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Acuerdos y consensos en la escuela, condición para implementar la ESI

“Es imperante la generación de espacios de confianza, necesarios para enseñar y aprender” sostiene Mirta Etcheverry.

“Es imperante la generación de espacios de confianza, necesarios para enseñar y aprender” sostiene Mirta Etcheverry.

Acuerdos y consensos en la escuela, condición para implementar la ESI

En la primera entrega de diciembre de 2017 expuse la importancia de la implementación de la ESI en los niveles Inicial, Primario, Secundario y Terciario en tanto brinde este último, formación docente.

Se dijo que, con la aplicación de las leyes Nacional y Provincial, N°26150 y N°14744 respectivamente, para las escuelas de gestión públicas o privadas, se englobaría la instalación transversal de la propuesta, la reflexión compartida y la creación de espacios de confianza.

Desde ya, la persona que lee este artículo, no tiene por qué saber cómo se logra la implementación de cualquier proyecto en una institución escolar, pero lo primero que debe tenerse en cuenta es el acuerdo entre todos los miembros de la comunidad educativa, porque la escuela cuenta con mecanismos para ordenar, clasificar, nombrar y así contribuir a la conformación de sujetos. 

Lo interesante es que muchas prácticas se llevan a cabo a través de rituales y acciones, que se han naturalizado y que nadie pone en tensión. 

Por ejemplo, que las niñas son más prolijas y que los niños necesitan espacios más grandes para jugar; que se salude con “buenos días chicos” en las escuelas mixtas; que a los varones les gusta más matemática y ciencias naturales y a las niñas les interesa más lengua; que al momento de proponer las distintas áreas, no se estudien las biografías de mujeres que han hecho historia y sigan invisibilizadas; que los personajes femeninos de los textos literarios ocupen lugares de dependencia mientras que los masculinos realizan travesías y hazañas; y podría enumerarse una infinidad de estos ejemplos, que cabe decir, conforman el currículum oculto, que enseña también, pero que no está explícito en ninguna parte.

Hacer consciente estas preguntas y otras, ponerlas en discusión entre todos los que circulan en la escuela, sería muy valioso al momento de la implementación de la Leyes de ESI. 

¿Podemos pensar que todos enseñamos lo mismo a todos y todas? ¿Podemos pensar que la escuela promueva lugares de desigualdad? ¿Hay espacios para la diversidad sexo-genérica? Y otras cuestiones que en cada institución surgirán y que permitirán la verdadera discusión y búsqueda de posibles consensos con la implementación de los resultados.

Es imperante la generación de espacios de confianza, necesarios para enseñar y aprender, porque permite que el error no sea sancionado, que las preguntas puedan fluir, las personas sean lo más importante de la institución, que la escucha esté presente, que el respeto fluya, porque todo favorece a las trayectorias educativas, sin olvidar que también esas prácticas posibilitan una buena relación con las familias puesto que no siempre es una relación fácil y armoniosa.

Puede concluirse que lo expresado redunda en el más absoluto beneficio de las madres, padres, docentes, no docentes, niños y niñas, que conviven en una institución, comulgan con el proyecto institucional, donde se suma la novedad del enfoque de la ESI que incorpora múltiples dimensiones de la sexualidad: afectivas, vinculares, culturales, sociales, espirituales, éticas y jurídicas; no obstante sabemos que al ser una realidad humana, no se agota en la escuela pública o privada.

Mirta Etcheverry
Profesora en Ciencias de la Educación
Lic. en Gestión Educativa
Especializada en Nuevas Infancias y Juventudes
y en Políticas Socioeducativas.

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