Volver a sección

| Policiales

Una joven vive asediada por un vecino: “Tengo miedo de aparecer en una bolsa de consorcio”

Desde hace cuatro años recibe constantes amenazas de un sujeto que la considera de su propiedad. Realizó varias denuncias pero la justicia jamás dictó alguna medida de protección.

Desde hace cuatro años recibe constantes amenazas de un sujeto que la considera de su propiedad. Realizó varias denuncias pero la justicia jamás dictó alguna medida de protección.

 Llamado a la policía ante la presencia del joven.

Recibe audios y fotos con amenazas sugeridas o explícitas. Sus hermanos y sobrinos deben cambiar sus nombres en las redes sociales para no recibir sus mensajes. Tiene miedo de quedarse en su casa porque todas las noches se sienta vigilada. Así transcurren los días de una joven estudiante de magisterio en un barrio de nuestra ciudad, que vive perseguida por un vecino que tiene una obsesión enfermiza con ella.

El asedio comenzó hace cuatro años, de forma casual. Nunca tuvieron un vínculo afectivo ni un trato directo. El hermano del joven es el ex esposo de una prima de ella, por lo que alguna vez se cruzaron en algún cumpleaños familiar. 

“Empezó a molestarme en 2015. Se escondía en un zanjón a la noche y cuando yo estaba llegando a mi casa salía de atrás de un pastizal. Por la noche se fumaba cigarrillo a oscuras afuera de mi casa. Preocupada por esa situación hice la denuncia en la Comisaría 1ra. y la Comisaría de la Mujer. Mi tía también declaró como testigo para demostrar que yo no estaba exagerando” relató Ana a InfoCañuelas (la llamaremos así para preservar su identidad).

Las denuncias quedaron en la nada y el acoso continuó. En un momento el joven le quiso levantar la mano y entonces Ana habló con el hermano mayor del acosador, quien intervino y logró que la situación se calmara durante algún tiempo.

“Al poco tiempo la psicopatía siguió. Yo vivo sola en un terreno al lado de mi hermano. La vecina de mi casa me cuenta que todas las noches, hasta hoy, esta persona se sienta en un tronco a mirar mi casa... Los vecinos ya me advirtieron que tenga cuidado. Tengo una moto y muchas veces aparece tirada en el piso porque esta persona pasa y me la empuja. Ha amenazado a mis hermanos, a mis sobrinitos, se ha aparecido en casa de mis familiares exhibiendo un cuchillo ante criaturas, habla de que tiene un arma...”

Lo que se sabe del acosador es que tiene alrededor de 24 años, no estudia ni trabaja, sería adicto, no tendría un núcleo familiar que lo contenga y estaría en tratamiento con un psiquiatra del Hospital Marzetti.

Ana estudia un profesorado y muchas veces regresa tarde a su casa. Tiene terror de que se le aparezca. En los últimos días no se animó a quedarse sola por lo que se instaló a dormir en la casa de su hermana menor. A las 19.30 del domingo, cuando se disponía a salir de esa casa, se lo encontró en la vereda, mirándola. “Sabe dónde me estoy quedando y en cualquier lugar al que voy, se me aparece. Tengo mucho miedo. Pasaron cuatro años y esta obsesión se agrava. Si  no me ayudan, voy a terminar en una bolsa de consorcio o herida... Y no quiero terminar así”.

La última denuncia la radicó hace tres meses en la Comisará 1ra. por amenazas recibidas a través de Facebook. Esa denuncia ni siquiera se sumó a las anteriores, sino que se consideró como un caso nuevo sin conexión con las amenazas previas. 

“Moví cielo y tierra. Fui al Juzgado, fui a las fiscalías, le mandé una carta a la fiscal Norma Pippo, pero no logro que me escuchen. En la Comisaría de la Mujer se me matan de risa. No puedo vivir escondiéndome como una rata de un enfermo mental que nos amenaza de muerte a mí, a mis sobrinitos, a mi familia.... Nunca me dictaron la perimetral en cuatro años, habiendo un montón de testigos y audios explícitos con amenazas de muerte. Todos los indicios prueban que no está bien. ¿Qué más quieren? ¿Que yo aparezca muerta en un zanjón? ¿Ahí sí van a decir que yo estaba exagerando?”.

Ana está a punto de concluir su carrera y busca abrirse un camino trabajando en las escuelas del distrito. Reconoce que esta situación le produce “vergüenza ajena” por el qué dirán, pero al mismo tiempo quiere hacerlo público para sensibilizar a un sistema judicial que hasta el momento le dio la espalda. “Tengo mucho miedo y estoy muy cansada”, resume en su diálogo con InfoCañuelas. 

x