24 de junio. Cañuelas, Argentina.

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Carmen Rumi, ‘la enfermera de Cañuelas’, cumplió 101 años

Con más de seis décadas de profesión, trabajó hasta los 95 años y atendió a cientos de cañuelenses. Su último paciente fue “Carlitos” Nesprías.

Carmen Rumi a los 80 años.

Carmen Rumi a los 80 años.

Carmen María Rumi, más conocida como ‘la enfermera de Cañuelas’, cumplió 101 años. El pasado 3 de junio, rodeada por familiares y amigas, superó un siglo de vida. 

Sentada en un cómodo sillón, con todo lo que necesita a mano, Carmen recibió a InfoCañuelas para celebrar y recordar parte de su propia historia. 

“Tengo más años que la injusticia”, se ríe la centenaria que nació en el año 1923 en el partido de Lobos y se crió en la estancia ‘La América’, donde trabajaban sus padres. Es la mayor de tres hermanos y cursó la primaria en la escuela Nº1 de aquella ciudad. Para no viajar todos los días a caballo, solía estar en casa de su abuela, que vivía en el centro.  

Posteriormente se dedicó a la costura y con los años descubrió la enfermería. “Debí arrancar a estudiar enfermería cuando tenía unos 35 años, me gustó porque tuve una pareja que era enfermero. Me acuerdo que en aquel tiempo había mucha tuberculosis”.

Así fue a estudiar a la ciudad de La Plata, más tarde también realizó un curso de pedicuría en Buenos Aires. 

“Mi querida Leonor Ponce de León, de 14 años, fue la primera persona a la que le apliqué una inyección. Tenía papera resumida. Hoy me llamó para saludarme”, rememoró contenta agradeciendo el llamado de quien fuera su primera paciente.

Carmen celebrando su cumpleaños junto a su hijo y amigas, entre ellas Mabel Scrochi.

Carmen celebrando su cumpleaños junto a su hijo y amigas, entre ellas Mabel Scrochi.

En Cañuelas se radicó por 1955, con unos 30 años. “Cuando vine de donde vivía, fui una de las que estrené la casa de la municipalidad de Cañuelas, ahí había una casa de familia y trabajé en distintas épocas en la municipalidad. Servía el té, leche, a todo el personal, era la casera”, relató Rumi. 

Como enfermera, Carmen siempre atendió de manera particular, asistió a todo el vecindario y aplicó hasta 30 inyecciones por día. Desde el ‘Nene’ Fassi hasta Carlos Nesprías, varias generaciones de cañuelenses pasaron por sus manos. 

De ‘Carlitos’ Nesprías conserva un gran recuerdo ya que “iba a todas las carreras con él, me quería mucho. Iba como amiga, no para trabajar, porque me gustaba el tema del automovilismo. A él lo conocí desde chiquito por que le tomaba la presión a la madre. A Carlos le dí inyecciones de grande por que tenía problemas en una pierna”. 

Carmen siguió al ‘Grandote de Cañuelas’ durante varias temporadas, lo que le permitió conocer más de diez pueblos de la Argentina donde se disputaban las carreras del TC.

Carmen en su juventud.

Carmen en su juventud.

Por otra parte, recordó el día que atendió a Ángel ‘El Nene’ Fassi (el padre de la Intendente municipal). “No sé adónde fue a darse una inyección y le hicieron doler un montón, estuvo como cuatro días sin caminar. Al tiempo un amigo le dijo que viniera a verme con confianza y yo le apliqué la inyección como sabía. No sintió nada, pagó, me dio un beso y un abrazo grande y me dijo: ‘no te mueras nunca’. Esas palabras no me las olvido”, afirmó la jubilada. 

Con más de 60 años de profesión, Carmen utilizó todos los medios de transporte conocidos para atender a sus pacientes. Desde un sulky, un carro, moto, auto o lo que fuera. Se retiró a sus 95 cuando le dio la última inyección a Carlos Nesprías.

‘La enfermera de Cañuelas’ se encuentra muy bien de salud, come bien, toma dos pastillas, cada tanto se toma la presión –anda por 11.7–, y se emociona cada vez que recuerda a Nesprías. Tiene problemas de columna y casi no camina. Ya no sale a la calle. Esta muy lúcida pero casi no recuerda fechas. 

“Antes era todo más tranquilo, ahora la juventud es distinta y pide cosas raras. No hablo mal de lo de ahora, pero no es lo de antes”, reflexiona Carmen; que cuenta con el aval de 101 años de experiencia.
   

 

Escrito por: Marcelo Romero