13 de abril. Cañuelas, Argentina.

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Eliana Manzo, la actriz ciega que vivió la bella experiencia de volar en planeador

Visitó el Club de Planeadores de Cañuelas, donde se animó a un vuelo de bautismo. “Te sentís como un papelito al viento”, describió.

Eliana Manzo en el Club de Planeadores local.

Eliana Manzo en el Club de Planeadores local.

Eliana Manzo es un ejemplo de fortaleza y superación. Fue gimnasta en su adolescencia y tras quedar ciega a los 24 años por una falla neurológica estudió teatro, se convirtió en profesora de danzas, formó una familia y hace pocos meses fue mamá de Amadeo. Acaba de finalizar la temporada como protagonista de la obra “La lección de anatomía” y ahora se prepara para realizar una gira por diversas provincias de Argentina y Uruguay.

En medio de ese cúmulo de actividades vivió una experiencia que la tomó un poco por sorpresa: se animó a realizar su primer vuelo en el Club de Planeadores de la ciudad de Cañuelas. En una charla con InfoCañuelas contó la génesis de esa aventura que la acercó, como pocas veces, a la más absoluta libertad.

“En la última Navidad con mi familia hicimos un ´amigo invisible´ y a mí se me ocurrió regalarle a mi amigo invisible un vuelo en planeador. Así empecé a averiguar y me contacté con un miembro del Club de Planeadores de Cañuelas. Luego de acordar el vuelo me ofrecieron hacer un vuelo de cortesía”.

Por esas acrobacias del destino cuando Eliana llamó al aeroclub la atendió Ebert Wentinck, un socio de la institución aficionado a la literatura. Sus orígenes griegos fueron el puente ideal para comenzar a charlar sobre los mitos, el arte, el teatro y la música. “A Ebert le pareció muy poético eso de regalar volar”, rememora la actriz.

Eliana Manzo en el aeroclub de Cañuelas.

Fue así como a mediados de enero Eliana llegó al predio de la Ruta 3 km. 72 con el lógico recelo de quien nunca se había propuesto volar en un avión sin motor. El experimentado piloto Roberto Fardini, mecánico de Cañuelas, generalmente a cargo de los vuelos bautismales, fue el encargado de guiar la aeronave.

Antes de despegar remolcados por un avión ligero, Fardini le explicó los principios elementales del vuelo a vela: que entrarían en una determinada corriente térmica, que eso los mantendría flotando en el aire; y que al bajar la nariz del aparato comenzaría el ciclo de descenso. Lejos de tranquilizarla, las explicaciones aumentaron la inquietud de la pasajera.

“No voy a negar que me dio un cierto miedito, pero al mismo tiempo esa paradoja de ir adonde te lleva el viento me resultó muy atractiva. Me sentí realmente sola, como un pájaro en el aire, como un papelito al viento, esa ambigüedad de la desprotección y la soledad”.

Ante la ausencia de motores, el vuelo en planeador regala el perfecto silencio de las alturas. “Podía sacar mi mano por la ventanilla, sentir el aire frío, la sensación de libertad y de no estar agarrada a ninguna estructura, con la confianza plena en el piloto”.


Eliana cuenta que tras quedar totalmente ciega, en su temprana juventud, se entregó muy brevemente a la tristeza. “Recuerdo que estuve un par de días en mi pieza, bastante depre, cansada y sin querer salir. Hasta que escuché a mi mamá y a mi abuela que estaban tristes hablando de lo mío. Pensé que yo era responsable de que ellas estuvieran bien, y como siempre digo, el amor al teatro, a los proyectos, me permitió salir adelante”.

En estos años le ha tocado enfrentarse a los prejuicios de quienes dudaban de su capacidad para ser madre o de quienes le niegan un trabajo por su discapacidad visual. Hace poco, por ejemplo, quedó seleccionada en un casting en el que buscaban una actriz para protagonizar un comercial pero cuando fue a la entrevista presencial la rechazaron, con el “argumento” de que el director perdería mucho tiempo dándole indicaciones.

En el camino también encontró personas valiosas, como el productor Carlos Rottemberg, quien tras enterarse de que le habían negado el alquiler de un inmueble por ser ciega, no dudó en ofrecerle un lugar en La lección de anatomía, legendaria obra de teatro que lleva medio siglo en cartel. Antes le aclaró que no habría ningún trato preferencial para ella.

Finalmente Eliana se convirtió en una integrante más de elenco, actuando con la misma soltura que sus compañeros, tanto es así que a los miembros del Club de Planeadores que asistieron a la obra en la calle Corrientes les costó reconocerla. También sobre el escenario Eliana es como ese papelito al viento.

Eliana Manzo en La lección de anatomía.

Escrito por: Redacción InfoCañuelas