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Policiales

Violento asalto en el barrio 12 de octubre

Dos hombres armados irrumpieron en la vivienda de la familia Elorza en pleno mediodía. Es el cuarto incidente que sufren en ocho meses.Debido a la inseguridad, planean mudarse.

 Revolvieron el living en busca de dólares. Se llevaron el televisor.

René Elorza se encontraba en el parque calibrando el sistema de riego. Su esposa Vilma estaba en la cocina haciendo tareas de limpieza y Tiziana, la hija del matrimonio, había subido a la habitación. Era sábado al mediodía en la calle Juárez al 1.100 del barrio 12 de Octubre, uno de los más tranquilos de Cañuelas y una zona presuntamente vigilada por la nueva Policía Local. De pronto la rutina familiar se vio alterada por la irrupción de dos hombres armados que a punta de pistola exigían 60 mil dólares, una suma de dinero que nunca existió en el hogar.

"Eran las 12 y cuarto. Entraron por el frente de la casa, abrieron la puerta con una ganzúa. Primero sorprendieron a mi esposa. Escuchó un ruido, se dio vuelta y se encontró con dos sujetos, a cara descubierta, los dos armados con 9 mm. Preguntaron cuánta gente había en la casa. Uno de ellos se dirigió hacia mí. Al principio no me di cuenta porque estaba sentado en el piso, concentrado, mirando el aspersor. Y de repente vi la pistola frente a mis ojos" relató René a InfoCañuelas.

Los delincuentes, uno de 30 años y el otro de 25, se manejaron con "profesionalismo" y en ningún momento lastimaron a sus víctimas, aunque el mayor simulaba ser más descontrolado y dispuesto a todo. Desde un comienzo dijeron que había sido una "batida" y que buscaban 60 mil dólares. Encerraron a los tres integrantes de la familia en una habitación (René fue obligado a permanecer tendido boca abajo en el piso) y comenzaron a presionarlos para que entregaran esa suma.

El hombre, de 56 años, empleado en una firma cerealera, les dijo estaban en un error, que no tenía ese dinero. Les dio 3 mil pesos que esa mañana había retirado de un cajero automático y les indicó un lugar de la cocina donde había un sobre de papel madera con suma en dólares prevista para las vacaciones. Pero no se conformaron y continuaron con las amenazas. "Te vamos a dar un corchazo". "Conocemos todos tus movimientos. Te estuvimos vigilando toda la mañana y te vimos un buen rato arreglando el jardín del frente", fueron algunas frases que deslizaron. E incluso en un momento tomaron un cuchillo-serrucho de la cocina, de hoja larga, y amenazaron con cortarle un dedo.

Dentro de sus posibilidades René mantenía la calma pero su esposa comenzó a sentir taquicardia y dolor en el pecho.

Los intrusos abrieron todos los cajones de los muebles vaciando su contenido. No dejaron un rincón sin revisar. Para hacerlo tuvieron la precaución de cubrirse las manos con remeras a fin de no dejar huellas.

Finalmente, tras media hora de mantenerlos como rehenes, escaparon por la puerta del frente con el dinero, un televisor plasma, ocho anillos de oros, tres pulseras de oro y un reloj Tissot, también de oro, de gran valor sentimental que Vilma había recibido como regalo de su esposo hace unos 15 años. Antes de escapar los encerraron en el baño con la orden de que permanecieran allí por lo menos veinte minutos para darles tiempo.

Se desconoce el vehículo en el que se movilizaban. Ningún vecino se dio cuenta de la presencia de los extraños, tal vez porque estaban bien vestidos, uno con bermudas, zapatos náuticos y chomba al tono; el otro con jean chupin, chomba entallada y zapatillas de vestir. Los únicos "detalles" que desarmonizaban con el resto eran el corte wachiturro de uno y el tatuaje tumbero de un trébol en la pantorrilla del otro.

CUARTO EPISODIO EN MENOS DE UN AÑO

René y su familia vivieron con extrema angustia el incidente de este sábado, no sólo por sus características violentas, sino porque es el cuarto episodio delictivo que les toca atravesar en los últimos ocho meses.

René detalló a InfoCañuelas que el 1 de octubre de 2015, en las primeras horas de la tarde, rateros entraron a la casa cuando no había nadie, en esa oportunidad por una puerta balcón. Se llevaron una notebook, ropa y dinero. Con anterioridad hubo otros dos intentos de robo durante la noche, cuando la familia dormía: ambos fueron abortados gracias al sensor de la alarma.

"Estamos muy cansados y preocupados por la impunidad que tienen para robar. Entran en cualquier momento, estés o no estés en la casa. Con mi familia nos queremos mudar porque así no podemos seguir", concluyó.

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