajes y puntillas, escotes y espaldas descubiertas y afirma que las mujeres cada vez tienen menos prejuicios y se animan a mostrar más su sensualidad. 

Así que recordado: cuando te pregunten ¿te querés casar conmigo? ya sabés que después del sí, viene “el vestido”. 

Melisa Ruiz Díaz
Maquilladora y peinadora (Mel make up)
Autora del blog Vivre la vie!