Volver a sección

| Columnistas

El Pacto de Cañuelas y La Caledonia

Instalar un “Monumento a la paz” en Los Nogales sería la mejor forma de homenajear al único acontecimiento histórico relevante de Cañuelas. Escribe: Jorge Claudio Morhain.

Instalar un “Monumento a la paz” en Los Nogales sería la mejor forma de homenajear al único acontecimiento histórico relevante de Cañuelas. Escribe: Jorge Claudio Morhain.

Durante mi paso por la Municipalidad tuvimos muchas iniciativas y proyectos con mi jefa directa, la entonces Jefa de Gabinete Marisa Fassi. Entre ellos estaba la Puesta en Valor del único acontecimiento histórico relevante del partido: El Pacto de Cañuelas. 

El país estaba dividido en dos facciones bélicas. En la provincia, el Brigadier Juan Manuel de Rosas. En el puerto, Juan Galo de Lavalle. Cuando hablo de “bélicas” hablo de guerra, muerte, desgarro y terror. Por su propia iniciativa, Lavalle se llevó un asistente y partió desde Los Tapiales de Altolaguirre, de la familia Ramos Mejía (hoy Mercado Central en La Tablada), y cabalgó hasta lo que es hoy el barrio Los Nogales, en Cañuelas. Allí estaba (está) la Estancia La Caledonia, por entonces propiedad de John Miller. 

En los Altos acampaba el ejército unitario. En La Caledonia acampaban las fuerzas rosistas. Lavalle llegó de noche, y Rosas estaba en la campaña. Juan Manuel había sido hermano de leche de Juan Galo. Por entonces se acostumbraba a tener una esclava con bebés para que amamantasen a los hijos de las señoras de clase alta: Rosas y Lavalle compartieron la misma aya. Cansado, se tiró en el catre del Brigadier, y, a la mañana, Rosas lo despertó con un mate. De esa amistad entre dos ideas distintas de país nació la firme convicción de detener la guerra mediante la creación de un gobierno de coalición. 

Se redactó y se firmó el Pacto, con el que Lavalle retornó a Buenos Aires. Es el primero de los “Pactos Preexistentes” que menciona el preámbulo de nuestra Constitución. Buenos Aires tenía (¿tenía?) otros intereses, miraba a Europa, en especial a Inglaterra, y no le interesaba ese pacto. Que nunca tuvo cumplimiento efectivo. 

Hasta ahí la historia. Con Marisa planeábamos licitar un monumento a La Paz, al Pacto, a la entrada del barrio Los Nogales. A unos cinco kilómetros hacia el sudeste, está el Monumento Histórico Nacional Estancia La Caledonia. 

¿Y por qué el monumento al Tarquino, colocado por la Sociedad Rural en homenaje a un ternero que trajo Miller de Inglaterra para mejorar el ganado, está frente a Levene? Porque por entonces la Estancia La Caledonia llegaba al menos hasta la hoy Ruta 6, y se ingresaba por allí, por Levene. 

Poner ahora un recordatorio allí y no en Los Nogales, por donde se accede al hito histórico, es un despropósito. Y más que recordatorio, nos merecemos un monumento artístico alegórico. 

El proyecto que elaboramos con Marisa Fassi entonces, comprendía la recreación del viaje de Lavalle a La Caledonia. Una cabalgata desde el mercado Central, que conserva la chacra de Tapiales de Altolaguirre (se filmaron escenas de la película “Camila”), hasta la Caledonia, una marcha patriótica, por la paz entre los argentinos. 

Jorge Claudio Morhain

x