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Variedades

Fiebre por las gomitas multicolores

Las pulseras confeccionadas con bandas elásticas de silicona, llamadas "loom bands", una moda infantil que está en pleno auge.

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Algunas vez fueron los yo-yo, las payanas o los cubos mágicos. Ahora la moda pasa por las pulseras confeccionadas con gomitas de silicona trenzadas.

Las más fanáticas son las niñas de entre 7 y 12 años, que aprovechan los recreos para enseñarse unas a otras. Las coleccionan, las intercambian y hasta las venden (se han visto algunas nenas reunidas en la plaza de nuestra ciudad).

Algunos varones no han podido abstraerse a la moda, pero son las princesitas de la casa las más atraídas por este fenómeno y las que se amontonan para ver cómo tejen las más experimentadas.

Para realizar las pulseras más básicas sólo bastan dos lápices y una aguja de plástico tipo crochet que viene en la misma bolsa donde se compran las gomitas.

Esta manualidad no tiene límites. Además de pulseras, que es el diseño más habitual, se puede confeccionar colgantes y figuras (ositos, tortugas, etc.).

En las jugueterías y algunos kioscos de Cañuelas se consiguen los packs que incluyen un telar, pinzas, ganchos (todo de plástico) y gomitas multicolores. La bolsita simple, sin telar, cuesta aproximadamente 19 pesos. 

Los comerciantes aseguran que las partidas se agotan rápidamente y que los papás recorren desesperados los locales del centro en busca de algunas gomitas que puedan satisfacer los pedidos de sus niñas. 

Quién hubiera imaginado que un grupo de nenas podría entretenerse con tranquilidad durante varias horas con algo tan simple. Las tablets, juegos de consolas y celulares quedan de lado, al menos por un rato, para dedicarse a una tarea artesanal que requiere ingenio y concentración. 

Las pulseras son además un elemento socializador. Muchas niñas logran acercarse a otras solamente para admirar las creaciones y allí comienzan un diálogo, programan reuniones para intercambiarlas o se dan consejos de cómo hacerlas. 

UNA MODA MULTICOLOR

En 2011 Cheong Choon Ng (45), un ingeniero malayo que vive en Michigan con su familia desde hace más de veinte años, vio cómo sus hijas armaban pulseras con unas gomitas elásticas. 

Cuando intentó imitarlas, sus manos resultaron muy grandes para sostenerlas, por lo que se le ocurrió armar un pequeño telar de plástico (loom, en inglés) donde pudiera sostenerlas mientras les daba forma. 

De inmediato vio que podría ser un buen negocio, por lo que mandó a hacer telares a China y empezó a vender los packs con las gomitas y las agujas sin imaginar que en menos de dos años le reportaría ganancias millonarias. 

Fotos y video: Paloma Hergenrether y Ginebra Casalogne.

Melisa Ruiz Díaz
Maquilladora Profesional
Mel Make Up

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