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Policiales

Vecino del Sarmiento fue asaltado, golpeado y retenido en su auto durante veinte minutos

Tres delincuentes armados lo atacaron y le fracturaron un dedo. Lo abandonaron en el Parque de la Salud.

 Martín fue enyesado en el Hospital Marzetti.

Un vecino de Cañuelas sufrió un violento episodio de inseguridad perpetrado por tres delincuentes armados que lo abordaron en el frente de su casa, en Vélez Sarsfield al 900, en cercanías del Centro de Jubilados. Luego de 20 minutos de dar vueltas en su auto lo abandonaron en el Parque de la Salud con un dedo fracturado y varias marcas de culatazos en el cuerpo.

La víctima es Martín Ballester, de 27 años, empleado del Molino Cañuelas y padre de una niña de dos años.

Alrededor de las 20 se dirigió a la vereda y subió a su auto, un Fiat Uno bordó, para hacer un mandado. En su casa dejó la billetera y el teléfono cargándose. Antes de arrancar sintió que alguien golpeaba en su ventanilla con un arma y un segundo después notó que un encapuchado subía al asiento del acompañante. A la par de su auto había un Peugeot 308 blanco con un tercer delincuente.

Desde un primer momento los atacantes le exigieron dinero. “Tengo esto, llevátelo” le dijo a uno de ellos entregándole 2 mil pesos que tenía sobre el tablero. “No me voy a regalar por dos mil pesos” fue la respuesta. “Bueno, entonces llevate el auto”, intentó convencerlo Martín. “No soy pirata del asfalto. No nos conocés. No sabés quiénes somos” fue la réplica.

Martín quería evitar, por todos los medios, que entraran a la casa, donde estaban sus padres, ambos mayores y con problemas de salud. En un último intento les ofreció buscar la tarjeta de débito para ir a un cajero y darles efectivo. Luego de algunas dudas, los delincuentes accedieron. Mientras uno de ellos le apuntaba con el arma desde el interior del Fiat, golpeó la persiana para pedirle la billetera a su madre. “Si hacés algo raro, te matamos como a un perro”, fue la advertencia.

“Mi vieja se dio cuenta de lo que estaba pasando por mi estado de shock. Me dio la billetera y balbuceando le dije que llamara a la policía. Ahí uno de los tipos se bajó del vehículo como queriendo entrar. Me volví enseguida para ir al banco”, rememora la víctima.

Seguido por el auto blanco Martín manejó por Basavilbaso, Independencia, pasó frente a El Principito y ahí decidió decirles la verdad: que no tenía plata en el cajero. Los delincuentes se alteraron y comenzaron a pegarle culatazos en la cabeza, en los brazos, en las manos. Uno de los impactos le fracturó un dedo. No conformes con eso lo tomaron del cuello y le golpearon la cabeza contra la consola.

“Empecé a llorar. Les dije que era un laburante, que tenía una nena de dos años, que se llevaran el auto y me dejaran ahí. Por el altavoz del celular escuchaba que alguien les decía ´¡Abortá, abortá, plan B!´ pero no querían parar. Me dijeron que estaban jugados y que me tenía que ir con ellos”.

Tras dar algunas vueltas pararon en Alem y Vicente Casares, donde termina el Parque de la Salud. Le ordenaron bajarse y caminar sin mirar hacia atrás. “Si te das vuelta te doy un corchazo” fue lo último que escuchó de la banda. Entregado, Martín se desplazó ochenta metros pensando que en cualquier momento recibiría un disparo por la espalda. El alma le volvió al cuerpo cuando notó que los dos autos pasaban a toda velocidad a su lado, en dirección al centro. Pero luego temió que se dirigían a atacar a sus padres y corrió hacia la casa. Afortunadamente los encontró bien y sin peligro a la vista.



Martín con su padre y un vecino, al que también le robaron recientemente.
 

Mientras le colocaban un yeso en el Hospital Marzetti la policía salió en búsqueda de los autos. Recibió varias versiones, entre ellas que el Fiat había aparecido en Luján o San Vicente. Finalmente fue encontrado a la medianoche frente a la sede local de la AFIP, a pocos metros de su domicilio.

“Siempre pensé que ante una situación de robo me iba a comportar como un superhéroe. No me da vergüenza decir que me temblaron las piernas. Me sentí violado, muerto, todo... ¿Dónde quedó Cañuelas? Soy nacido y criado en Cañuelas, nunca imaginé vivir una cosa tan violenta. Tengo miedo, no pude dormir, es una situación de mierda” se sinceró Martín. 

“No puede ser que con todos los operativos que hacen anden chorros ´enfierrados´. Esto necesita un cambio profundo, no en Cañuelas solamente sino de más arriba. Al vecino de enfrente de mi casa lo desvalijaron y a cinco o seis vecinos de la cuadras cercanas también les robaron. Evidentemente hay un entregador en el barrio o algo raro pasa”.