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Una madre y sus hijas vivieron una odisea

Fueron asaltadas por dos hombres que las amenazaron con un cuchillo en la garganta. Ocurrió en su casa del barrio el Buen Pastor. Por miedo, decidieron mudarse.

Fueron asaltadas por dos hombres que las amenazaron con un cuchillo en la garganta. Ocurrió en su casa del barrio el Buen Pastor. Por miedo, decidieron mudarse.

Una madre y sus hijas vivieron una odisea

 Así quedó la casa de la familia Puchetta.

Una mujer y sus pequeñas hijas fueron amenazadas y mantenidas como rehenes durante cuarenta minutos en un asalto ocurrido el martes a la noche en la vivienda familiar de Mozotegui al 1000, en el barrio Buen Pastor de la ciudad de Cañuelas.

Todo comenzó aproximadamente a las 20, cuando Melina Gutiérrez se encontraba sola en la casa junto a sus hijas de 10 meses y cinco años. En ese momento su esposo, Luis Puchetta, se hallaba trabajando en el comercio de su propiedad.

"Mi señora le estaba dando la mamadera a la beba cuando escuchó ruidos en el comedor. Como desde la habitación no se ve el patio, fue al comedor y observó a través de los ventanales, pero no vio nada, así que volvió a ocuparse de la beba. A los minutos escuchó ruidos otra vez y cuando fue al living con las nenas se encontró con dos tipos que habían entrado por el patio" relató Puchetta a InfoCañuelas.

Según relató el comerciante, su esposa y sus hijas vivieron cuarenta minutos dramáticos en los que quedaron a merced de los delincuentes, uno de ellos borracho o drogado y totalmente descontrolado, ambos de entre 20 y 25 años.

"Le pegaron a mi mujer, la ataron, la insultaron adelante de las nenas, la amenazaron con un cuchillo en la garganta, también le apoyaron un cuchillo a mi nena chiquita... Tiraron pinturas de las nenas, escribieron los espejos, le escribieron la cara a mi señora con esmalte... realmente lo que le hicieron a mi familia no tiene nombre", relató Luis, sumamente conmocionado por el hecho.

Su hipótesis es que los delincuentes, en los días previos, estudiaron los movimientos de la casa. Sabían que Puchetta regresaba aproximadamente a las 21.20. Por eso permanecieron hasta las 20.45. En ese ínterin fueron guardando elementos en una bolsa que un tercer malviviente, a bordo de una moto, se llevó en varios viajes.

Cuando Puchetta llegó a la vivienda Melina y las nenas estaban refugiadas en el baño.  Al notar que era su marido y que el peligro había pasado, salió corriendo hacia la calle con las hijas en brazos. "Nos tuvieron que contener los vecinos. Ella no quiso volver a la casa y de hecho estamos viviendo en otro lugar. Esto nos arruinó la vida. Melina no quiere volver y mi nena mayor no para de preguntar por qué le pegaban a su madre. Hoy no quiso ir al jardín. Ahora estamos analizando mudarnos a otro lugar más seguro, tal vez un departamento, pero a esa casa ellas no quieren regresar. El asalto fue tremendo pero también es muy difícil seguir. Nos cambiaron el ritmo de vida".

Todavía no está claro cuál fue el botín, ya que Luis apenas tuvo tiempo para revisar el estado en que quedó su hogar. A priori el robo incluyó 2 mil pesos en efectivo, un televisor plasma, celulares, cámaras digitales y bolsos llenos de cosas, algunas tan insólitas como un acolchado.

La familia Puchetta vivía en el barrio desde hacía un año y nunca había sufrido un robo, aunque sí los vecinos. Tras el llamado a la comisaría llegó al lugar el Jefe de Calle y la Policía Científica, pero nada se sabe aún sobre los autores de este incidente.

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