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Variedades

Mi última travesía

Jorge Meji narra en primera persona su despedida del cicloturismo en la agreste geografía del sur argentino.

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Organizar lo que sería mi última travesía en bicicleta no resultó nada fácil pero ya lo tenía decidido. Decir adiós a más de 30.000 km recorriendo rutas, caminos y huellas a lo largo y ancho del país… Haber estado con mi bicicleta en las 23 provincias argentinas… Haber recorrido las dos rutas más largas del país: la mítica Ruta 40 de La Quiaca a Ushuaia y la Ruta 3 de Ushuaia a Cañuelas, entre tanta otras…

Quedarán por siempre en mis retinas, en mi mente y en mi cuerpo, el calor y la puna del norte; el frío y el viento de la Patagonia; días de lluvia, de calor, de sed, de frio y de cansancio. Avatares que siempre fueron superados por la felicidad de hacer lo que más me gustaba.

Pero todo debe tener un final. Hace un tiempo había decidido no hacer más travesías extensas. Pedalear desde Ushuaia hasta Cañuelas no fue nada fácil. El cicloturismo es para disfrutarlo, no para sufrirlo.

Rondaba en mi cabeza esa idea: que en el año en el que cumpliría mis 70 años dejaría estas travesías. Ese día, ese mes, ese año llegaron. Y me embargaba un mar de nostalgias. Me sentía bien, muy bien físicamente. Pero los años pasan inexorablemente. No quería seguir preocupando a mi familia.

El sur argentino sería mi despedida. El mes de marzo sería ideal porque es el momento en el que calman un poco los aguerridos vientos patagónicos. El inmenso desafío de llegar al Chaltén con viento en contra. Volver a reencontrarme con mi querida Ruta 40 y transitarla nuevamente como nunca lo había hecho, de sur a norte. Observar el azul intenso del Río Santa Cruz llevando sus aguas hacia el Atlántico. Y el viento que seguía empecinado en sacarme del camino.

Un acampe en un lugar muy famoso: La Leona. Allí donde el perito Francisco Pascasio Moreno fue atacado por una leona cuando hacia las cartografías para fijar límites, contratado por el gobierno de ese entonces. Allí donde en el año 1905 se refugiaron casi un mes los famosos bandoleros Butch Cassidy, Sundance Kid y Ethel Place luego de asaltar el banco de Londres en Río Gallegos y desde ese lugar escapar a Chile.



Poesía en el camino. Foto: Jorge Meji.
 

Dejaba la Ruta 40 y empezaba el gran desafío de recorrer esos 100 km de la ruta 23, ahora 41. Dirigirse en línea recta hacia el oeste, donde baja el sol, con viento totalmente en contra. 7 u 8 km p/h era la velocidad máxima con la que podía avanzar. Caminaba, al punto que sólo pude avanzar 40 kilómetros en un día.

Otro acampe a orilla de la ruta sabiendo que todo terminaría al día siguiente. ¡Y llegó el premio tan esperado! Un último día con sol radiante y apenas una brisa que soplaba desde la cordillera. Majestuoso el Fitz Roy rodeado de nieves eternas al final del camino. Un cartel me indicaba El Chaltén 1 km. Era mi último kilómetro y lloré. Una catarata de imágenes volvieron a mi mente. “Ya está, seguí llorando” me dije. 

Fue mi última travesía en solitario.

Jorge Meji

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